NECROLÓGICA
DEL P. JOSÉ Mª BENITO SERRA
(Mons. José Mª Benito Serra y Juliá, OSB, Obispo titular de Daulia)
(murió en el convento de carmelitas descalzos del Desierto de Las Palmas, Benicasim, España)
Fuente: Archivo Histórico de los Carmelitas Descalzos del
Desierto de Las Palmas [AOCDDP], A, XVI, 1.
Libro ms.: Religiosos
fallecidos en el Santo Desierto de Las Palmas 1695-1894, fols. 134-136.
El día
de la Natividad de Nuestra Señora 8 de
Setiembre del año 1886 á las tres menos cuarto de la tarde falleció en este
Santo Desierto el Excelentisimo é Ilustrisimo Señor Doctor Don José Maria
Benito Serra y Juliá Obispo de Daulia de edad de 76 años, natural de Mataró
Provincia de Barcelona é
hijo legitimo de Don José y Doña Teresa, recibió con pleno conocimiento y suma
devocion los Santos Sacramentos de Penitencia, Viático y Extrema Uncion. Su
enfermedad, segun clasificacion facultativa fué una bronquitis capilar cronica.
Se le celebraron solemnisimas exequias por la Reverenda Comunidad y su cadaver
fué colocado en el carnerario de
esta Santa Casa sepulcro numero 6.
Sintiendose el Ilustre Prelado llamado por Dios al estado religioso desde
su infancia y sosegada la persecucion que por los años veinte se
suscitó contra los regulares, el veinte y siete tomó
el habito de Benedictino en el monasterio de San Martin de Compostela. Cuanto
se arraigó en su corazon el amor á la virtud durante su Noviciado y cuan
solidamente informó su entendimiento en las ciencias lo demostró su vida
ejemplar y santo teson con que sostuvo siempre los sanos principios de la
Iglesia Catolica. La revolucion habia estallado de nuevo en España y un decreto
del Gobierno ordenó la expulsion de los Religiosos.
Dispuesto á todo sacrificio, incluso el de su vida antes de faltar á sus votos,
el Padre Serra abandonó á España y fué á buscar un asilo en el Monasterio de la
Caba en el reino de Napoles. El capitulo de la Congregacion de Monte Casino le confirió
el titulo de Lector, enseñó durante varios años la Teologia dogmatica y
moral, el derecho canonico, las lenguas griega y
hebrea, y fué Rector del Seminario
Conciliar hasta que, deseoso de emprender mayores trabajos para la gloria de
Dios, se agregó en 1845 á la Congregacion de la Propaganda, que
le envió á evangelizar á los habitantes, poco menos que salvajes de la
Australia Occidental.
Monseñor Juan Brady,
Obispo de Perth, le nombró su Vicario
General y [fol. 135] Prefecto de la Mision Central, y el Padre Serra, seguido
tan solo de cuatro compañeros, se internó en los inmensos bosques del pais, y á
ejemplo de los Apostoles, fundó con sus propias manos un Monasterio Benedictino
que denominó la Nueva Nurcia. Este
Monasterio adquirió una importancia considerable, asi por la extension y
grandeza de sus edificios, como por la numerosa familia benedictina que se
refugió en sus claustros. Al principio de 1848 el Obispo de Perth celebró
Sinodo y el
Padre Serra su Vicario fué mandado á Roma á dar cuenta del mismo.; Cual
no fué
su sorpresa, al llegar á la ciudad eterna, saber que hacia 14 meses que
el Papa se
habia dignado proprio motu
elevarle á la dignidad episcopal preconizandole en el consistorio de 11 de
Junio de 1848 primer Obispo de Puerto Victoria en
la Australia septentrional.
Intentó el Padre Serra en su modestia rehusar la carga episcopal, pero
debio doblar la cabeza ante la expresa voluntad del Papa. El 15 de Agosto de
1848 el Cardenal Franconi Prefecto de la Propaganda le consagró.
Por un despacho de la Propaganda se le hizo saber al Ilustrisimo Señor
Serra [que] quedaba desligado de los lazos que le unían á la Iglesia de Puerto
Victoria, nombrandole Coadjutor
del Obispo de Perth bajo
el titulo de Obispo de Daulia. La
solicitud del nuevo Prelado se extendió á todo: él restableció el orden y la
economia de toda la Diocesis, procuró y consiguió la obediencia á los decretos
de la Santa Sede, en la Iglesia de Perth fundó bajo el nombre de Nuevo Subiaco
un Monasterio de benedictinos: aumentó
considerablemente el de Nueva Nurcia y se
mostró energico defensor de
la enseñanza catolica contra los actos de los Gobiernos de Australia é
Inglaterra y obligó a
estos Gobiernos á prestarle su concurso para una ereccion de Iglesias, escuelas
catolicas y subvencion de Sacerdotes y Maestros.
El Excelentisimo e Ilustrisimo Padre Serra, concedida la licencia de su
Santidad regresó á España:
apenas regresó volvió á emprender su
vida activa en Madrid y se entregó por entero á la visita de los
Hospitales y á la administracion de los Sacramentos de los enfermos. Esta
ocupacion le descubrió una necesidad social.
Tuvo el consuelo de volver á Dios y á la practica del bien á gran numero de
jovenes hasta entonces sepultadas en los horrores de la disolucion; el
mundo las habia lanzado en el abismo del mal y habia aplaudido su caida, pero
cuando vió á las mismas arrepentidas, no quiso reconocerlas y las arrojó de su
seno. Para evitarlas una
recaida segura, resolvió fundar una casa abierta al arrepentimiento, donde
fueran recogidas estas jovenes infortunadas. En union con la muy Reverenda
Madre Sor Antonia Maria de la Misericordia en
la actualidad General de la Congregacion de Oblatas del Santisimo Redentor,
hizo construir una gran casa en Cienpozuelos á este
efecto: debido al celo y caridad del Ilustrisimo Padre Serra hoy se encuentra
España con muchas casas en que son asiladas y recogidas dichas infortunadas
jovenes. Fué dicho Señor Obispo asistente al trono Pontificio y
asistió al Concilio Vaticano.
Durante el tiempo que ha vivido
con nosotros noté en
el un gran celo por el cumplimiento de sus deberes, todos los dias celebraba el
Santo sacrificio de la Misa y rezaba el oficio divino sin dispensarse jamas por
los achaques que padecia, la ante-vispera de su fallecimiento, á pesar del
estado de postracion en que se encontraba, celebró Misa en el Oratorio [fol.
136] del Prelado. Acogió la noticia de su proxima muerte con la resignacion de
un fervoroso cristiano y con aquella paz mensagera de una conciencia pura y
dispuesta á rendirse al Criador. Recibió los Santos Sacramentos con tal fervor,
accion de gracias y humildad que al sumistrarle el Santo Viatico quiso
arrodillarse en tierra y lo hubiera realizado á no impedirselo el que suscribe.
¡Dios haya acogido en su seno el alma del Ilustrisimo finado y compense con
creces sus virtudes! — R. I. P.
Fray Isidoro de la Cruz Prior [firma y rúbrica]
Transcribió y realizó el estudio caligráfico e histórico
el P. Ignacio Husillos Tamarit, archivero, bibliotecario e investigador de la
historia de esta santa casa del Desierto de Las Palmas. En fe de lo cual, firmo
en el lugar y fecha de su redacción.
Desierto de Las Palmas, sábado 15 de enero de 2011.
P. Ignacio Husillos Tamarit, ocd.
Laus Deo
La
transcripción ha sido hecha siguiendo los principios generales de literalidad
(incluso en la ortografía y puntuación),
excepto en las abreviaturas, que han
sido desarrolladas todas para hacer el texto más legible.
Ésta
es la signatura topográfica de dicho libro manuscrito en el AOCDDP. Lo que
sigue es el título del libro, que viene a ser el primer Libro de difuntos del convento (de los tres que existen
actualmente); recordemos que el Santo Desierto de Las Palmas fue fundado el 2
de febrero de 1694; así que 1695 es la fecha del primer difunto en esta casa; y
1894 es la fecha del último religioso enterrado en el cementerio conventual,
del que hace mención dicho libro. También hemos de entender que abarca toda la
historia del convento antiguo (1694-1796), hoy en ruinas, y buena parte de la
historia del convento nuevo (1796-1894), que es el existente en la actualidad
(2011).
El
documento es manuscrito. Los folios 134 al 136 (escritos en tinta azul),
transcritos aquí, son autógrafos del firmante, el P. Isidoro de la Cruz
(1850-1925), Prior del Convento de Carmelitas Descalzos (OCD) del Desierto de
Las Palmas (Benicasim, Castellón); convento de la Provincia OCD de San Joaquín
de Navarra (desde 1876, en virtud del Breve
—promulgado en 1875 por el Papa Pío IX— que mandaba la unificación de las dos
Congregaciones OCD existentes [la de San José o Congregación española, que se
extendía por toda la Península Ibérica y por los países de Latinoamérica; y la
de San Elías o italiana, que comprendía el resto de Europa y Asia, pues ni en
África ni en Oceanía había presencia OCD]).
La ordenación sacerdotal
del Padre Serra, O.S.B., fue presidida por el Arzobispo de Santiago de
Compostela, Monseñor Rafael Manuel José Benito de Véllez Téllez, OFMCap
(capuchino), que vivió entre 1777 y 1850.
Corregido:
domatica, escrita arriba la g indicando que ha de intercalarse para
leerse correctamente.
Esto
ocurrió un año después de haberse agregado a la Congregación, o sea, en 1846.
En la consagración
episcopal del P. Serra, ayudaron dos coconsacrantes principales: el Arzobispo
de Tuam (Irlanda), el irlandés Mons. John MacHale (1791-1881), que también fue
Padre Conciliar en el Vaticano I; y el Arzobispo Coadjutor de Corfù (Grecia),
el dublinés Mons. Francis Joseph Nicholson, O.C.D. (1803-1855), asimismo Padre
Conciliar del Concilio Vaticano I. Con este último dato se adivina la relación
y muy posible amistad del P. Serra, nuevo Obispo de la Iglesia Católica, con el
Carmelo Descalzo fuera y dentro de España.