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19.12.17

Figuras del Adviento: el "resto" de Israel

Ya nos avecinamos al final del Adviento. En realidad estamos en el IV Domingo de Adviento, pero al tener esta 4ª semana de Adviento pocos días hábiles (sábado 23, domingo 24), y ya entrar de lleno en la Navidad (vigilia del domingo 24 al lunes 25, lunes 25...), viene a ser como un preludio de la Navidad, una especie de 'larga víspera' de la Natividad.

Por eso, propongo ahora una curiosa figura de Adviento, que en realidad no es una figura sino un colectivo de ellas: unas cuantas, unas muchas, bastantes..., quizá innumerables. Es el grupo englobado bajo la expresión "el resto de Israel".

¿Y quiénes formaban parte de ese resto de Israel? Los piadosos, los devotos, los temerosos de Dios, los que escuchaban la Palabra de Dios y la cumplían, los que esperaban al Mesías (aunque con ideas muy distintas y, aún, muy dispares y contrapuestas)... Entre ellos se encuentran María la Virgen, su esposo José, la pariente de María llamada Isabel, el esposo de ésta: Zacarías, el niño de ambos: Juan (luego llamado el Bautista); también, otros personajes que no aparecen ahora y que aparecerán en el tiempo litúrgico de Navidad, como el anciano Simeón, y la anciana Ana; o los pastores (aunque quizá no fueron previamente tan conscientes de la espera-venida del Señor, y solo lo fueron más tarde, cuando el anuncio del ángel... o tal vez, por ser sencillos, estaban más predispuestos...).

¿Cómo formar parte hoy de ese 'resto de Israel'? Cronológicamente hablando es imposible, claro está. Pero si 'el nuevo Israel' viene a ser la Iglesia de Cristo (la universal, toda unida), así como la Jerusalén de entonces es la Jerusalén de hoy (ciudad histórica, geográfica), pero la Jerusalén celeste es la "ciudad santa" en que viviremos en la vida eterna..., entonces, de algún modo misterioso y no del todo explicable, podemos formar parte hoy del 'resto del nuevo Israel', de la Iglesia que peregrina y que espera a su Señor (la misma que ha repetido durante todo el Adviento: «Ven, Señor Jesús» (en himnos y responsorios).

Como el Señor Jesús ya vino (venida histórica -1ª), viene cada día (venida existencial y dinámica o espiritual -2ª) y vendrá al final de los tiempos (venida teológica -concretamente 'escatológica' en cuanto que habla del 'ésjaton', que en griego viene a ser el final de este tiempo y el inicio del tiempo no cronológico sino del tiempo eterno de Dios -que llamamos 'vida eterna'-, y que mientras tanto, andamos en el tiempo cronológico, que también puede ser salvífico ['kairós'] -3ª- mientras peregrinamos en fe por el tiempo concreto de nuestra vida/existencia en la tierra y nos dejamos salvar por Dios). Como esas tres venidas se dan o se darán en nuestra Historia, podemos abrirnos en la 2ª venida, que es la más cercana para nosotros, con el fin de que espiritualmente venga Jesucristo a nuestra vida, casa, trabajo, grupo, movimiento, comunidad, ciudad, espíritu, iglesia...

Por tanto, imitando las actitudes de espera esperanzada, de paciente espera, de activa espera, como tuvieron todos y cada uno de esos mencionados personajes de Adviento que conforman el grupo del resto de Israel, imitándoles, pues, nos convertimos en el nuevo resto de Israel, que sigue esperando a su Señor, aun sabiendo que ya vino y que vendrá definitivamente; pero, por eso mismo, durante el 'mientras' (el ya pero todavía no) nos pertrechamos con las armas del Adviento (fe, alegría, esperanza, paciencia, misericordia, serviciosilencio, escucha, oración, entrega, aceptación,...). Todas estas 'armas' espirituales las hemos ido viendo o percibiendo a lo largo de las diversas 'figuras del Adviento' (desde Isaías hasta Juan -de Zacarías-, pasando por las varias perspectivas de la Virgen María). Ahora nos toca a nosotros, cada uno en particular, decidir si estamos dipuestos a ser parte...


(Fuente de la última imagen: "Oración para la víspera de la Navidad")

24.4.14

El futuro de la Orden pasa por "lo inter"

(Recupero aquí la 2ª entrada de este blog -publicada el 8 de junio de 2012- por la actualidad que ha vuelto a tener la unificación del Carmelo Teresiano en la Península Ibérica -España y Portugal-, a raíz de la celebración en curso de los Capítulos Provinciales OCD en esta parte del mundo...)
(Para completar, véase: Espiritualidad de la reestructuración).
 
 


El futuro de la Orden pasa por “lo inter”
Argumentación ibérica para la unificación


Se anunció que en abril de 2010 se reunían todos los superiores provinciales carmelitas descalzos de la Península Ibérica —esto no es nuevo—, acompañados por sus respectivos consejeros provinciales —esto es novedad—, para tratar un tema tabú: la reestructuración de las provincias del Carmelo Teresiano en España y Portugal; lo que otros llaman “la unificación de las provincias”. Hermanos provinciales y consejeros: ánimo con la tarea de la unificación. Hay varios argumentos que pueden esgrimirse para ello; se me ocurren tres.
 
Argumento histórico
En el principio del Carmelo Teresiano todos eran uno, una sola cosa, una sola provincia religiosa. Y no pasaba nada. Bueno, sí que pasaban cosas, claro, como que el catalán Juan de Jesús (Roca) quiso irse con los genoveses antes que con los españoles y le punieron por ello; pero es que había que entender que, en lo social, Castilla mandaba por entonces y los ojos expansivos del reino de Castilla estaban en América; cuando los ojos expansivos de la Corona (Aragón, Valencia y Cataluña) estaban puestos en el Mediterráneo. (Esta idea es de Ganivet.) Pasaban muchas cosas siendo una sola provincia (algo obvio); luego se dividió. ¿Por qué? ¿Porque comenzaban a ser muchos? (=argumento numérico). Puede ser. En definitiva, pensaron que sería mejor; parece que así fue. Pero entendamos lo siguiente: en 2010 mantenemos todavía la división de las provincias que se hizo hacia 1610 (con reinstauración decimonónica incluida). Esto no es actualización. De ahí que hablemos aún de Provincia de Aragón y Valencia, recordando los antiguos reinos de Aragón y de Valencia. Estamos un poco desfasados. Otro caso: la erección en 1927 de la Provincia Burgense fue realmente dramática, entre otras cosas, porque rompía el virtual equilibrio histórico (así lo interpretaron algunos). O el hecho de fundar un convento en territorio de otra provincia religiosa: eso ha traído muchos palos, hasta el día de hoy. Una posible conclusión: la tradición (que, en sí, es cosa buena) se vuelve inservible cuando complica la vida, en vez de facilitarla. Mejor será dejar consignadas esas tradiciones en los libros de historia para que se conozcan; y, por lo demás, facilitar la vida. Cuatro siglos son suficientes.

Argumento lógico-estratégico
En el ámbito empresarial la palabra “estrategia” (que es esencial) se entiende muy bien; aún más con el adjetivo “comercial”. El Carmelo Teresiano no es una empresa, pero tiene empresas o bien actividad empresarial: hospederías y casas de espiritualidad; bienes inmuebles en alquiler; institutos y colegios (presenciales y a distancia); seminarios y facultades; centros de publicaciones y medios de comunicación. Dejemos lo empresarial y entremos en el voluntariado: ONGD, asociaciones, federaciones, grupos diversos de voluntarios (periódicos, estacionales o circunstanciales). Y si entramos en el ámbito jurisdiccional diocesano, hallamos parroquias (propias y ajenas), grupos diocesanos, capellanías, capillas y formación diocesana.
 
Esto puede servir como descripción somera de la realidad carmelitana en donde “lo estratégico” ha de funcionar por necesidad. Porque toda actividad empresarial, toda actividad voluntaria, toda actividad diocesana o no, ha de sustentarse mínimamente en una estrategia: porque hay flujo de dinero, de personas, de ideas y la imagen y fama de una o más instituciones. Por todas estas causas, hace falta una estrategia en cada una de esas actividades. Esto queda claro. Ahora bien, hay muchas estrategias, de muchos colores y sabores. Unas dejan mejor sabor de boca que otras. Hay obras estupendas y obras en las que el constructor se lleva más de la cuenta y desaparece; hay proyectos estupendos que se materializan con éxito y otros que se evaporan o se paralizan, nadie sabe por qué; hay ideas que finalmente crean una realidad con futuro y otras que, según salen de labios del que las expresa, desaparecen inmediatamente y se las lleva el viento; hay grupos de personas que nacen, crecen, se reproducen y siguen viviendo porque se renuevan y hay otros que nacen, crecen, no se reproducen, se comen a sí mismos y, evidentemente, mueren. Etcétera. Se trata de optar por las estrategias que dejen buen sabor de boca. ¿Qué estrategia tomar? Cualquiera, pero que sea lógica. Ahora viene el argumento lógico (basándonos, por ejemplo, en el punto de vista numérico): si las estructuras o actividades previas, que hemos mantenido, pongamos unos cien años, han sido ideadas en función de un número concreto de personas (120) y ese número, al cabo del siglo, se ha modificado a la baja quedándose en la mitad (60): ¿no es lógico que se modifiquen también las actividades y las estructuras que las sustentaban, llevadas adelante por el doble de personas? Lo es, pero a algunos no se lo parece. Vayamos a convencer a éstos últimos con un último argumento.

Argumento teológico
Tengamos en cuenta los anteriores argumentos: la perspectiva histórica y la estratégica. Pero escuchemos la voz de la experiencia: la voz de la Iglesia reunida en Concilio, el Vaticano II. Allí se habló de “los signos de los tiempos”, haciendo referencia al Evangelio. Y al mandato de Jesús de que sepamos discernir entre los que son verdaderos signos de los tiempos y los falsos anuncios (idílicos o apocalípticos). Uno de esos signos, que marcó el último Concilio, era la renovación: abandonar lo superficial y optar por lo esencial. Esta idea se retoma en el documento del Capítulo General de 2003: Volver a lo esencial, del que aún bebe toda la Orden. Y lo esencial, por ejemplo, es la comunión; la unidad (no uniformidad); el respeto y las buenas maneras (ver, si no, los Dictámenes del espíritu, escritos por Eliseo de los Mártires a partir del magisterio oral de san Juan de la Cruz). Eso son cosas esenciales. O si lo dijéramos en clave teresiana: “Hermanas, lo esencial son las virtudes; dejaos de devociones a bobas”.
 
Una de las virtudes más necesarias desde el siglo XX es el diálogo; lo dijo el papa León XIII, con la doctrina social de la Iglesia; lo hizo el nuncio Pacelli (Pío XII), al conseguir un concordato alemán único en el mundo; lo dijo y lo hizo Juan XXIII en toda su vida; lo dijo Pablo VI en su encíclica sobre el diálogo; lo dijo Juan Pablo I en sus pocos discursos; lo hizo Juan Pablo II entre las naciones (muro de Berlín, Cuba) y entre las religiones (encuentro de Asís); lo sigue haciendo, con toda normalidad, Benedicto XVI: hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia. Así que necesitamos dialogar entre las provincias religiosas para buscar lo esencial, la unidad, aquélla de la que nacimos todos (en el siglo XVI); desde los orígenes nos fuimos diversificando y luego quizá alejando, hasta que nos separamos y los límites provinciales han servido de excusa para muchas cosas; algunas, bien deleznables. No hay que temer esto, es nuestra historia y cuanto más y mejor la conozcamos, tal vez, menos caeremos en los mismos errores pasados. Hay que avanzar el futuro; y el futuro está en “lo inter”: internacional, interregional, interprovincial. La globalización ya llegó; podemos hacer del fenómeno globalizador un “locus theologicus”, un lugar desde donde escribir la historia de salvación, ésa misma que Dios tiene guardada para todos los hombres. Dependerá de nuestra capacidad de acción y de reacción para que sepamos transformar el tiempo que nos toca vivir en “tiempo de salvación”; o dicho de otro modo: podemos dejar pasar el tiempo (cronos) o bien vivir el “tiempo de Dios” (kairós). Evidentemente, esto último es más esperanzador.
 
Ya se reunieron los superiores provinciales y sus consejeros respectivos; toda una audacia, ciertamente. Si miramos a los que nos llevan la delantera en la Iglesia (jesuitas y franciscanos, por ejemplo), vamos con retraso; si vemos los que aún están dirimiendo cuestiones sibilinas, vamos con mucho adelanto. Miremos a los más perfectos; hagamos que el futuro (mañana) sea ya, para nosotros, un “hoy” incentivador, ilusionador y esperanzador.
 
Nadie tiene que convencerme de la importancia de “lo inter”. Ése es el futuro de la Orden.

 
Anexo. Hay muchos más argumentos posibles: unos en contra y seguramente otros tantos a favor. Digamos uno que sirve para ambos casos: los problemas particulares (locales, provinciales) se globalizan y pasan a ser problemas de todos (en vez de problemas de unos pocos). Bien, eso es cierto. Hasta ahí hemos visto el vaso medio vacío; veámoslo medio lleno. Los dones naturales y sobrenaturales particulares (personales, locales, provinciales) se globalizan y pasan a ser dones naturales y sobrenaturales de todos. Así se enriquece la Orden en la Península Ibérica; se empobrece —pero también crece al enfrentarse a ellos— con los problemas y se enriquece —puesto que las alegrías, si son compartidas, se ven multiplicadas; mientras que las penas, si son compartidas, se ven divididas y más fácilmente llevables— con las gracias y mercedes que recibió por naturaleza y aquéllas que va recibiendo del Señor. Así la Península podrá cantar y contar con gozo eternamente, con la Santa, las misericordias del Señor.
 
fray Ignacio de la Palabra, ocd
28.06.2010

6.11.13

Meditaciones del Salmo 104 (103)




Oh Señor, nuestro buen Dios,
Padre querido y anhelado,
Buen Jesús grande y poderoso,
Espíritu Santo creador...

Oh Señor, tú lo sabes todo,
Me conoces y me sondeas hasta
lo ínfimo de mi intimidad;

No hay nada oculto a tus ojos,
Mis pensamientos y mi sentir
tú los conoces, Señor.
 

Todo es tuyo, la creación toda,
mi cuerpo, mi alma y mi espíritu,
mi ser, mi actuar, mi callar
y mi palabra, que no es
nada sin la tuya.
 

Yo quiero, Señor Jesús, presentarme
hoy todo yo, toda mi persona,
(decir el propio nombre) tal y como tú me ves,
pues tú me ves en espíritu y verdad
tal como soy realmente.

Acógeme, Tú que todo lo puedes,
Tú que me amas;
a ti, que te amo,
que quiero amarte más y mejor...
 

Preséntame al Padre,
intercede por mí ante nuestro Abbá,
Señor, Dios misericordioso...

Y tú, Espíritu Santo, santifícame,
quémame como al madero.................................(ver San Juan de la Cruz, "Noche Oscura", 2º libro, capítulo 10)
para transformarme en ti del todo
(no sólo cada vez más, sino del todo).


San Juan de la Cruz
Espíritu Santo, abrásame con tu amor,
 con el amor del Padre y del Hijo,
del Abbá y de Jesús Amigo...
Renuévame, hazme una persona,
y una persona nueva,
luz de tu Luz
amor de todo Amor
que eres Tú...
hazme buena noticia para los demás,
 naciente de la única Buena,
de toda Buena Nueva que es Jesús.
 

Ámame infinitamente para poder
amar infinitamente a los hombres,
a las mujeres, a los niños, a los jóvenes, a los adultos, a los ancianos,
a las esposas, a los maridos, a los abuelos, a los hijos y a las hijas,
a los hermanos, a las hermanas, a las madres, a los padres, a los solteros,
a los casados, a los sacerdotes, a los consagrados, a las consagradas,
a las viudas, a los peregrinos, a los forasteros, a los caminantes,
a los huérfanos, a los pobres, a los ricos, a los mediocres,
a los sabios, a los tontos, a los listos, a toda persona,
a los enfermos, a los débiles, a los tristes, a los alegres,
a los guapos, a los feos, a las guapas, a las feas, a los altos y a los gordos,
a los bajos y a los delgados, a los deformes, a los que tienen taras (mente, corazón),
a los de movilidad reducida, a los enfermos (físicos, mentales y espirituales),
a los soberbios, a los humildes, a los poderosos,
a los que tienen autoridad, a los que no la tienen,
a los charlatanes, a los tristes, a los olvidados,

a los que no tienen voz porque nadie se la escucha,
a los que no tienen boca porque nadie se ha fijado en sus labios,
a los que no ven porque nadie los ha mirado,
a los que no tienen nombre porque nadie ha pronunciado el suyo (“¡María!”)...


A los animales, a las plantas, a las rocas, las aguas y la tierra,
los truenos y relámpagos, el frío y el calor, la lluvia, el granizo, la nieve,
el sol, las nubes, el arco-iris, los montes, valles, ríos, collados, llanuras, cuestas,
caminos, senderos, mares y océanos, el cielo y el fondo del mar,
los volcanes y las islas, los continentes y las penínsulas...


Todo cuanto ha sido creado
por la mano de mi Señor
sea alabado y bendecido con Él,
sea amado por tener su huella,
por llevar su impronta en
el rostro imperecedero.


Amén.

Meditación (1º) y sueño (2º) del abad san Virila...

(Oración o meditación inspirada al leer y meditar el salmo 104 [103], durante la mañana del miércoles 15 de abril de 1998, en medio de unos Ejercicios Espirituales en el Centro de Espiritualidad "Santa Teresa de Jesús" del Desierto de Las Palmas, Benicàssim, Castellón, España, ejercicios predicados por el P. Antonio Viguri, ocd; meditación escrita a la sombra de la Ermita de Nuestra Señora de Montserrat, distante del convento del Desierto a un cuarto de hora caminando...)

21.10.13

Lugares del Carmelo Teresiano: PAÍSES (III)

Se sigue actualizando la lista de "países" que poseen presencias del Carmelo Teresiano (sean frailes, monjas o seglares), dentro de la sección «Lugares del Carmelo Teresiano». Ya apareció una primera lista larga de países aquí; luego se publicó una actualización de países aquí; y ahora una nueva actualización, con algunos países más. Son éstos:

- EGIPTO
- IRÁN
- MESOPOTAMIA
- PERÚ
- TIMOR ESTE

Entre ellos, están países históricos, es decir, países donde el Carmelo Teresiano estuvo, pero ya no está (como en Irán y en Mesopotamia). También países actuales: donde el Carmelo Teresiano lleva ya una historia memorable de presencia en esos países y sigue estando allí (como en Perú y en Egipto). Y, además, hay un país de presente y de futuro: donde el Carmelo Teresiano está y pretende ampliar su presencia, con nuevas fundaciones (como es el caso de Timor Este). Así tenemos un poco de todo, como en botica: para todos los gustos.

La lista de "ciudades" se va alargando también, a la vez que completando. Ya que los datos relativos a los monasterios de monjas de Colombia ya están colocados en su subsección correspondiente (ver aquí: ir al listado de "ciudades"). Se está completando también el catálogo de conventos y de monasterios del Perú, incluyendo bibliografía histórica, con abundantes datos precisos sobre la fundación de esas casas de monjas y de frailes en esa linda tierra sudamericana.

 
En este mapa de Perú hay señaladas
algunas ciudades que tienen
presencia carmelitana
(Lima, Trujillo, Cuzco, Arequipa)




En Dili, la capital, están las monjas carmelitas descalzas.
Los frailes están en proceso de fundación (por parte de la Provincia
de Portugal y la Conferencia Ibérica de Provinciales)
 

17.10.13

El ánimo..., Dios y el testimonio

(en el día de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir [107])
--lectura de laudes del 'Común de un mártir'--
«¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo» (2 Cor 1, 3-5).
1) El ánimo...

       «Tengo el ánimo por los suelos», decimos a veces; «Estoy muy animado», decimos otras; «No me siento con ánimo, la verdad...», confesamos en algunas ocasiones; y, en otras, exclamamos admirados ante ciertos congéneres nuestros: «¡Qué ánimo que tiene, estoy asombrado! Hasta espabila a los muertos». Parece que es cuestión de ánimo; el ánimo...
       ¿Y qué o quién es el ánimo para que nos agarre sin soltarnos -como a presos- y nos suba o nos baje o nos traiga y nos lleve, e incluso nos arrastre, por los tortuosos laberintos de la afectividad -recordando un título del pensador José Antonio Marina-, o para que nos convierta en poderosos baluartes contra la desesperanza o nos hunda en lo más recóndito de los abismos, allá en donde nadie osa pronunciar palabra alguna, por incapacidad de pronunciarla o por temor a no ser escuchado siquiera...?

       El ánimo, esa poderosa arma o herramienta o elemento constitutivo de nuestro ser como humanos. ¿Los seres animales tendrán ánimo? No estoy muy seguro. Lo que sí sé es que los seres humanos sí que lo tenemos y que nos ocasiona cuantiosos problemas si no sabemos manejarlo o educarlo o amaestrarlo; o bien, por el contrario, nos proporciona innumerables y constantes experiencias de 'éxtasis' -tomando el significado que le da el profesor Alfonso López Quintás- cuando está centrado o parte -en su recorrido vital- desde el centro de nuestra persona, desde el núcleo (corazón-mente, en latín: cor,cordis + mens,mentis), hasta los extremos de nuestro ser (sean éstos los dedos de las extremidades o bien sus prolongaciones -siguiendo la sugestiva interpretación del sociólogo de la comunicación Marshall McLuhan según el cual "el medio es el mensaje..., el medio es el masaje", por lo que las prolongaciones vendrían a ser: el ratón [mouse] o puntero la prolongación para el dedo de la mano; y la rueda del automóvil o del tren de alta velocidad, para el pie...-).
       En medio de esta aparente paradoja -ánimo sí, ánimo no; ánimo bajo, ánimo alto; etc.- acaece el acontecimiento «Dios»: Dios acontece, se hace presente de manera salvífica, restauradora, misericordiosa y transformante. Veamos cómo.

2) Dios

       En el epígrafe anterior -con toda la intención- no he citado una sola vez la Biblia; en él no hay sombra de Dios -en principio- sino solo del hombre; y ya sabemos que cuando al hombre se le deja solo ("solo de la mano de Dios", decimos en expresión popular), no termina de distinguir su mano derecha de la izquierda..., como los ninivitas del tiempo de Jonás (cf. Jon 4, 11), y como Jonás mismo, que no distinguía lo suyo de lo de Dios, puesto que todo era una sola cosa y no podía haber distinción: Dios le alimentaba, Dios le animaba, Dios le mandaba a profetizar, Dios le protegía del sol, Dios le daba la sombra del ricino, Dios se la quitaba -para que aprendiera el valor de las cosas, valor desde Dios-, Dios le... Dios era el centro, y Jonás no acababa de aceptarlo en la práctica: si Dios es el centro, el pecado no tiene importancia absoluta, acaba por ser una anécdota -amarga, ciertamente, pero anécdota al fin y al cabo-; y eso no lo podía tolerar Jonás, tan apegado a las formas y a la ley, y sabedor al mismo tiempo de la misericordia infinita de Dios y de su ser inabarcabale y omnipotente. Jonás, buen conocedor de Dios... ¡Por eso huye de Él! Porque no hay quien resista en su presencia si su centro (corazón-mente) no está centrado en Él; y Jonás andaba centrado en sus cálculos y cábalas de cómo tendría que ser la salvación: éstos sí, y aquéllos no; y a los ninivitas, que les parta un rayo: ¡por haber sido malos y desleales a Dios! Y ya está, sin vuelta de hoja (qué gracioso era este Jonás). Pero es que la salvación -gracias a Dios- es de otra manera; ¿acaso Jonás hubiera resistido un juicio divino como el del justo Job? A lo mejor, a lo mejor... Pero quizá se hubiera quedado solo en el mundo; solo él y Dios; y ya dice el Génesis que «no es bueno que el hombre esté solo» (Gén 2, 18); ¿qué sentido tendría un mundo con Jonás y Dios solo? Jonás es profeta -ha recibido esa vocación de parte de Dios- no para sí mismo, sino "para los otros". Y si elimina a "los otros", ¿con qué se queda? ¿Consigo mismo solamente? ¡Pues vaya un aburrimiento! La cosa no funciona así; y Jonás, en el fondo, lo sabe; por eso huye, porque no halla solución a esta paradoja, ¡la gran paradoja! Dios es potente y justo, terrible y temido... pero también «es clemente y misericordioso», «lento a la cólera y rico en clemencia», como nos recuerda el salmista y de él se hace eco Jonás (cf. Jon 4, 2b); o el mismo Pablo: «Padre de misericordia y Dios del consuelo» (2 Cor 1, 3). Jonás viaja de acá para allá, llevado por ese ánimo descontrolado de querer controlar el destino (el propio, el ajeno). Pero sabe que antes o después tendrá que sucumbir y dejarse 'animar' por Dios. Hasta que, por fin, lo hace: se pone en pie, se sacude la modorra espiritual, va a Nínive, predica la conversión, profetiza el oráculo divino -en verdad y desde la verdad-, y obtiene su fruto. Claro, eso ya lo sabía Jonás: «toda palabra tendrá su fruto» (cf. Is 55, 10-11); y por eso se había desanimado en su oficio, porque -según sus cálculos- los ninivitas habían pecado y tenían que pagar por ello (el que la hace, la paga) y el cortocircuito que significaba la misericordia de Dios... eso no estaba en sus planes, porque daría con éstos al traste... ¡y eso no podía ser de ningún modo!
       ¿Pero de qué 'ánimo' estamos hablando cuando nos referimos a que Jonás se dejó 'animar' por Dios? Y sacó el ciento por uno de fruto...

3) El testimonio

       O "martýrion", aposición al testimonio; el testigo, el mártir. Para testimoniar con la vida o con la existencia humana, hace falta recibir el suficiente 'ánimo' como para no desfallecer a medio camino o incluso antes de haber comenzado a testimoniar... ¿De dónde viene ese ánimo? ¿Por qué nos viene? ¿Para qué lo recibimos?
       «Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios». De Dios viene y a Dios va; de Él nos viene y va dirigido a nuestros hermanos, viva imagen de Dios, del Cristo sufriente, martirial en carnes propias. Quizá nosotros no debamos sufrir en directo, sino solo animar a los que sufren de verdad; ése ya es un testimonio, ése ya es un válido martirio, el de ser cauce del 'ánimo martirial' con el único fin de animar a los siervos del Señor, a los servidores de la Palabra, a los apóstoles de la caridad, a los diáconos del servicio a la comunidad, a los pobres de Yahvéh... El ánimo no es propio ni para uno mismo. El ánimo es para darlo, para servirlo en raciones o a tutiplén, según sean las circunstancias. Las de Ignacio de Antioquía fueron los leones, que lo convirtieron en «trigo de Dios» (palabras textuales del propio Ignacio en una de sus cartas a las Iglesias).
       Pero uno puede pensar que si el 'ánimo' no es de uno ni para uno, ¿entonces qué? ¿Qué pasa conmigo, si al final, no me queda ánimo para animar o ni siquiera para estar o para ser...? En realidad, ese 'ánimo' que nos viene de Dios tiene la propiedad distributiva en sí: se distribuye según la necesidad del momento; una parte va para el mártir, el testimonio fiel; otra parte va para el mediador de ese ánimo (que ahí puede encontrarse uno mismo); otra parte va para los que ven, presencian o tienen noticia de todo el asunto (a ellos les llega también el testimonio, por vía indirecta); y otra parte permanece en la escena de todo este auténtico 'teodrama' -recordando la serie teodramática del gran teólogo y creativo Hans Urs von Balthasar- para cualquier viandante, transeúnte o pasante incircunstancial; es decir, para todo aquel que, por las ruecas del destino, haya de pasar por aquí..., también para él hay una parte de 'animo'. Recordemos: «repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios»; partes hay para todos; el 'ánimo' llega para todos y aún sobra...

       'Ánimo' para la experiencia de vida cristiana; 'ánimo' para los momentos cruciales de testimonio especial; 'ánimo' para lo cotidiano y 'ánimo' para lo extraordinario; 'ánimo' para dar y 'ánimo' para tomar; alimentarse de este 'ánimo' es beber en las fuentes de vida eterna: que hacen que lo de hoy sea poco (el presente) y haga falta también el mañana (el futuro) y aún el ayer (el pasado), para purificarlo y que sea fuente -él también- de ánimo salvífico.

*                    *                    *                    *                    *

Responsorio de la lectura propia del Oficio de Lecturas de S. Ignacio de Antioquía:
     
«Nada os es desconocido si mantenéis de un modo perfecto, en Jesucristo, la fe y la caridad, que son el principio y el fin de la vida: El principio es la fe, el fin la caridad.
»Revestíos de mansedumbre y convertíos en criaturas nuevas por medio de la fe, que es como la carne del Señor, y por medio de la caridad, que es como su sangre. ---El principio es la fe, el fin la caridad.»

12.10.13

Apoyo a «Menudos Corazones»



Hay una ONG en Madrid que da soporte a familiares y niños con enfermedades congénitas del Corazón, se llama «Menudos Corazones».

Han grabado un video especial, de 1 min. y 1/2 con mucho cariño, en el que han participado muchos amigos sin pedir nada a cambio.

Tienen un reto: conseguir cuantas más visitas al vídeo con visionado completo en 24 horas.

Si conseguimos las visitas, la Fundación Telefónica donará una cantidad de dinero para ayudarlos… a seguir ayudando.

Cuento contigo y con todas las personas a las que puedas mandárselo, comunicárselo y reenviárselo.

Se trata de difundirlo y sumar visitas. Cuanta más difusión, mayor impacto y mayor contribución solidaria.

La URL del vídeo es: http://www.youtube.com/watch?v=OM5e6G9KaAY 
Y si lo quieres colgar en tu blog, es: http://youtu.be/OM5e6G9KaAY 

Lo acabo de recibir por correo electrónico; lo he visto y a continuación he decidido ayudarles, subiéndolo en mi blog.
Ayudar es bueno y saludable...
 
Firmado: Fray Palabra (el bloguero)
 
 

La actriz española Ana Fernández (de la serie Los Protegidos
 leyendo el cuento a una linda niña, sobre un corazón un poquito roto




27.9.13

Recuperar los valores de la ciudad

Ha salido ya, por fin, el artículo titulado «Recuperar los valores de la ciudad. (Acercamiento bibliográfico interdisciplinar)» en Revista de Espiritualidad, de los carmelitas descalzos de la Provincia OCD de Castilla, con sede en Madrid.


El enlace general de la revista es: http://www.revistadeespiritualidad.com/ , donde ahora se puede clicar en los diversos artículos del nº 276, titulado «Fe, sociedad y laicidad (II). Caminos abiertos». Porque uno de esos caminos abiertos es la ciudad... 
Y el enlace particular del artículo es el siguiente: http://80.33.116.7:8100/ede/PDF/276/husillos276.PDF

El formato es "PDF", portable document format, que es el más sencillo e internacional.
 

Recuperar los valores de la ciudad. (Acercamiento bibliográfico interdisciplinar)

 El contenido es, como dice el subtítulo, "interdisciplinar", porque se acerca a la ciudad desde diversos ámbitos: la geografía humana, el pensamiento, la cultura, el medioambiente, el humor, la teología, la espiritualidad, la bibliografía, el lenguaje, la sincronicidad, la ética, etc. Casi todo tiene cabida en él, que es un artículo y no un libro, y con espacio restringido.

El tono del artículo es serio y desenfadado a la vez; contiene reflexiones hondas, guiños abiertamente cómicos, intentos de abrazar a los contrarios, propuestas de síntesis e indicaciones para desarrollar largamente el tema, el de la ciudad, siempre interesante.

Y el recorrido que se hace en la lectura del artículo es ascendente: va de lo más genérico a lo más concreto; de lo más "ínter" a lo más "intra", de fuera adentro; de la lengua (en general), con lista de vocablos de "lo ubano", a optar constantemente por expresiones positivas y esperanzadoras (sabiendo la desesperanza que causa la ciudad).

Por todo ello, se recomienda su lectura y se anima a las personas lectoras a que dejen su propio comentario, si lo desean, como comentario de esta entrada. La visión sosegada y serena de todos (por lo variada que puede ser) ayuda mucho a entender el asunto: la ciudad.

Gracias anticipadas por leer, un sano ejercicio para nuestras señoras neuronas.
 

18.9.13

Una asignatura apasionante

Acabo de ver este vídeo que me han mandado por correo electrónico; creo que es de abril del año pasado, pero mantiene toda su actualidad. Sólo diré que en la asignatura que se presenta aquí yo escuché hablar, por primera vez, de Schopenhauer, de Kierkegaard y de Nietzsche, entendí más de lo que sabía hasta ese momento sobre Freud y sobre Marx, comprendí mejor el leitmotiv de muchas civilizaciones, me hizo interrogarme por los fundamentos de la vida, de la existencia humana, del universo; puedo llegar a decir que me hizo más y mejor persona (a mis tiernos 17...); y todavía hoy, después de 20 años, mantengo una bella y activa amistad con la profesora que nos impartió esa asignatura, que nos hizo pensar, leer, escuchar, dialogar, debatir, fundamentar nuestra visión de las cosas... y algo más.



De esta asignatura hay profesores de todos los colores, es verdad. Y también es verdad que han estado en el punto de mira casi constantemente desde hace muchas décadas, demasiadas (e, incluso, han sido denigrados en casos que claman justicia), y eso tampoco anima mucho al personal. Debería la sociedad calmarse un poco y promover: a) la formación de los profesores de esta asignatura; b) la normalidad y complementariedad de esta asignatura en el ámbito curricular, junto con las demás, técnicas, humanísticas, aplicadas, puras, etc., pues la persona necesita tener todos los datos (y no que se los oculten) para decidir sobre su vida; y las sociedades maduras viven la libertad de expresión y de conciencia como algo connatural, no ya de su constitución democrática, sino de su ser como tales.


(Dedicado a una de las seguidoras del blog y bloguera: Elena; si no lo conocías, seguro que te gusta).

8.8.12

La muerte inducida (reflexión cultural)

La muerte inducida

(Escrito del 29 al 30-04-1996)



No consintamos que nos maten, que nos degüellen, que aborten nuestros ideales. La burda ramplonería es sólo eso, burda simpleza, un cúmulo de indiferencias que, sin saberlo, nos llevan a la soga, a la cuchilla o al suicidio asistido. O quién sabe si al huerto... que de todo hay.

El nivel no es que haya bajado... Es que no existe. Es que ya no es. Así como al Hotel Meliá se puede ir y pedir la comida a la carta, así también el pseudoestudiante (jamás estudioso) acude a la escuela, colegio, academia, instituto o facultad sin ningún tipo de restricciones hedonistas (que viene del griego hedoné, placer), se reconvierte el plan de estudios o sencillamente se lo adecúa a sus máximos gustos, quedando grandes períodos temporales vacíos de contenido. Se hace, al fin y al cabo, un horario “a la carta”: esto me gusta; aquello, para nada; estotro, para qué contar... Sin más, de un plumazo, se ha venido abajo toda la teoría, la estructura, la metodología, las buenas maneras, el saber hacer, el interés, la ilusión, el entusiasmo, el mono del saber, la lectura y, por ende, la cultura.

De este placentero menú no salen —ni a corto ni a largo plazo— grandes ideales, amplios proyectos, futuros esperanzadores o sólidas realidades. Ya no sale nada grande; ni las personas, ni los intelectos ni las ganas. Por no salir, no sale ni el gato de la tía Tula a asomar los bigotes.

Lo grande quedó atrás (ya no se lleva). Ahora vienen jadeando los mínimos, “súper-mínimos”, corriendo y aprisa llegan los que no llegan a ser ni mediocres. O talvez sí, pero no más. Y aquí se quedan, si es que arriban (que ni siquiera), congratulándose mutuamente por la suerte (¿qué es la suerte?) que han tenido al lograr el subdesarrollo de sus mentes que quedan atrofiadas para la eternidad. Desde ese momento en que “libre de toda influencia” (¿es posible?) deciden sin prejuicio alguno el camino que seguirán: a la muerte o a la vida, usted decide. Pues la cultura, como todo lo esencial en esta vida, ofrece el porqué o, al menos, ayuda a darlo, a buscarlo y meditarlo. Y es que como alguien diría antes que yo (uno ya se va resignando), la cultura además de necesaria es vital. O vives cultivándote o, como dice el dicho, mueres cultivando malvas...