Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valores. Mostrar todas las entradas

20.9.20

Perfiles psicológicos muy castizos

Presento aquí varios perfiles psicológicos o bien momentos de una misma psicología, a modo de "clichés" (a medio camino entre lo humorístico, lo ensayístico, lo psicológico y lo reflexivo).
 



¿Seré yo un poco de todo esto;
o un poco de esto y un poco de aquello;
o tal vez sea solo uno de estos caracteres
pero pueda caer en el resto de ellos,
si no me voy autoconociendo y
autocorrigiendo para no perderme?

 
Don Afeitado: trata los temas y las cosas y a las personas como trata su barbilla al afeitarse: pasa por encima quitando lo que sobresale, pero la raíz siempre queda debajo, a la que nunca consigue -ni pretende- llegar.

Don Astuto: se suele salir con la suya en las circunstancias más variopintas; tiene altas titulaciones experimentales en estas prácticas "astutas", tanto en el plano dialéctico como en el de la acción. Es muy difícil penetrar en alguna parcela de su personalidad que previamente haya decidido no mostrar o esconder o maquillar. Está hecho -casi- a prueba de balas dialécticas. Nunca se sabe del todo con quién se está.

Don Bostezo: cualquier cosa le produce hambre, sueño o aburrimiento (las tres causas del bostezo), pasando de manera intermitente -y sin aparente concierto- de un estado a otro, sin por ello comprometerse verdaderamente con algo; no llega a ser el eterno dormilón, pero poco le falta.

Don Camaleón: estar en su presencia resulta agradable en los primeros momentos, dada su gran adaptabilidad a todo tipo de situaciones, caracteres y posturas; siempre busca agradar a todo el que lo rodea, cueste lo que cueste, incluso si ha de sacrificar su propia personalidad, adaptándose a la forma de hablar y de comportarse de aquellos con los que se encuentra en cualquier momento; su mimetismo es tan perfecto que nunca se llega a saber de verdad cómo es o quién es o qué desea realmente en cada momento; es decir, su individualidad desaparece en la colectividad en aras de pasar desapercibido o bien no ser interrogado o bien dar salida a la imperiosa necesidad de agradar a todos (y a ninguno en el fondo) para sentirse bien. 


Don Clorato: deja siempre un sabor raro: las cosas que dice, las que hace, cómo se comporta, etc. (Tomado de Don Clorato de Potasa, novela humorística del cómico español Edgar Neville.)

Don Entusiasta: en toda empresa en la que se embarca pone mucho entusiasmo; logra contagiarlo a los que se le acercan y a sus colaboradores.

Don Eterno: (a) todo lo que hace se eterniza en el tiempo (positivo); (b) todo lo que dice se eterniza en el tiempo (positivo): es el primo hermano de Don Sabio; (c) toda acción que emprende ahora se eterniza hasta no se sabe cuándo (negativo); nunca acaba de hacer algo del todo, porque le lleva una eternidad...; (d) toda explicación suya se eterniza de manera inconsciente o consciente, pero nunca justificable, de modo que se torna una mezcla entre Don Pesado, Don Infumable, Don Plúmbeo y Don Idílico, mezcla que resulta absolutamente letal para sus interlocutores, que mueren en el intento de comunicarse o huyen de él atemorizados de muerte.

Don Exquisito: trata a todas las personas (y temas de que habla) con mucha exquisitez; en negativo: le falta "normalidad" (que no mediocridad); puede acabar siendo Don Sibarita.

Don Famoso: siempre es conocido por unos aquí y por otros allá; siempre es foco de atención, protagonista; quizá no sabe vivir sin ello.

Don Fulano: es conocido por muchos, pero de manera utilitaria y más bien superficial.

Don Guay: es un primo segundo de Don Perfecto y primo hermano de Don Exquisito, aunque por rama materna. Tiene propio vocabulario -diferente, por supuesto, de Don Exquisito. y siempre necesita sentirse él mismo, y hacer que los demás se sientan como él -en caso negativo, toma las de Don Idílico y se autoengaña con que todo y todos son guays o superguays-. En este sentido es familiar también de Don Famoso, solo que no es necesariamente tan famoso como él.

Don Idílico: es una mezcla de Don Sibarita y Don Exquisito (en negativo éste); también es una radicalización negativa de Don Entusiasta, de modo que se evade de la realidad o la niega para construirse un idílico paraíso, lamentablemente inexistente.

Don Infumable: todo lo que dice, lo que hace, cómo se explica o cómo afronta las cosas -especialmente en relación con otros- se torna infumable y acaba por ahogar a sus correligionarios o a aquellos que trabajan en equipo con él o incluso a colaboradores secundarios y hasta algún que otro conocido... Es una radicalización negativa de Don Pesado.

Don Instantáneo: primo de Don Afeitao. Para todo lo que hace y dice sigue siempre una de sus múltiples fórmulas -que suelen ser variaciones de la misma-: tomar la vía rápida e instantáneamente salir del atolladero; por tanto, su compromiso aparente es en verdad menos que superficial, pues no le interesa más que salir de las cosas, situaciones, relaciones, asuntos, etc., con fáciles soluciones instantáneas (fáciles de disolver y más fáciles de consumir).

Don Mengano: un paso más de Don Fulano; a él sólo llegas por segundas personas, nunca directamente.

Don Pesado: tiene tendencia a hacerse pesado o inconscientemente se torna pesado.

Don Plomo: primo de Don Pesado; más pesado que éste, aunque no tanto como Don Infumable. Sus insistencias "plúmbeas" sobre los temas que le interesan o apetecen o simplemente los pocos que sabe..., resultan en ocasiones positivas en cuanto que consigue aquello que se propone, por medio de su pesadez plúmbea; el resto de veces resulta lo que es: un auténtico plomo.

Don Perfecto: todo lo que hace le ha de salir bien; si no es así, se irrita hasta límites insospechados. Es pariente lejano de Don Idílico, por eso no se evade en un automontaje de la realidad -en caso de que ésta no responda a sus expectativas (a priori) o a sus requerimientos (a posteriori)-, sino que intenta cambiar el sino de las cosas, hasta forzarlas irremediablemente o hasta forzarse él mismo, de modo que, en un caso y en otro, lo que falta es la
naturalidad y, aún más, la libertad.

Don Positivo: aquel que cree que, de todo lo bueno, aún lo mejor está por venir.

Don Preciso: tiene muchos dones y muchas personas precisan de él; de hecho, en la lengua española existen expresiones (con sus variantes) referidas a "Don Preciso", tales como "Don Preciso ya nació" o "Don Preciso ya murió" o "Don Preciso ya se marchó" (según las circunstancias aconsejen una u otra...).




 
Don Prudencio: denota un exceso de prudencia adonde va.

Don Sabio: su sabiduría en los temas de su dominio (o en muchos otros que inicialmente uno no se imaginaría que los domina) produce que sea consultado constantemente por propios y ajenos; su pedagogía para comunicar esa sabiduría hace que no se convierta, normalmente, en Don Plúmbeo o en Don Eterno, aunque nunca está del todo exento en caer en una de esas exageraciones o radicalizaciones, como también en la de Don Famoso, etc.
 
Don Sibarita: radicalización negativa de Don Exquisito... hasta límites insospechados de refinamiento exacerbado.
  
Don Sincero: es el caso contrario a Don Astuto, del que es vecino pero nunca pariente -ni siquiera lejano-. Necesita contar siempre la verdad, sea propia o ajena, sin atender a circunstancias, pormenores, agravantes o atenuantes. No en pocas ocasiones resulta -lo que dice- con un sabor semejante al que deja Don Clorato, pariente lejano suyo. A veces, de tal exceso de sinceridad se torna algo parecido a Don Infumable, de quien es amigo, ocasionando en sus interlocutores una huida, evasión o fuga directa e instantánea.
 
Don Soñador: el carácter de Don Soñador está entre medias del de Don Idílico (exageración por exceso) y del de Don Prudencio (exageración por defecto), pues el primero se pasa de "lanzado" y el segundo no llega, por excesiva prudencia; Don Soñador, sin embargo, tiene interesantes sueños, algo arriesgados si bien es verdad, pero interesantes, al fin y al cabo..., por lo cual valdría la pena romper una lanza (o dos, ya puestos) y lanzarse a ello con arrojo y simpatía, actitudes muy propias de él.
 
Don Zutano: un paso más de Don Mengano; a él sólo llegas por terceras personas, nunca directamente ni siquiera por segundas personas; es una radicalización -en negativo- de Don Fulano y de Don Mengano.

¿Cuál eres tú -de entre todos ellos-? ¿Te atreves a inventarte otro "Don Carácter" para describir algo tuyo o de algún conocido?
 
Déjalo escrito como comentario, y luego -si deseas- lo incorporo al texto.

*     *     *     *     *

He encontrado una sorprendente similitud con estos caracteres en la Biblia (Antiguo Testamento), concretamente en el libro de los Proverbios, capítulo 9, versículos 13-18, que paso a transcribir, aunque dadas las diferencias entre las diversas traducciones que he hallado, finalmente he optado por hacer una reconstrucción del texto (ahora la literalidad no nos interesa tanto, cuanto la expresividad) y me baso en las 3 traducciones siguientes: la de la Conferencia Episcopal Española (publicada en la Biblioteca de Autores Cristianos, la BAC, de Madrid), la del breviario u Oficio de Lecturas en la Liturgia de las Horas, volumen tercero, correspondiente a la primera lectura del miércoles VI del tiempo ordinario, y la traducción de Evaristo Nieto y su equipo en la editorial San Pablo; así pues:

Doña Locura es bullanguera, impulsiva, mentecata e ignorante;
la ingenua no tiene vergüenza.
Se sienta a la puerta de su casa, en un asiento, en lo más alto de la ciudad
para gritar a la gente que pasa -a los que van derechos por el camino-:
«Jóvenes inexpertos, venid aquí».
Y a los insensatos y a los faltos de juicio, ella les dice:
«El agua robada es más dulce;
el pan a escondidas, en secreto, es más sabroso».
Pero no saben (los transeúntes y la gente que pasa por allí)
que en la casa (de Doña Locura) están las sombras de los muertos,
y que sus invitados bajan a las profundidades del Abismo.

(adición del 23 de febrero de 2014) 

----
(adición del 20 de septiembre de 2020: perfil de don Camaleón, gracias a Elías Robles; fuente de la foto del camaleón: https://www.almendron.com/blog/el-camaleon-ese-desconocido/.) 

13.5.15

La teoría de la fiesta

La cosa es sencilla: hay una necesidad, se busca responder a esa necesidad, se consigue satisfacerla y deja de haberla. Al poco, vuelve la misma necesidad (puede ser que algo modificada respecto a la anterior) y se vuelve a activar el mismo proceso: se responde a la nueva (misma) necesidad, se la satisface, deja de haber dicha necesidad. Y de nuevo. Es la teoría de la fiesta.

¿Cuánto dura el proceso? Depende: unas horas o varios días. ¿Cuándo vuelve a aparecer la nueva (misma) necesidad de fiesta? Depende también: a las pocas horas o a los pocos días.

La fiesta es como una droga. Y tiene sus consecuencias si se consume en exceso. Al final, también puede ocasionar el descenso de la satisfacción habiendo probado múltiples soluciones posibles (que no dan resultado). Porque la fiesta engancha: a todo el mundo (o a casi todo). A empresas y a particulares, a lo público y a lo privado, a lo general y a lo concreto, a pequeños y a grandes, a viejos y a niños… No hace diferencia de género ni de estado, ni de profesión ni de estatus, ni de procedencia ni de destino… Todos se ven agarrados por su red y atrapados en sus garras, dulces garras fiesteras, que te hacen acabar donde no pensabas.



(Escrito el 18.03.2011, víspera de San José,
día principal de la fiesta de las Fallas en Valencia.)
Anexo bibliográfico:
Hace poco ha publicado el Nobel de literatura Mario Vargas Llosa una obra en la que critica algunos puntos de la cultura de la postmodernidad; se titula: La civilización del espectáculo (Alfaguara, 2012), que tiene que ver algo con lo dicho.

31.1.14

Empresa y espiritualidad, según Charles Williams (poeta)

(siguiendo la estela de la última entrada de este blog, Espiritualidad de la Empresa, ofrezco unas notas de lectura, donde presento el ejemplo del poeta británico Charles Williams, que consiguió hacer de la empresa editorial Amen House -donde él trabajaba- una familia, lugar de encuentro y amistad)

Notas de lectura: sobre "la empresa" y "la espiritualidad"
sacadas de la figura del curioso y original poeta, novelista, dramaturgo, ensayista, conferenciante y teólogo anglicano inglés Charles Williams (él fue uno de los principales "inklings", es decir: un componente fundamental del grupo formado por diversos amigos y profesores afines a J. R. R. Tolkien, C. S. Lewis, Owen Barfield, etc. -y algunos familiares, como el hermano de Lewis y luego el hijo de Tolkien-, todos los cuales se reunían en una habitación del 'Mágdalen Cóllege', en la Universidad de Óxford, Inglaterra, a mediados del siglo XX) según lo describe el biógrafo Humphrey Carpenter en su libro Los Inklings (original inglés de 1978; traducción castellana de 2008, en Homo Legens), basándose en testimonios de la época y contemporáneos del mismo Charles Williams (C.W.)
 
Charles Williams, J.R.R.Tolkien,
C.S.Lewis, Owen Barfield: los Inklings


EMPRESA

The Masques of Amen House,
la libro de Charles Williams
que incluye la obra citada:
"El manuscrito", sobre la
casa editorial Amen House,
la empresa que el poeta
Charles Williams consiguió
transformar en una familia 

«Muchos de los nuevos empleados en Amen House [=casa editorial] (así como los más antiguos) respondieron y “C. W.” —que era como todos le llamaban [=al poeta Charles Williams]— pronto se convirtió en el centro de un círculo de amigos, transformando lo que era un lugar de trabajo en un lugar de charla, amistad y placer»
(Carpenter, 2008: 146-147).

«La obra [El manuscrito, de Charles Williams] fue todo un éxito, ya que creó un gran sentimineto de júbilo en Amen House [=casa editorial]. Al convertir las tareas diarias en material poético y ritual, Williams transformó ese núcleo en algo mucho más significativo que no terminaba tras la hora de descanso. En los meses siguientes, Williams continuó dirigiéndose a sus amigos por sus nombres poéticos, de tal manera se veían atrapados en un mito de su propia creación. Tanto en la Biblioteca como en las escaleras conversaba con ellos sobre infinidad de temas, sacando las mejores cualidades de cada uno. “Él sacaba lo bueno de todos nosotros y lo hacía brillar”, dijo Gerard Hopkins. “Por medio del amor y del entusiasmo creó a su alrededor una atmósfera única en la historia de las empresas”» (Carpenter, 2008: 147).

J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis, Charles Williams
(tomado de la web anglófona de la Sociedad Mitopoyeica)
 
C.S. Lewis, J.R.R. Tolkien, Owen Barfield, Charles Williams: los 4
principales Inklings (imagen tomada del blog de Malcolm Guite)
 
Bibliografía: las citas dos citas entrecomilladas (« ») de arriba están tomadas de la obra siguiente:
Carpenter, Humphrey (2008), Los Inklings. Homo Legens, Madrid (traducción del inglés).
(abajo, portada de la edición inglesa: The Inklings; con 3 fotos: Ch.Williams, C.S.Lewis y J.R.R.Tolkien) 
 

















Recursos en la web en inglés (entre corchetes, las imágenes que se han tomado de esos sitios):
1) Sociedad Mitopoéyica: sobre los Inklings: http://www.mythsoc.org/inklings/  [el único dibujo]
2) Sobre Charles Williams, como parte de los Inklings, en Óxford (con listado de blogs y webs): http://oxfordinklings.blogspot.com.es/2012/04/charles-williams-society-agm-day.html [1ª foto]
3) Sobre Charles Williams (y otros): http://cobalt.rocky.edu/~kimberly.ferguson/williams.html  
4) Sobre C.S. Lewis y sus amigos: http://edhird.com/tag/cs-lewis/ [portada de The Inklings]  
5) Sobre los Inklings: http://malcolmguite.wordpress.com/2011/11/04/the-inklings-fantasists-or-prophets-the-complete-set/  [2ª imagen - montaje de 4 fotos de sendos 'inklings']
6) Sobre C.S. Lewis y las ideas de los Inklings: http://malcolmguite.wordpress.com/2013/10/17/cs-lewis-and-the-inklings-ideas-with-cbc-part-2/  [penúltima imagen - montaje de 4 fotos en horizontal]
7) Sobre la obra citada El manuscrito, ver: http://www.mythsoc.org/press/masques-of-amen-house/ 
Dicha obra formó parte de una obra mayor, The Masques of Amen House, que hacía referencia a la calle ("Amen House street") donde se ubicaba la editorial en la cual trabajó Charles Williams; una portada ficticia de esa obra es la imagen siguiente (con poemas y música añadidos y relativos a ello):
En la biografía de Charles Williams que trae la Wikipedia inglesa, se entiende mejor la estructura de la obra o la intencionalidad del autor; de hecho, el esquema entre las obras teatrales de Charles Williams (que aparece en el anexo final de esa biografía), se recoge esta obra en una edición del año 2000 (realizada por la editorial "Mythopeic Press"); es ésta:
The Masques of Amen House (ed. de David Bratman. Mythopoeic Press).
La cual contiene tres obras, que son las siguientes:
1) The Masque of the Manuscript (escrita en 1927);
2) The Masque of Perusal (escrita en 1929); y
3) The Masque of the Termination of Copyright (escrita en 1930).
La primera sería, pues, la que Carpenter cita como El manuscrito.
Para profundizar más, ver el perfil sobre Los Inklings (en la web de la revista The Journal of Inklings Studies): http://www.inklings-studies.com/inklings.html. Así como la Sociedad Charles Williams, en: http://www.inklings-studies.com/charles_williams.html (presidida por el Arzobispo de Cantérbury).
 

21.10.13

Auténtica deportividad



La palabra mueve... Y el ejemplo conmueve
 
En España, en Navarra, en la carrera de Cross de Burlada, el 2 de diciembre de 2012.
Sucedió un hecho muy interesante; nos sirve de testimonio de integridad para la vida. En este caso, en el deporte.
 
Uno de los atletas va en 1ª posición y va a ganar la carrera. Es el keníata Abel Mutai, de raza negra (se ve en la foto: va en primer lugar). Es poseedor de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Es el favorito y está a punto de ganar la carrera...
 
...pero a pocos metros de la meta, confunde el tramo final de la competencia, y cree haber ganado ya...
...por lo que afloja el paso y, ya relajado, comienza a saludar al público, creyéndose -obviamente- vencedor...
 
Detrás de él va un deportista español, de 24 años, de raza blanca, llamado Iván Fernández Anaya (se ve en la foto y va en segundo lugar).
 
Este corredor se da cuenta de que su compañero se equivoca -pues se ha parado metros antes de la meta-. ¿Qué hace? ¿Qué decisión toma en esa tesitura?
 
Muy sencillo. No lo duda. Se queda detrás de su compañero que va en primer puesto, y le indica con el brazo la dirección de la meta, casi empujándolo -porque él va corriendo y su compañero ya casi camina-. Lo lleva literalmente hasta la meta y deja que siga delante de él: el keníata gana la prueba; el español, en 2º lugar.
 
Al terminar la prueba deportiva, preguntan al corredor español:
«¿Por qué has hecho eso? ¿Por qué no has pasado por delante y has ganado la prueba, aprovechando la confusión del keníata?».
 
La respuesta del corredor español es ésta:
«Aunque me hubieran dicho que, ganando, tenía plaza en la Selección Española para el Torneo Europeo, no me habría aprovechado. Creo que es mejor lo que he hecho que si hubiera ganado. Y esto es muy importante; porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los ambientes (en el fútbol, en la sociedad, en la política), donde parece que todo lo honrado ha perdido su valor, un gesto de honradez va muy bien».
 
Aquí tenemos una prueba palmaria de auténtica deportividad. En el deporte, como en los negocios, en la amistad, en la familia, en el voluntariado, en la universidad, en la política, en la organización o en el entretenimiento... ¡las formas y los medios de conseguir algo son muy importantes!
 

27.9.13

Recuperar los valores de la ciudad

Ha salido ya, por fin, el artículo titulado «Recuperar los valores de la ciudad. (Acercamiento bibliográfico interdisciplinar)» en Revista de Espiritualidad, de los carmelitas descalzos de la Provincia OCD de Castilla, con sede en Madrid.


El enlace general de la revista es: http://www.revistadeespiritualidad.com/ , donde ahora se puede clicar en los diversos artículos del nº 276, titulado «Fe, sociedad y laicidad (II). Caminos abiertos». Porque uno de esos caminos abiertos es la ciudad... 
Y el enlace particular del artículo es el siguiente: http://80.33.116.7:8100/ede/PDF/276/husillos276.PDF

El formato es "PDF", portable document format, que es el más sencillo e internacional.
 

Recuperar los valores de la ciudad. (Acercamiento bibliográfico interdisciplinar)

 El contenido es, como dice el subtítulo, "interdisciplinar", porque se acerca a la ciudad desde diversos ámbitos: la geografía humana, el pensamiento, la cultura, el medioambiente, el humor, la teología, la espiritualidad, la bibliografía, el lenguaje, la sincronicidad, la ética, etc. Casi todo tiene cabida en él, que es un artículo y no un libro, y con espacio restringido.

El tono del artículo es serio y desenfadado a la vez; contiene reflexiones hondas, guiños abiertamente cómicos, intentos de abrazar a los contrarios, propuestas de síntesis e indicaciones para desarrollar largamente el tema, el de la ciudad, siempre interesante.

Y el recorrido que se hace en la lectura del artículo es ascendente: va de lo más genérico a lo más concreto; de lo más "ínter" a lo más "intra", de fuera adentro; de la lengua (en general), con lista de vocablos de "lo ubano", a optar constantemente por expresiones positivas y esperanzadoras (sabiendo la desesperanza que causa la ciudad).

Por todo ello, se recomienda su lectura y se anima a las personas lectoras a que dejen su propio comentario, si lo desean, como comentario de esta entrada. La visión sosegada y serena de todos (por lo variada que puede ser) ayuda mucho a entender el asunto: la ciudad.

Gracias anticipadas por leer, un sano ejercicio para nuestras señoras neuronas.
 

19.8.12

La bellezza (riflessione di Raul De La Rosa)



Sono sempre stato interessato alla bellezza e alle reazioni che essa evoca in ognuno di noi.

Tutti, in un modo nell’altro, cerchiamo la bellezza, perché conosciamo la felicità e il benessere che ci può offrire.

Pensando alla bellezza, ci viene in mente subito un corpo attraente – questa è la reazione più comune ed elementare.

Pensiamo anche, magari, alla bellezza artificiale e appariscente che ci viene offerta dalla civiltà dei consumi: gadget, abiti, automobili, arredamenti, viaggi esotici.

A molti viene in mente la bellezza della natura: la grandezza del mare, la maestà delle montagne, la gioia di un prato fiorito o delle foglie rosse e gialle in autunno, l’incanto del cielo stellato.

Per altri ancora è l’arte in tutte le sue forme che conta più di tutto: una statua o un dipinto, un film o una musica, una poesia o una rappresentazione teatrale.

Certuni riescono a vedere la bellezza interiore delle persone: la bellezza della generosità, dell’intelligenza, dell’onestà. Una bellezza molto meno evidente, ma più profonda e più duratura.

Altri ancora trovano la bellezza nelle idee, oppure nell’eleganza della matematica.

Ma c’è anche chi la scopre nell’ apparente banalità della vita quotidiana, una canzone sentita per strada, un vecchio muro scrostato, i riflessi di una pozzanghera.

Nel mio lavoro, ho notato che la bellezza può aiutarci a ritrovare la voglia di vivere, ridarci il perduto contatto con le nostre emozioni, farci pensare in maniera nuova, guarire le nostre ferite più antiche, avvicinarci a un’altra persona, farci dimenticare i nostri problemi e i nostri affanni. Almeno per un po’.

Ho anche scoperto, però, che della bellezza spesso abbiamo paura, una paura non dichiarata, spesso non cosciente. Perché la bellezza a volte è troppo intensa. Perché, forse, sotto sotto, non sentiamo di meritarla. Perché in qualche modo pensiamo che sia una cosa frivola. Perché sappiamo che, se veramente vi ci abbandonassimo, cambierebbe radicalmente la nostra vita.

Purtroppo la repressione o la dimenticanza della bellezza ci fanno star male: depressione, ansia, aggressività. Sono convinto che un po’ più di bellezza nelle nostre vite curerebbe molti dei nostri mali.

( Raul De La Rosa ). love and peace ... ♥ ♥...!!

8.8.12

La muerte inducida (reflexión cultural)

La muerte inducida

(Escrito del 29 al 30-04-1996)



No consintamos que nos maten, que nos degüellen, que aborten nuestros ideales. La burda ramplonería es sólo eso, burda simpleza, un cúmulo de indiferencias que, sin saberlo, nos llevan a la soga, a la cuchilla o al suicidio asistido. O quién sabe si al huerto... que de todo hay.

El nivel no es que haya bajado... Es que no existe. Es que ya no es. Así como al Hotel Meliá se puede ir y pedir la comida a la carta, así también el pseudoestudiante (jamás estudioso) acude a la escuela, colegio, academia, instituto o facultad sin ningún tipo de restricciones hedonistas (que viene del griego hedoné, placer), se reconvierte el plan de estudios o sencillamente se lo adecúa a sus máximos gustos, quedando grandes períodos temporales vacíos de contenido. Se hace, al fin y al cabo, un horario “a la carta”: esto me gusta; aquello, para nada; estotro, para qué contar... Sin más, de un plumazo, se ha venido abajo toda la teoría, la estructura, la metodología, las buenas maneras, el saber hacer, el interés, la ilusión, el entusiasmo, el mono del saber, la lectura y, por ende, la cultura.

De este placentero menú no salen —ni a corto ni a largo plazo— grandes ideales, amplios proyectos, futuros esperanzadores o sólidas realidades. Ya no sale nada grande; ni las personas, ni los intelectos ni las ganas. Por no salir, no sale ni el gato de la tía Tula a asomar los bigotes.

Lo grande quedó atrás (ya no se lleva). Ahora vienen jadeando los mínimos, “súper-mínimos”, corriendo y aprisa llegan los que no llegan a ser ni mediocres. O talvez sí, pero no más. Y aquí se quedan, si es que arriban (que ni siquiera), congratulándose mutuamente por la suerte (¿qué es la suerte?) que han tenido al lograr el subdesarrollo de sus mentes que quedan atrofiadas para la eternidad. Desde ese momento en que “libre de toda influencia” (¿es posible?) deciden sin prejuicio alguno el camino que seguirán: a la muerte o a la vida, usted decide. Pues la cultura, como todo lo esencial en esta vida, ofrece el porqué o, al menos, ayuda a darlo, a buscarlo y meditarlo. Y es que como alguien diría antes que yo (uno ya se va resignando), la cultura además de necesaria es vital. O vives cultivándote o, como dice el dicho, mueres cultivando malvas...



23.7.12

Arenilla espumosa (apotegmas)


Arenilla espumosa

(Fuente de la foto: Mirari Rodríguez.)
  

?     Tus huellas son el reflejo de tu vida; según ésta trascurra, quedarán aquéllas más o menos marcadas sobre la arena.
(Escrito en la Sierra de Cazorla, Jaén, el 23-9-1996.)

?       La mirada es reflejo del camino del alma. Cuanto más se ha adentrado el alma en la espesura, más profunda, limpia y sincera es la mirada.
(Escrito en la Úbeda, Jaén, el 10-1-1997.)

?       Quien no integra, a la postre, se desintegra.
(Escrito en Úbeda, Jaén, el 4-5-1997.)
 
?       Quien quiere quedarse con algo
no deja espacio al Todo
para morar en él del todo.
(Escrito en Úbeda, Jaén, el 28-6-1997.)



*     *     *     *     *

(El título de aquí "Arenilla espumosa" está inspirado -en diminutivo humilde- en el título de la obra del poeta libanés Gibrán Jalil Gibrán: "Arena y espuma", que se puede descargar gratuitamente haciendo clic aquí.) (Los apotegmas son dichos pequeños, breves, concisos, como flechas, que en pocas palabras aciertan a decir bastante más -en cantidad y en calidad-; son famosos los "Apotegmas de los Padres del Desierto", publicados en varias editoriales cristianas [Desclée de Brouwer, Bilbao; Monte Carmelo, Burgos; Sígueme, Salamanca] y laicas [José J. de Olañeta, en Palma de Mallorca].)


2.7.12

¡¡Viva España!!

¡¡VIVA ESPAÑA!!
 
por el deporte,
por la historia, por las tradiciones,
por la religión, por la espiritualidad,
por la lengua (las lenguas),
por la idiosincrasia, por el gracejo,
por la variedad (y lo variopinto),
por el clima, por la geografía,
por las aspiraciones y los deseos,
por los frutos de la tierra, del cielo y del agua,
por la genealogía (de rancio abolengo y la nueva),
por la península, islas y ciudades autónomas,
por la internacionalidad,
por Hispanoamérica,
por ser humilde y gallarda a la vez,
por el buen humor, por su refranero,
por el pasado y el presente y (sobre todo) el futuro,
por los valores que da el lugar y el desarrollo de la personalidad colectiva-individual...

Sobre esto último, recuerdo lo que Ángel Ganivet explicaba con buenos ejemplos (militares, pues era de familia militar) respecto del influjo de la geografía en el espíritu humano colectivo del lugar (en su obra por Espasa-Calpe, en la colección "Austral"- titulada: Ideárium español. El porvenir de España).
Así, el autor diferenciaba entre tres modos de presentarse la geografía de una nación: continental, peninsular e isleña; y, en función de esa presentación, dada per se, se había modulado de una manera ciertamente misteriosa el carácter de cada nación. Veámoslo de pasada.

Continental: las naciones que no tienen ninguna defensa natural (como costas o cordilleras), sino que han estado expuestas a las invasiones de los países vecinos y han tenido que confiar unos en otros y aguantar -en grupo- todo envite externo; la fuerza de estas naciones ha residido, principalmente, en la fuerza del colectivo y en la confianza del grupo, de modo que, juntos, han podido repeler a los enemigos. Cuando han sido atacadas y desbaratadas sus defensas internas, entonces como resultado han sido naciones "traídas y llevadas" con variadas hegemonías (p.e., Polonia -hasta que se pudo deshacer de sus enemigos y fundarse como nación independiente, hacia el s. X); o bien han conseguido mantener ellas mismas su propia hegemonía sobre otras naciones, a veces por medio de los pactos y alianzas (p.e., Imperio Sacro Germánico, Imperio Austro-Húngaro, etc.).

Peninsular: toda nación peninsular tiene sus costas como defensas ante el enemigo y ello le ha dado seguridad, por lo que ha funcionado casi siempre con gran autonomía; pero la nación peninsular posee un punto débil: el istmo, que suele ser un paso fronterizo complicado (los Pirineos para España; los Alpes para Italia, etc.). A veces ocurre como en el caso español: en que no ha habido uno sino dos istmos: los Pirineos y el estrecho de Gibraltar (pensemos hoy que por ese "istmo" hay un inmenso flujo de entrada y salida de norteafricanos; y por ese istmo entró el Islam en el s. VIII). Si miramos a la historia de las naciones peninsulares, a través del istmo han entrado las civilizaciones enemigas, las cuales o bien han sido repelidas inmediatamente (como el caso galo -cuando era Imperio Carolingio-, deteniendo justo en el "istmo" pirenaico -la marca hispánica- la invasión sureña); o bien las naciones invasoras se han quedado en esa nación peninsular, teniéndose ésta que amalgamar y adaptar a las costumbres de las conquistadoras (pensemos en la entrada de fenicios, romanos, varios pueblos godos, etc.); los conquistadores, a su vez, se ven influídos por lo autóctono y su carácter, el espíritu del lugar..., y se transforman, finalmente, en algo peninsular (p.e., el caso griego: Grecia fue conquistada militarmente por Roma, pero Roma fue conquistada culturalmente por Grecia). Además de todo ello, o precisamente por ello, cuando la resistencia del colectivo ante el enemigo no ha funcionado, se ha solido confiar en el ingenio -que no la fuerza ("más vale maña que fuerza")- de las personas vistas singularmente, gracias a las cuales se ha podido recuperar por los propios el gobierno de la nación (p.e., el caso español en la Guerra de la Independencia, 1808-14; de ahí, vienen tácticas o estrategias militares tales como las "guerrillas").

Insular: las naciones insulares están rodeadas de "murallas" invisibles, que son sus costas; éstas hacen que dichas naciones tengan un carácter especial, muy suyo (pensemos en el caso inglés o británico), por la mera configuración insular de la nación. No tienen puntos débiles (istmos); y ésa es su fuerza. Pero la historia nos dice que hasta las islas han sido conquistadas... Por lo cual hemos de suponer -y lo comprobamos en las crónicas de esas naciones insulares- que, una vez traspasadas esas 'murallas invisibles' por el enemigo, ya no ha quedado escapatoria a los autóctonos, de modo que la amalgama con el invasor ha sido aún más intensa que en las naciones peninsulares, dando lugar así a productos del todo originales y extraños para otras latitudes (p.e., lenguas como el maltés, que tiene algo de árabe, algo de inglés, algo de italiano y, por supuesto, lo propio maltés, que lo hace diferenciarse del resto de influjos); la nación insular confia, en último término (o como esperanza constante, aunque nunca expresada ante el enemigo), en el genio personal o individual, con más fuerza aún que la nación peninsular; o bien, en una ayuda extranjera, que haga sacar de la isla al invasor y vuelva ésta a su estado anterior (aunque, normalmente, nunca se vuelve del todo a lo anterior).


En fin: ¡¡que viva España!! Y gracias a nuestros futbolistas (y a todos los deportistas españoles)...