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23.2.18

Figuras del Adviento y de la Cuaresma: JUAN, el hijo de Zacarías - JUAN, el Bautista


Juan, hijo de Zacarías


1. Una forma antigua de llamar a las personas
 
Sabemos que la sociedad judía del siglo I a.C. era machista (mucho más lo eran las sociedades de su entorno); y que la mujer no contaba mas que como una posesión de su marido, que era quien en realidad contaba: el padre, cabeza de familia agrícola o ganadera de signo patriarcal («Tu esposa será como parra fecunda en la intimidad de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa. Así es bendecido el varón que teme al Señor»: Salmo 128[127],3).

Esto se denotaba al llamar a las personas: se llamaba a los varones (no a las mujeres, mas que en excepciones), que eran conocidos por su filiación paterna, eran “hijos de su padre”, no “de su madre” o “de su padre y de su madre”. Por ejemplo: los apóstoles Santiago y Juan, hermanos, vienen designados como “de Zebedeo” o “los de Zebedeo”, nombre del padre de ambos, pero nunca se les llama “los de su madre” (de hecho, no se dice el nombre de su madre, ya que la única vez que aparece [Mt 20,20-21] se la denomina “madre de los hijos de Zebedeos”: solo cuenta en función de haber engendrado a 2 varones, hermanos entre sí e hijos de Zebedeo, marido de ella). Solo los exegetas dicen que era Salomé (Mc 15,40-41; 16,1), de las 3 mujeres seguidoras de Jesús.


2. Juan, el de Zacarías
 
Figura del Nuevo Testamento. Es el primer personaje humano que aparece como protagonista en algunos Evangelios, como el de Marcos (Mc 1,4) o el de Juan (Jn 1,6). (Mateo antecede la genealogía jesusana; Lucas se dirige primero a Teófilo, luego habla de Juan: Lc 1,5-25; 41.44.57-80; 3,1-22: es quien más datos da de él: nombre de su padre, Zacarías; nombre de su madre, Isabel –dar el nombre de la madre es, pues, aquí, la excepción que confirma la regla).

Pero es que Lucas se fija en especial en las mujeres: tanto en su evangelio de la infancia (Lc 1-2) como en el resto. En aquél habla de: mujer 1, mujer 2 (Isabel y María); varón 1, varón 2 (Zacarías y José); niño 1 y niño 2 (Juan y Jesús). Responde a un esquema ‘típico’, basado en varios typos, en función de la fe en Dios de cada una de esas personas (tipos de fe, modelos de fe). Centrémonos en el ‘niño 1’: Juan, el hijo de Zacarías.
 
Juan (el de Zacarías, el Bautista) es una figura de Adviento
(pero también es una figura de la Cuaresma)


Juan, el Bautista
 
3. Juan, el Bautista 
 
Normalmente es éste el nombre que le damos, el que nos es más conocido y agradable a los oídos. Pero no era su función primordial; solo es ésa la función que aparece primera en los evangelios (repetida en los cuatro), y por eso la tradición le puso ese sobrenombre: el bautista.
Pero hay “otro” Juan, el el que nació y creció sin haber nunca bautizado a nadie. Era el Juan, hijo de Zacarías. Volvamos, pues, al hilo del discurso que dejamos en el apartado anterior.


Juan (el bautista, el hijo de Zacarías), pintado por Leonardo Da Vinci

 

4. Dos Juanes (que son el mismo): el de Zacarías (Adviento) y el Bautista (Cuaresma) 
 
Digamos que la liturgia actual (postconciliar) ha creado dos personajes distintos o un mismo personaje pero diferenciado según los momentos litúrgicos. Es nuestro Juan, como vemos.
 
Para Adviento los liturgistas seleccionan unos textos donde sale Juan, pero no se hace hincapié en su función de bautizar; eso se deja para después.
En la Cuaresma –el 'después'– sí que aparece este personaje en su función más conocida, la de bautizar, para la conversión. Porque bautismo y conversión van unidos íntimamente: el de Juan es un bautismo de conversión. El de Jesús lo será en el Espíritu.

Y en Adviento ¿qué? En Adviento, Juan predica, amonesta, da testimonio; pero antes, mucho antes de eso, en Adviento Juan nace del seno de Isabel, otro personaje del Adviento, al igual que su padre Zacarías (cobra menos importancia que su mujer); Juan es niño –por un lado– y es mayor –por otro–.

Juan es anunciado, es nacido, es crecido... Juan se marcha de casa (suponemos) y se pone a predicar. Parte de eso lo tenemos en Adviento y parte lo tendremos en Cuaresma.

Los dos Juanes: Juan el de Zacarías y Juan el Bautista; uno para Adviento y otro para Cuaresma (al gusto del consumidor litúrgico).
Juan de Adviento y Juan de Cuaresma. En Adviento: nos quedamos con el Juan de Adviento: el hijo de Zacarías. Y en Cuaresma: nos quedamos con el Juan de Cuaresma: el Bautista.

 

19.12.17

Figuras del Adviento: el "resto" de Israel

Ya nos avecinamos al final del Adviento. En realidad estamos en el IV Domingo de Adviento, pero al tener esta 4ª semana de Adviento pocos días hábiles (sábado 23, domingo 24), y ya entrar de lleno en la Navidad (vigilia del domingo 24 al lunes 25, lunes 25...), viene a ser como un preludio de la Navidad, una especie de 'larga víspera' de la Natividad.

Por eso, propongo ahora una curiosa figura de Adviento, que en realidad no es una figura sino un colectivo de ellas: unas cuantas, unas muchas, bastantes..., quizá innumerables. Es el grupo englobado bajo la expresión "el resto de Israel".

¿Y quiénes formaban parte de ese resto de Israel? Los piadosos, los devotos, los temerosos de Dios, los que escuchaban la Palabra de Dios y la cumplían, los que esperaban al Mesías (aunque con ideas muy distintas y, aún, muy dispares y contrapuestas)... Entre ellos se encuentran María la Virgen, su esposo José, la pariente de María llamada Isabel, el esposo de ésta: Zacarías, el niño de ambos: Juan (luego llamado el Bautista); también, otros personajes que no aparecen ahora y que aparecerán en el tiempo litúrgico de Navidad, como el anciano Simeón, y la anciana Ana; o los pastores (aunque quizá no fueron previamente tan conscientes de la espera-venida del Señor, y solo lo fueron más tarde, cuando el anuncio del ángel... o tal vez, por ser sencillos, estaban más predispuestos...).

¿Cómo formar parte hoy de ese 'resto de Israel'? Cronológicamente hablando es imposible, claro está. Pero si 'el nuevo Israel' viene a ser la Iglesia de Cristo (la universal, toda unida), así como la Jerusalén de entonces es la Jerusalén de hoy (ciudad histórica, geográfica), pero la Jerusalén celeste es la "ciudad santa" en que viviremos en la vida eterna..., entonces, de algún modo misterioso y no del todo explicable, podemos formar parte hoy del 'resto del nuevo Israel', de la Iglesia que peregrina y que espera a su Señor (la misma que ha repetido durante todo el Adviento: «Ven, Señor Jesús» (en himnos y responsorios).

Como el Señor Jesús ya vino (venida histórica -1ª), viene cada día (venida existencial y dinámica o espiritual -2ª) y vendrá al final de los tiempos (venida teológica -concretamente 'escatológica' en cuanto que habla del 'ésjaton', que en griego viene a ser el final de este tiempo y el inicio del tiempo no cronológico sino del tiempo eterno de Dios -que llamamos 'vida eterna'-, y que mientras tanto, andamos en el tiempo cronológico, que también puede ser salvífico ['kairós'] -3ª- mientras peregrinamos en fe por el tiempo concreto de nuestra vida/existencia en la tierra y nos dejamos salvar por Dios). Como esas tres venidas se dan o se darán en nuestra Historia, podemos abrirnos en la 2ª venida, que es la más cercana para nosotros, con el fin de que espiritualmente venga Jesucristo a nuestra vida, casa, trabajo, grupo, movimiento, comunidad, ciudad, espíritu, iglesia...

Por tanto, imitando las actitudes de espera esperanzada, de paciente espera, de activa espera, como tuvieron todos y cada uno de esos mencionados personajes de Adviento que conforman el grupo del resto de Israel, imitándoles, pues, nos convertimos en el nuevo resto de Israel, que sigue esperando a su Señor, aun sabiendo que ya vino y que vendrá definitivamente; pero, por eso mismo, durante el 'mientras' (el ya pero todavía no) nos pertrechamos con las armas del Adviento (fe, alegría, esperanza, paciencia, misericordia, serviciosilencio, escucha, oración, entrega, aceptación,...). Todas estas 'armas' espirituales las hemos ido viendo o percibiendo a lo largo de las diversas 'figuras del Adviento' (desde Isaías hasta Juan -de Zacarías-, pasando por las varias perspectivas de la Virgen María). Ahora nos toca a nosotros, cada uno en particular, decidir si estamos dipuestos a ser parte...


(Fuente de la última imagen: "Oración para la víspera de la Navidad")

22.11.16

Figuras del Adviento: ISAIAS


Figuras del Adviento




El Profeta Isaías
 

Isaías pintado por Miguel Ángel (Capilla Sixtina, Vaticano)
De los “profetas mayores” de la Biblia, Isaías es el profeta más conocido; así como Oseas puede serlo de entre los “profetas menores”. Al menos, el más citado de ellos: más que Jeremías, incluso. Y mucho más que Ezequiel (el cual no siempre es fácilmente entendido por los lectores). Y del profeta Daniel (el último de las figuras que componen ese selecto grupo de los “profetas mayores”) la crítica actual está convencida de que no es un libro profético, sino que se trata de un libro apocalíptico (por el uso que hace del género literario propio apocalíptico): por lo que no se puede establecer parangón entre Isaías y Daniel, ya que cada uno se maneja en su propio nivel (de lectores, de género, de expectativas, de planteamiento general...).

Isaías es el autor de la primera parte de lo que conocemos como “Libro del Profeta Isaías” o “Libro de la profecía de Isaías” o simplemente “Profecía de Isaías”; los estudiosos concuerdan con que ese libro fue escrito por tres autores diferentes, que se sucedieron en el tiempo y que mantuvieron una misma línea en su profecía. Nuestro Isaías es el primero de ellos y el más conocido. Es el autor de los 39 primeros capítulos de ese libro; si el Libro del Profeta Isaías tiene 66 capítulos, tenemos que más de la mitad son escritos por nuestro autor: nuestro estimado profeta Isaías.

Isaías es particularmente el profeta del Adviento. Y lo es también de la Pasión de Cristo.

Centrémonos en lo primero: es profeta del Adviento. Y esto por varias causas: él es el poeta del Adviento; él es el que anuncia a un nuevo rey –casi como Juan Bautista anuncia en la Cuaresma al Salvador–. Isaías es el atrevido: osa imaginar una flor en lo más cerrado del invierno. Isaías vivió en el siglo VIII antes de Cristo (eso significa unos 700 años antes del nacimiento de Jesús). Él anuncia al mesías, al hombre que reinará y cuyo reino no tendrá fin: el rey que nacerá de una virgen; cosa que realmente sucedió –como afirman los Evangelios – en el caso de Jesús: que nació de María, que era virgen; de ahí que la llamemos la Virgen María”. Porque muchas muchachas eran vírgenes antes y después de María, pero nadie más que ella dio a luz al Hijo de Dios, Jesucristo. Sin tantos datos ni tan certeros, Isaías anuncia algo muy parecido, que ya los primeros cristianos –y entre ellos los evangelistas – entendieron que se trataba de Jesús. Es que Jesús mismo, leyendo un trozo del profeta Isaías, se lo aplicó a sí mismo; por eso no extraña que los ‘escritores’ de Jesús –los evangelistas– se lo apliquen a él: Isaías, pues, anuncia a Jesús, sin él saberlo, pero lo dibuja tan certeramente, que asombra la similitud (más aún en la Pasión).

Por eso Isaías es el profeta del Adviento: porque enraizado en la esperanza y en una fuerte y robusta fe –cual tronco de encina– mantiene su profecía, su palabra sobre el mesías: «igual que el terebinto o la encina, al ser talados, conservan un tronco; ese tronco será la semilla santa» (6,13). Ese tronco es el pueblo fiel, el ‘resto de Israel’, la Iglesia santa, nosotros –si nos dejamos santificar– (como el mismo Isaías se dejó purificar y convertir por Dios [cap. 6]).

Caminemos con tal personaje por el camino del Adviento: estamos en la 1ª semana de Adviento. E Isaías nos acompaña: nos abre la luz, nos enciende el mundo: en la novedad de que todo es posible, desde el milagro de la paz (preanunciando el 1 de enero, día de la paz) al milagro del nacimiento (preanunciando el 25 de diciembre, natividad por excelencia). Ven, Isaías, camina con nosotros por las sendas del Adviento y enraízanos en el tronco de Jesé: Jesús.

Un cuestionario -concurso- sobre Isaías aquí.
Más cositas sobre Isaías aquí.
Imágenes de Isaías para niños y mayores, aquí.

2.11.16

En el día de difuntos: preparar el castillo interior

2 de Noviembre. Día de Difuntos. Conmemoración de todos los fieles difuntos. En la liturgia, tradicionalmente, 3 misas diversas en el día de hoy. Evangelio de la 1ª misa:  «En la casa de mi Padre hay muchas moradas...».

Precisamente ese pasaje inspira a Santa Teresa de Jesús (1515-1582) para escribir su obra cumbre, el libro titulado: Las Moradas o Castillo Interior

¿Qué nos dice al principio de ese libro santa Teresa? Leámoslo:

«Estando hoy suplicando a nuestro Señor hablase por mí, porque yo no atinaba a cosa que decir ni cómo comenzar a cumplir esta obediencia [de escribir este libro], se me ofreció lo que ahora diré, para comenzar con algún fundamento: que es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos, hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites. Pues ¿qué tal os parece que será el aposento donde un Rey tan poderoso, tan sabio, tan limpio, tan lleno de todos los bienes se deleita? No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad; y verdaderamente apenas deben llegar nuestros entendimientos, por agudos que fuesen, a comprenderla, así como no pueden llegar a considerar a Dios, pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza.
 
»Pues si esto es, como lo es, no hay para qué nos cansar en querer comprender la hermosura de este castillo; porque puesto que hay la diferencia de él a Dios que del Criador a la criatura, pues es criatura, basta decir Su Majestad [=Jesucristo] que es hecha a su imagen para que apenas podamos entender la gran dignidad y hermosura del ánima.

»No es pequeña lástima y confusión que, por nuestra culpa, no entendamos a nosotros mismos ni sepamos quién somos. ¿No sería gran ignorancia, hijas mías, que preguntasen a uno quién es, y no se conociese ni supiese quién fue su padre ni su madre ni de qué tierra? Pues si esto sería gran bestialidad, sin comparación es mayor la que hay en nosotras cuando no procuramos saber qué cosa somos, sino que nos detenemos en estos cuerpos, y así, a bulto, porque lo hemos oído y porque nos lo dice la fe, sabemos que tenemos almas. Mas qué bienes puede haber en esta alma o quién está dentro en esta alma o el gran valor de ella, pocas veces lo consideramos; y así se tiene en tan poco procurar con todo cuidado conservar su hermosura: todo se nos va en la grosería del engaste o cerca de este castillo, que son estos cuerpos.

»Pues consideremos que este castillo tiene -como he dicho- muchas moradas, unas en lo alto, otras embajo, otras a los lados; y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma.

»Es menester que vayáis advertidas a esta comparación. Quizá será Dios servido pueda por ella daros algo a entender de las mercedes que es Dios servido hacer a las almas y las diferencias que hay en ellas, hasta donde yo hubiere entendido que es posible; que todas será imposible entenderlas nadie, según son muchas, cuánto más quien es tan ruin como yo.

»Pues tornando a nuestro hermoso y deleitoso castillo, hemos de ver cómo podremos entrar en él. (...)

»Porque, a cuanto yo puedo entender, la puerta para entrar en este castillo es la oración y consideración, no digo más mental que vocal, que como sea oración ha de ser con consideración; porque la que no advierte con quién habla y lo que pide y quién es quien pide y a quién, no la llamo yo oración, aunque mucho menee los labios; (...)».


2 preguntas:

1) ¿Cómo vivimos? Es decir: ¿vivimos "dentro" de nuestro castillo interior o dando vueltas alrededor de él, sin saber que "estamos habitados" por Dios?

2) ¿Nos acordamos de Dios solo cuando "la muerte" (de nuestros parientes o allegados) nos golpea, o tal vez el día de difuntos, como hoy; o bien nos acordamos de Dios en todo momento: en las alegrías -dándole gracias- y en las penas -pidiéndole consuelo-?

Por eso es bueno que "nos tomemos la temperatura espiritual": ¿qué tal va nuestra relación con Dios? Hoy que nos acordamos de nuestros difuntos, ¿cómo va nuestra vida? ¿Vivimos con plenitud o se nos pasa la vida sin enterarnos? Porque morir, moriremos. Pero ¿y vivir?
Aprovechemos el tiempo que nos queda -no sabemos cuánto- para vivir desde Dios, desde dentro del castillo, tratando con Dios -en la morada principal- de las cosas más importantes.

Bibliografía: Las páginas más bellas de Santa Teresa. Selección de textos: Tomás Álvarez, O.C.D., Editorial Monte Carmelo, Burgos 2008. 190 páginas. (Páginas citadas: 127-130.)

27.1.14

Espiritualidad de la empresa (en 13 preguntas-respuestas, con recursos, blog, conceptos y bibliografía)

Haciendo un juego o cambio de palabras, se podría decir que lo que hizo Jesús de Nazaret fue una excelente empresa, que involucró a su familia y a sus amigos (como en algunas franquicias) y se extendió por todo el mundo; y a partir de ahí, se podría tirar del hilo y elaborar algo con tintes espirituales, sin salirse de la doctrina católica.

Pero no es de eso de lo que pretendo tratar al hablar de “espiritualidad de la empresa”. Es de otra cosa…

 
Empresa, negocio, administración y dirección de empresas
Trabajadores, empresarios, patronal, sindicatos...
 
Derecho laboral, riesgos del trabajo, médico de empresa...
Recursos humanos, capital humano, sector servicios...
 
Publicidad y relaciones públicas, comerciales, consultores, formación para empresas, márketing, liderazgo, competitividad...
 
Gestión, mercado, accionariado, bolsa, movimientos empresariales, fusiones, transferencias, opas, absorciones, compras, ventas, préstamos, cesiones, donaciones...
 
Empresa solidaria, ecológica, empresa local, familiar
 
Multinacionales, empresa privada, pequeñas y medianas empresas (pymes), empresas públicas (funcionarios), empresas sociales...
 
Un sinfín de conceptos, de ideas, de realidades… tan cotidianas como la vida misma.
 
Todo ello nos habla y nos recuerda la vida de la empresa y todo lo que tiene relación con ella.
Muy bien; hasta aquí, de acuerdo.


Ahora, unas preguntas, con respuestas breves:
 
1) ¿Tiene algo que ver la espiritualidad con todo ello? Sí que tiene que ver. Veámoslo:
 
2) ¿Es útil? Sí, y mucho.
 
3) ¿Para qué sirve? La labor empresarial desde el punto de vista espiritual (y al reves: la espiritualidad desde el punto de vista de la empresa) es utilísima para crecer y para afianzarse con importantes cuotas de mercado; además es altamente competente.

4) ¿Qué se necesita? Precisa sólo de un fuerte esfuerzo en sensibilización, en formación y mantener los índices de compromiso espiritual.
 
5) ¿Aporta ganancias? Al decir "ganancias" pensamos en el resultado de la inversión: ¿aporta, pues, ganancias? Depende del riesgo que se corra en la inversión, especialmente en el I+D+i (que es la sigla para decir: Investigación + Desarrollo + innovación): directamente proporcional, cuanto más, más; pero ha de tenerse en cuenta la ley de oro: discreción, que es la que atempera todas las virtudes (para evitar burbujas inmobiliario pseudo-espirituales, vanos paraísos fiscales-religiosos y demás zarandajas pseudo-profundas y pretendidamente comprobadas).

6) ¿Cuánto cuesta? Cuesta algo, porque -según el dicho- lo bueno algo cuesta.
 
7) ¿Tiene seguridad social? Sí que tiene seguridad, más que social, trascendental, que incluye lo social y llega más allá.

8) ¿Qué tiene que ver la espiritualidad con la empresa? Es un modo cristiano por el cual la empresa puede sobrevivir al mercado, a las leyes de mercado (intervenido o no por el gobierno), a las ideas económicas, a las fluctuaciones y, especialmente, a las crisis más profundas (las que matan el espíritu).

9) ¿Y cómo es ese “modo”? Muy sencillo: un ramillete de virtudes, afianzadas en una moral de máximos (no de mínimos) y apoyadas en la fe en Dios (que es comunidad de amor) y en la Iglesia (que es asamblea de creyentes).

10) ¿Puedes decir algunas de las características de la empresa, desde la espiritualidad? La empresa, desde esta orilla, es familia, lugar donde se da el discernimiento, la confianza y el afianzamiento, lugar donde se personalizan los valores y las virtudes; se potencia a la persona. Por eso, se incluye la conciliación laboral, la justicia en la distribución de tareas y bienes, se vela por la dignidad de la persona, previendo los riesgos de la deslocalización y de otras técnicas de mercado.

11) ¿Con qué medios? Con unos medios sencillos: el buen hacer y el apoyo mutuo, el servicio como máxima principal (servir para regir: liderazgo; servir para co-crear: cadena de montaje; servir para comunicarse y comunicar el producto: márketing; etc.).

12) ¿Cuál es la finalidad? Es el modo de deconstruir Babel (el símbolo bíblico de la confusión completa entre los hombres y la desunión de éstos con Dios) y, en cambio, construir o reconstruir la Jerusalén futura (imagen bíblica de la ciudad santa), la que bajará vestida de novia, cuando se instaure el reino de Dios en la tierra.
La finalidad, por tanto, es construir el reino de Dios, también desde el ámbito de la empresa.

13) ¿Y en qué tiempo? Es algo lento, la verdad, y el resultado final quizá no se alcance a ver en vida del empresario ni en la de la misma empresa: sólo resultados parciales; pero el convencimiento que da la esperanza, hará trabajar a todos con fe y con amor, que es otro modo de llamar al servicio; recordemos: He venido para serviros.

Así se pone en práctica la espiritualidad de la empresa.

Otro día veremos más. Hasta entonces, sed felices.
Y recuerda: busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo o adquiérelo (ver los pasajes evangélicos de Mateo cap. 6, versículo 33 y cap. 7, versículo 7; y también la 2ª Carta de S. Pablo a los Corintios, capítulo 13, versículo 11). Porque ese lema comercial y empresarial (muy famoso en la España de los 90) es como decir: Examinadlo todo, y quedaos con lo bueno (frase de la 1ª Carta a los Tesalonicenses, capítulo 5, versículo 21).

EMPRESA
Recursos en internet para la formación permanente:
1) Definiciones de "empresa", con explicaciones escritas y vídeos pedagógicos: ver aquí. 
2) Fases del desarrollo de una empresa: ver aquí (fuente de la cuarta imagen del doctor auscultando).
3) Para ver las partes que tiene o de que se compone una empresa de consultoría de empresas: aquí.
4) Otro artículo interesante (sobre los servicios): ver aquí

ECONOMÍA
Para entender la economía (y, dentro de ella, la empresa) desde una clave cristiana, recomiendo muy encarecidamente visitar el blog de mi amigo y profesor Enrique Lluch Frechina:
 
Por una economía más humana

CONCEPTOS
- la Doctrina Social de la Iglesia,
- el comercio justo,
- la justicia distributiba y la redistribución de la riqueza,
- las ONGD (organizaciones no gubernamentales para el desarrollo),
- la caridad fraterna y la comunión de bienes,
- la ecología y la espiritualidad, junto con el cuidado de la tierra,
- la dignidad de la persona, en torno a sus derechos y obligaciones,
- la necesidad de realizar un trabajo y la co-creación del hombre en el mundo,
- el servicio a los hermanos, (por medio de la actividad empresarial y económica),
- la austeridad (gastar y consumir lo necesario, no lo superfluo)
- no crear necesidades ficticias para el enriquecimiento egoísta,
- no acumular capital innecesariamente sino distribuirlo para crear mayor riqueza,
- la misericordia y la justicia con los excluídos de los sistemas económicos y empresariales,
- el apoyo a los emprendedores,
- los riesgos de la deslocalización, del despido libre, de los minijobs, de los sobresueldos...
- la comunicación intraempresarial, y la comunicación del producto (publicidad, márketing),
- la conciliación familiar-laboral, la igualdad de salarios entre varón y mujer, y zonas geográficas
- la formación y el apoyo a los trabajadores y a los empresarios...

BIBLIOGRAFÍA
Muchas de estas ideas están reflejadas en las diversas encíclicas papales y documentos pontificios, por ejemplo la encíclica del beato papa Juan Pablo II, Laborem exercens, o también la del papa emérito Benedicto XVI, Caritas in veritate [una introducción en pdf aquí] o la exhortación apostólica del papa Francisco Evangelium gaudium. Son documentos muy importantes.

Y todo ello se ve resumido en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), Madrid, tomo de la BAC maior 79. (Aquí, índice y presentación.)

Consultable ese Compendio en internet, dentro del sitio web del Vaticano, clic aquí. O también, lo mismo, pero viendo el índice en pantalla y luego descargándoselo en formato PDF, clic aquí. Y una síntesis de dicho compendio, en formato PDF, realizada por un equipo de trabajo chileno: aquí
 

22.12.13

Paisajes... desde el tren (prosa poética)


Paisajes… desde el tren 
 
27-XII-1998 -
De Pompeya a Roma.
 
Diciembre
El diciembre…
a unos les llega en bañador
a otros, desnudas las ramas.


 
Las ramas
Unas se ayudan a otras,
las más grandes a las flacas.
Todas crecen, también las de los viñedos,
que suben gracias a esos troncos anudados
(parecen chopos grisáceos y retorcidos);
…como un tendido eléctrico enmarañado
—sin pámpanos es más fácil contemplarlo.
Una voluntad tercera, sin duda, está en medio de ellos.




El hombre
Sí… por cierto que uno de ellos me mira;
ahora son dos (también el de mi izquierda: 
se hace el despistado, pero está intrigado por lo que escribo)   
Muchos duermen, otros lo intentan
mas no lo consiguen. Pues mira:
aquí cada uno hace lo que sabe:
está el que piensa en sus negocios,
y el que duda entre un verbo en pasado
perfecto o imperfecto.    
Lo único importante
en estos impulsos del homo faber
viene a ser la autenticidad y 
transparencia.
¿Acaso es tan complicado?
 



La sencillez 
   
Estamos subiendo.
Se me taponan los oídos.
El tren, su existencia,
es mucho más sencilla:
va, viene,
trae, viaja y vuelve.
Él se deja llevar.
Sólo la caja negra registra sus acciones;
mas si le piden alguna explicación,
él sólo hace que remitir al verdadero
responsable… siempre se deja llevar;
y confía.
 
 
 
(Con imágenes de paisajes de Argentina, España y Australia.
Y con el paisaje del norte de Portugal en la mente, al escribir;
viendo desde el tren -al componer el poema- paisajes de Italia) 

23.11.13

In profondità (poema italiano)


Sul treno (Trento-Roma). Marzo 2000.
 

 

In profondità
 

Tu lo sai. Io pure…
Non bisogna dirlo. A che pro?
Meglio è il silenzio
Così rimane: tra noi
Come lo so?
Semplice:
Si percepisce…
Lo descrivere
N’è difficile…
“Un che ne so che alcuno sa bene dirlo”
Un “Davide”, una “Pietà”
Nascosti nel blocco ancor;
La pietra grezza nella notte
Oscura l’anima…
Contrasto, chiaroscuro, paradosso
Si può immaginare?
Chiarezza da vivere.
Intanto, metro dopo metro
Ci avviciniamo
Verso il punto che ci aspetta
E ci attira… in realtà.
Non saremmo altrimenti qui 

Da binario a binario
Da luogo a persona
Il tempo viene e va via
Con lo spazio che ci ruba
Nella notte della vita.
 

 
(Créditos de las fotos: SaberCurioso.es, la primera; blog Mis Cosas, la segunda)