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27.1.14

Espiritualidad de la empresa (en 13 preguntas-respuestas, con recursos, blog, conceptos y bibliografía)

Haciendo un juego o cambio de palabras, se podría decir que lo que hizo Jesús de Nazaret fue una excelente empresa, que involucró a su familia y a sus amigos (como en algunas franquicias) y se extendió por todo el mundo; y a partir de ahí, se podría tirar del hilo y elaborar algo con tintes espirituales, sin salirse de la doctrina católica.

Pero no es de eso de lo que pretendo tratar al hablar de “espiritualidad de la empresa”. Es de otra cosa…

 
Empresa, negocio, administración y dirección de empresas
Trabajadores, empresarios, patronal, sindicatos...
 
Derecho laboral, riesgos del trabajo, médico de empresa...
Recursos humanos, capital humano, sector servicios...
 
Publicidad y relaciones públicas, comerciales, consultores, formación para empresas, márketing, liderazgo, competitividad...
 
Gestión, mercado, accionariado, bolsa, movimientos empresariales, fusiones, transferencias, opas, absorciones, compras, ventas, préstamos, cesiones, donaciones...
 
Empresa solidaria, ecológica, empresa local, familiar
 
Multinacionales, empresa privada, pequeñas y medianas empresas (pymes), empresas públicas (funcionarios), empresas sociales...
 
Un sinfín de conceptos, de ideas, de realidades… tan cotidianas como la vida misma.
 
Todo ello nos habla y nos recuerda la vida de la empresa y todo lo que tiene relación con ella.
Muy bien; hasta aquí, de acuerdo.


Ahora, unas preguntas, con respuestas breves:
 
1) ¿Tiene algo que ver la espiritualidad con todo ello? Sí que tiene que ver. Veámoslo:
 
2) ¿Es útil? Sí, y mucho.
 
3) ¿Para qué sirve? La labor empresarial desde el punto de vista espiritual (y al reves: la espiritualidad desde el punto de vista de la empresa) es utilísima para crecer y para afianzarse con importantes cuotas de mercado; además es altamente competente.

4) ¿Qué se necesita? Precisa sólo de un fuerte esfuerzo en sensibilización, en formación y mantener los índices de compromiso espiritual.
 
5) ¿Aporta ganancias? Al decir "ganancias" pensamos en el resultado de la inversión: ¿aporta, pues, ganancias? Depende del riesgo que se corra en la inversión, especialmente en el I+D+i (que es la sigla para decir: Investigación + Desarrollo + innovación): directamente proporcional, cuanto más, más; pero ha de tenerse en cuenta la ley de oro: discreción, que es la que atempera todas las virtudes (para evitar burbujas inmobiliario pseudo-espirituales, vanos paraísos fiscales-religiosos y demás zarandajas pseudo-profundas y pretendidamente comprobadas).

6) ¿Cuánto cuesta? Cuesta algo, porque -según el dicho- lo bueno algo cuesta.
 
7) ¿Tiene seguridad social? Sí que tiene seguridad, más que social, trascendental, que incluye lo social y llega más allá.

8) ¿Qué tiene que ver la espiritualidad con la empresa? Es un modo cristiano por el cual la empresa puede sobrevivir al mercado, a las leyes de mercado (intervenido o no por el gobierno), a las ideas económicas, a las fluctuaciones y, especialmente, a las crisis más profundas (las que matan el espíritu).

9) ¿Y cómo es ese “modo”? Muy sencillo: un ramillete de virtudes, afianzadas en una moral de máximos (no de mínimos) y apoyadas en la fe en Dios (que es comunidad de amor) y en la Iglesia (que es asamblea de creyentes).

10) ¿Puedes decir algunas de las características de la empresa, desde la espiritualidad? La empresa, desde esta orilla, es familia, lugar donde se da el discernimiento, la confianza y el afianzamiento, lugar donde se personalizan los valores y las virtudes; se potencia a la persona. Por eso, se incluye la conciliación laboral, la justicia en la distribución de tareas y bienes, se vela por la dignidad de la persona, previendo los riesgos de la deslocalización y de otras técnicas de mercado.

11) ¿Con qué medios? Con unos medios sencillos: el buen hacer y el apoyo mutuo, el servicio como máxima principal (servir para regir: liderazgo; servir para co-crear: cadena de montaje; servir para comunicarse y comunicar el producto: márketing; etc.).

12) ¿Cuál es la finalidad? Es el modo de deconstruir Babel (el símbolo bíblico de la confusión completa entre los hombres y la desunión de éstos con Dios) y, en cambio, construir o reconstruir la Jerusalén futura (imagen bíblica de la ciudad santa), la que bajará vestida de novia, cuando se instaure el reino de Dios en la tierra.
La finalidad, por tanto, es construir el reino de Dios, también desde el ámbito de la empresa.

13) ¿Y en qué tiempo? Es algo lento, la verdad, y el resultado final quizá no se alcance a ver en vida del empresario ni en la de la misma empresa: sólo resultados parciales; pero el convencimiento que da la esperanza, hará trabajar a todos con fe y con amor, que es otro modo de llamar al servicio; recordemos: He venido para serviros.

Así se pone en práctica la espiritualidad de la empresa.

Otro día veremos más. Hasta entonces, sed felices.
Y recuerda: busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo o adquiérelo (ver los pasajes evangélicos de Mateo cap. 6, versículo 33 y cap. 7, versículo 7; y también la 2ª Carta de S. Pablo a los Corintios, capítulo 13, versículo 11). Porque ese lema comercial y empresarial (muy famoso en la España de los 90) es como decir: Examinadlo todo, y quedaos con lo bueno (frase de la 1ª Carta a los Tesalonicenses, capítulo 5, versículo 21).

EMPRESA
Recursos en internet para la formación permanente:
1) Definiciones de "empresa", con explicaciones escritas y vídeos pedagógicos: ver aquí. 
2) Fases del desarrollo de una empresa: ver aquí (fuente de la cuarta imagen del doctor auscultando).
3) Para ver las partes que tiene o de que se compone una empresa de consultoría de empresas: aquí.
4) Otro artículo interesante (sobre los servicios): ver aquí

ECONOMÍA
Para entender la economía (y, dentro de ella, la empresa) desde una clave cristiana, recomiendo muy encarecidamente visitar el blog de mi amigo y profesor Enrique Lluch Frechina:
 
Por una economía más humana

CONCEPTOS
- la Doctrina Social de la Iglesia,
- el comercio justo,
- la justicia distributiba y la redistribución de la riqueza,
- las ONGD (organizaciones no gubernamentales para el desarrollo),
- la caridad fraterna y la comunión de bienes,
- la ecología y la espiritualidad, junto con el cuidado de la tierra,
- la dignidad de la persona, en torno a sus derechos y obligaciones,
- la necesidad de realizar un trabajo y la co-creación del hombre en el mundo,
- el servicio a los hermanos, (por medio de la actividad empresarial y económica),
- la austeridad (gastar y consumir lo necesario, no lo superfluo)
- no crear necesidades ficticias para el enriquecimiento egoísta,
- no acumular capital innecesariamente sino distribuirlo para crear mayor riqueza,
- la misericordia y la justicia con los excluídos de los sistemas económicos y empresariales,
- el apoyo a los emprendedores,
- los riesgos de la deslocalización, del despido libre, de los minijobs, de los sobresueldos...
- la comunicación intraempresarial, y la comunicación del producto (publicidad, márketing),
- la conciliación familiar-laboral, la igualdad de salarios entre varón y mujer, y zonas geográficas
- la formación y el apoyo a los trabajadores y a los empresarios...

BIBLIOGRAFÍA
Muchas de estas ideas están reflejadas en las diversas encíclicas papales y documentos pontificios, por ejemplo la encíclica del beato papa Juan Pablo II, Laborem exercens, o también la del papa emérito Benedicto XVI, Caritas in veritate [una introducción en pdf aquí] o la exhortación apostólica del papa Francisco Evangelium gaudium. Son documentos muy importantes.

Y todo ello se ve resumido en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), Madrid, tomo de la BAC maior 79. (Aquí, índice y presentación.)

Consultable ese Compendio en internet, dentro del sitio web del Vaticano, clic aquí. O también, lo mismo, pero viendo el índice en pantalla y luego descargándoselo en formato PDF, clic aquí. Y una síntesis de dicho compendio, en formato PDF, realizada por un equipo de trabajo chileno: aquí
 

18.9.13

Una asignatura apasionante

Acabo de ver este vídeo que me han mandado por correo electrónico; creo que es de abril del año pasado, pero mantiene toda su actualidad. Sólo diré que en la asignatura que se presenta aquí yo escuché hablar, por primera vez, de Schopenhauer, de Kierkegaard y de Nietzsche, entendí más de lo que sabía hasta ese momento sobre Freud y sobre Marx, comprendí mejor el leitmotiv de muchas civilizaciones, me hizo interrogarme por los fundamentos de la vida, de la existencia humana, del universo; puedo llegar a decir que me hizo más y mejor persona (a mis tiernos 17...); y todavía hoy, después de 20 años, mantengo una bella y activa amistad con la profesora que nos impartió esa asignatura, que nos hizo pensar, leer, escuchar, dialogar, debatir, fundamentar nuestra visión de las cosas... y algo más.



De esta asignatura hay profesores de todos los colores, es verdad. Y también es verdad que han estado en el punto de mira casi constantemente desde hace muchas décadas, demasiadas (e, incluso, han sido denigrados en casos que claman justicia), y eso tampoco anima mucho al personal. Debería la sociedad calmarse un poco y promover: a) la formación de los profesores de esta asignatura; b) la normalidad y complementariedad de esta asignatura en el ámbito curricular, junto con las demás, técnicas, humanísticas, aplicadas, puras, etc., pues la persona necesita tener todos los datos (y no que se los oculten) para decidir sobre su vida; y las sociedades maduras viven la libertad de expresión y de conciencia como algo connatural, no ya de su constitución democrática, sino de su ser como tales.


(Dedicado a una de las seguidoras del blog y bloguera: Elena; si no lo conocías, seguro que te gusta).

8.8.12

La muerte inducida (reflexión cultural)

La muerte inducida

(Escrito del 29 al 30-04-1996)



No consintamos que nos maten, que nos degüellen, que aborten nuestros ideales. La burda ramplonería es sólo eso, burda simpleza, un cúmulo de indiferencias que, sin saberlo, nos llevan a la soga, a la cuchilla o al suicidio asistido. O quién sabe si al huerto... que de todo hay.

El nivel no es que haya bajado... Es que no existe. Es que ya no es. Así como al Hotel Meliá se puede ir y pedir la comida a la carta, así también el pseudoestudiante (jamás estudioso) acude a la escuela, colegio, academia, instituto o facultad sin ningún tipo de restricciones hedonistas (que viene del griego hedoné, placer), se reconvierte el plan de estudios o sencillamente se lo adecúa a sus máximos gustos, quedando grandes períodos temporales vacíos de contenido. Se hace, al fin y al cabo, un horario “a la carta”: esto me gusta; aquello, para nada; estotro, para qué contar... Sin más, de un plumazo, se ha venido abajo toda la teoría, la estructura, la metodología, las buenas maneras, el saber hacer, el interés, la ilusión, el entusiasmo, el mono del saber, la lectura y, por ende, la cultura.

De este placentero menú no salen —ni a corto ni a largo plazo— grandes ideales, amplios proyectos, futuros esperanzadores o sólidas realidades. Ya no sale nada grande; ni las personas, ni los intelectos ni las ganas. Por no salir, no sale ni el gato de la tía Tula a asomar los bigotes.

Lo grande quedó atrás (ya no se lleva). Ahora vienen jadeando los mínimos, “súper-mínimos”, corriendo y aprisa llegan los que no llegan a ser ni mediocres. O talvez sí, pero no más. Y aquí se quedan, si es que arriban (que ni siquiera), congratulándose mutuamente por la suerte (¿qué es la suerte?) que han tenido al lograr el subdesarrollo de sus mentes que quedan atrofiadas para la eternidad. Desde ese momento en que “libre de toda influencia” (¿es posible?) deciden sin prejuicio alguno el camino que seguirán: a la muerte o a la vida, usted decide. Pues la cultura, como todo lo esencial en esta vida, ofrece el porqué o, al menos, ayuda a darlo, a buscarlo y meditarlo. Y es que como alguien diría antes que yo (uno ya se va resignando), la cultura además de necesaria es vital. O vives cultivándote o, como dice el dicho, mueres cultivando malvas...



30.6.12

Un libro sobre el Cardenal Martini

Últimamente ando leyendo cosas del Cardenal Martini (ya mencioné dos "diálogos" de él con diversos autores, publicados consecutivamente en español), y ésta es una cosa no suya pero sí sobre él. Se trata de una tesis doctoral en teología (escrita originalmente en italiano) que analiza el magisterio teológico, pastoral y espiritual del Cardenal, basándose en sus escritos publicados. Los datos básicos del libro son éstos:

Damiano MODENA, Carlo Maria Martini. Magisterio teológico, pastoral y espiritual. Editorial San Pablo (colección "Caminos", 31), Madrid 2009. 448 páginas.

Una breve ficha de presentación del autor: Damiano Modena (Bussolengo, Italia 1968), sacerdote, es licenciado en Teología Moral por la Facultad de Teología de Italia Meridional, sección San Luis, y doctor en Teología Dogmática en la sección Santo Tomás de la misma universidad. En la actualidad es párroco de tres pequeñas parroquias y profesor de Religión y de Teología Moral. Colabora en la Comisión Diocesana de Catequesis, en el Departamento de Pastoral Juvenil y en la Comisión de Arte Sacra.

*     *     *     *     *

Ahora lanzo algunas preguntas (tal vez incómodas) sobre la lectura y la formación permanente:
- ¿Qué libro estás leyendo ahora?
- O si no lees ahora ninguno, ¿cuál fue el último libro que leíste?
- ¿Eso fue hace mucho tiempo o es una lectura reciente?
- ¿Por qué decidiste leer ese libro?
- ¿Recuerdas algo de esa lectura?
- ¿Piensas que te sirvió de algo esa lectura?
Es decir: es necesario que leamos; pero, ojo, hay que leer con sabiduría, o sea con cabeza: no al tuntún, sino sabiendo escoger las cosas que leemos y siendo conscientes de porqué lo hacemos (por distracción, por formación permanente, por investigación, por curiosidad...; hay múltiples motivos, unos más importantes que otros); no sea que simplemente "consumamos" lecturas, que luego no nos sirvan de nada; así, haremos flaco favor a la cultura, pues sencillamente habremos "tragado" páginas, sin que se nos note en nada, sin que se vea el fruto de la lectura en nuestras vidas...


12.6.12

Dos diálogos del Cardenal Martini

Coloquios nocturnos en Jerusalén (2008) y Estamos todos en la misma barca (2009)

Dos libros. (Two books. Deux livres. Dos llibres. Due libri. 2 hombreslibro [cf. Farenheit 451].)
1º) Publicado en 2008. Coloquios nocturnos en Jerusalén. Ed. San Pablo. Madrid. 2ª ed. 200 p. [ya leído]
Es un diálogo con jóvenes. Responden al unísono [con una sola voz, no dos] tanto el Cardenal Carlo Maria Martini como el jesuita austríaco Georg Sporschill, fundador de un establecimiento para recoger y recuperar a los niños y jóvenes más desprotegidos socialmente en países de la antigua Europa del Este (Rumanía, Moldavia...). El libro va surgiendo de las preguntas que les lanzan los jóvenes de acá, allá y acullá. Responden al unísono (por si no lo había dicho), pues el libro lo afirman y lo firman los dos a la vez.

2º) Publicado en 2009. Estamos todos en la misma barca. Editoral San Pablo, Madrid. 120 p. [ya leído]
Es un diálogo con el impulsivo, utópico, ingenuo, aherrojado y entrañable P. Luigi Maria Verzé, fundador del Hospital San Rafael (en Italia, en Jerusalén y en medio mundo...).

Vale la pena leer y formarse. Se fortalece la fe (el que la tenga). Se profundiza en la Iglesia (el que forme parte). Se establecen principios de vida (esto es para todos). Y más, mucho más..., evidentemente. Aunque sólo sea por el placer de leer.