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27.2.17

Memoria de los libros leídos (5ª parte)

Vamos con la 5ª entrega de mi propia memoria lectora (de libros y artículos leídos). Para las otras entregas véase: 1ª parte (aquí); 2ª parte (aquí); 3ª parte (aquí); 4ª parte (aquí). Como siempre digo, animo al lector a elaborar pacientemente su propia memoria (listado) de lectura, pues se dará cuenta entonces de todo el conocimiento adquirido, de toda la sabiduría que ha ido acumulando a lo largo de los años, de todo aquello que le influyó (aunque en principio no se acuerde, y solo lo recuerde al hacer memoria de todo ello...).



  • ALCALDE CRESPO, Gonzalo, Inventario de Ermitas, Oratorios y Humilladeros de la Provincia de Palencia. Vol. I. Cerrato y Tierra de Campos (I). Diputación de Palencia, Palencia 2002. 364 pp. [Contiene 60 fichas patrimoniales de ermitas, oratorios y humilladeros de las comarcas del sur de la provincia palentina.]
  • AYÁN, Juan José - Manuel CRESPO - Jesús POLO - Pilar GONZÁLEZ, Osio de Córdoba. Un siglo de la historia del cristianismo. Obras, documentos conciliares, testimonios. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC normal, 712), Madrid 2013. 932 pp. [Investigación documental de todos los textos escritos por Osio de Córdoba, de sus obras y de las actas firmadas por él, así como también de los textos en los que él aparece citado, mencionado o en los que se habla profusamente de él: recopilación documental impresionante.]  
  • BORGHESE, Alejandra, Con ojos nuevos. Un viaje a la fe. 10ª ed. Ediciones Rialp, Madrid 2014. 176 pp. [Original italiano: Con occhi nuovi. Versión española realizada por José Ramón Pérez Arangüena. 1ª ed.: mayo de 2006; 10ª ed.: septiembre de 2014.]  
  • CANO MOYA, Antonio - Joaquín SUÁREZ BAUTISTA, Dios ríe. Carta (apócrifa) de san Atanasio de Alejandría a su comunidad que peregrina en la Villa y Corte, donde se refiere el mandamiento de la alegría y se exhorta al contento y a la risa. Editorial Sal Terrae (El Pozo de Siquem, 43), Santander 1990. 128 pp. [El subtítulo que aparece en cubierta y en portadilla es: Exhortación al contento y la alegría. Eso de "San Atanasio de Alejandría" viene porque los dos autores, sacerdotes, han compartido el servicio pastoral en la comunidad parroquial de San Atanasio, en el madrileño barrio de Tetuán.]  
  • CHRISTIE, Agatha, Asesinato en el Orient Express. El misterioso señor Brown. Los Cuatro Grandes. Ediciones Orbis (Grandes maestros del crimen y misterio, 10. Obras completas de Agatha Christie, III), Barcelona 1984. 464 pp. [Originales ingleses: Murder on the Orient Express (1933). The Secret Adversary (1922). The Big Four (1927). Traducción de las tres obras: Diorki, traductores.]  
  • DE PABLO MAROTO, Daniel, OCD, El Teresianismo. Teología, Espiritualidad y Moral. Monte Carmelo (Mística y Místicos), Burgos 2015. 352 pp.
  • DOYLE, Arthur Conan, Su último saludo en el escenario. Edición especial para "El Observador". Ediciones Orbis (Serie Sherlock Holmes, 23), Barcelona 1991. 160 pp. [Título original (en inglés): His last how. Traducción: Armando Lázaro Ros. Obras completas de Conan Doyle. Incluye los siguientes relatos: «I. La aventura del Pabellón Wisteria», pp. 7-32; «II. La aventura de la caja de cartón», pp. 32-49; «III. La aventura del círculo rojo», pp. 49-65; «IV. La aventura de los planos del "Bruce-Partington"», pp. 66-90; «V. La aventura del detective moribundo», pp. 90-104; «VI. La desaparición de Lady Frances Carfax», pp. 104-121; «VII. La aventura del pie del diablo», pp. 121-142; «VIII. Su último saludo en el escenario», pp. 142-156.]   
  • ESQUIROL CALAF, José María, La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad. Acantilado. Quaderns Crema (El Acantilado, 305), Barcelona 2016. 180 + [12] pp. [1ª edición: marzo de 2015; 5ª reimpresión: noviembre de 2016.]  
  • FIGA I VAELLO, Jaume (ed.) - DRAKE, Tim, Una bella historia. La conversión de Eduardo Verástegui y las vida que ha cambiado. Ediciones Palabra (Palabra hoy), Madrid 2009. 128 pp. [Traducción (del texto de Tim Drake) de Luis Antonio de Larrauri. Se intercalan en el libro textos nuevos e inéditos como textos ya publicados (entrevistas) en España o también algunos textos publicados en inglés y traducidos aquí al castellano.]   
  • GONZÁLEZ MONTES, Mons. Adolfo (ed.), Las Iglesias Orientales. Edición dirigida y preparada por Mons. González Montes, Catedrático de Teología Fundamental y Director del Centro de Estudios Orientales «Juan XXIII». Biblioteca de Autores Cristianos (BAC Normal, 604), Madrid.  xviii+806 pp. [Los colaboradores y las colaboraciones que contiene este libro son las siguientes: (Primera parte. Roma y el Oriente cristiano): (1) Dr. Mariano Sanz y Lic. Juan Cruz Arnanz Cuesta, «Capítulo 1. El "afecto oriental" de los Papas, de León XIII a Juan Pablo II. Roma y las Iglesias del Oriente cristiano», pp. 5-108; (2) Dr. John H. Erikson (ortodoxo), «Capítulo II. La Carta apostólica Orientale lumen y el diálogo para la unidad entre católicos y ortodoxos. Perspectiva ortodoxa», pp. 109-129; (Segunda parte. La tradición bizantina): (3) Dr. Sebastià Janeras, «Capítulo III. Introducción a la teología ortodoxa», pp. 133-254; (4) Dr. Dimitry V. Pospielovsky, «Capítulo IV. Momentos clave en la historia de la Iglesia Ortodoxa Rusa», pp. 255-312; (5) Dr. Stefano Parenti, «Capítulo V. Espíritu y desarrollo de la liturgia bizantina», pp. 313-346; (6) Dr. Pedro Rodríguez, «Capítulo VI. El diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. I. De los inicios a la Relación de Bari (1962-1987)», pp. 347-458; (7) Mons. Adolfo González Montes, «Capítulo VII. El diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. II. De la Relación de Bari a la Relación de Balamand (1986/87-1993/95)», pp. 459-565; (8) Mons. Eleuterio F. Fortino, «Capítulo VIII. El diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. III. La cuestión del "uniatismo" y su solución», pp. 565-592; (Tercera parte. Las Iglesias Orientales antiguas): (9) Dr. Pablo Gefaell, «Capítulo IX. Las Iglesias orientales antiguas ortodoxas y católicas», pp. 595-643; (10) Dr. José Ramón Villar, «Capítulo X. El diálogo teológico entre católicos y ortodoxos orientales», pp. 645-717; (11) Apéndice. Texto bilingüe (latino y español) de la Carta apostólica Orientale lumen de Juan Pablo II (1995), pp. 719-787.]  
  • HAHN, Scott y Kimberly, Roma dulce hogar. Nuestro camino al Catolicismo. Sexta edición. Adaptación al español por Testimonio de Autores Católicos Escogidos. Testimonio de Autores Católicos Escogidos, Puerto Rico 2011. 178 pp. [Impreso en República Dominicana. Original estadounidense (en inglés): Rome sweet home. Our journey to Roman Catholicism. Ignatius Press, San Francisco (California) 1993.]   
  • HUSILLOS TAMARIT, Ignacio, La misericordia en algunos conversos. Edición separata de «Revista de Espiritualidad» (Madrid). Tomo 75. Nº 300 (2016), pp. 411-436.   
  • MARTÍN DESCALZO, José Luis, Dios es alegre. Antología del humor español posconciliar. Propaganda Popular Católica [PPC] (colección Vida Nueva, 8), Madrid 1971. 232 pp. [Obra en que se intercalan textos del autor y selección hecha por él de viñetas de humor sobre temas religiosos posconciliares (tras el Concilio Vaticano II, 1962-65) de diversos autores, viñetistas o dibujantes de humor gráfico españoles, quienes publicaban sus respectivas viñetas en varios medios de comunicación (periódicos y revistas).] 
  • MARTÍNEZ PUCHE, José Antonio, O.P. - DE LA MOTA, Ignacio H. - DEL OLMO VEROS, Rafael, O.S.A., Enciclopedia de la Virgen. EDIBESA (Biblioteca Mariana, 9/12. Grandes firmas Edibesa, 68), Madrid 2002. X + 1.926 pp. [Director de la colección (y de la editorial): P. José Antonio Martínez Puche. Aunque el Depósito Legal es de 2002, la edición data de 2003, ya que la «Introducción» (pp. IX-X) está fechada el 1 de enero de 2003.]   
  • PÉREZ LÓPEZ, Pablo (ed.), Personajes de fe que hicieron historia. Isabel - Legazpi - De Gaulle - Gaudí - John Ford - Lemaître. Ediciones Rialp (Libros Rialp), Madrid 2014. 208 pp. [Está compuesto de las siguientes colaboraciones: «Presentación», por el editor, pp. 9-14; Álvaro Fernández de Córdova, «Isabel la Católica. La fe de una reina», pp. 15-45; Inmaculada Alva, «Miguel López de Legazpi. El primer cristiano que gobernó en Extremo Oriente», pp. 46-78; Pablo Pérez López, «Charles de Gaulle. Las creencias del líder de la Francia libre», pp. 79-111; Jorge Latorre, «Antoni Gaudí. Los fundamentos intemporales de un maestro de la arquitectura actual», pp. 112-159; Ruth Gutiérrez Delgado, «La mirada poética de John Ford. En rescate de la persona a través de la compasión», pp. 160-187; Eduardo Riaza Molina, «Georges Lemaître. Y la teoría del big bang», pp. 188-207.]  
  • POVEDA, Juan Ignacio, Bartolomé Lloréns. Una sed de eternidades. Prólogo de Carlos Bousoño. Ediciones Rialp (Libros Rialp), Madrid 1997. 208 pp. [«Pórtico», de Carlos Bousoño, pp. 9-10; «Introducción», pp. 11-15, del autor. «Biografía de Bartolomé Lloréns Royo», pp. 17-105; «Antología cronológica de sus poemas», pp. 107-199. «Índice alfabético de los poemas», pp. 201-203.]   
  • RATZINGER, Cardenal Joseph, La sal de la tierra. Cristianismo e Iglesia católica ante el nuevo milenio. Una conversación con Peter Seewald. 9ª edición. Ediciones Palabra (Libros Palabra, 19), Madrid 2006. 320 pp. [1ª ed.: abril 1997; 2ª ed.: septiembre 1997; 3ª ed.: marzo 1998; 4ª ed.: abril 2005; 5ª ed.: abril 2005; 6ª ed.: junio 2005; 7ª ed.: julio 2005; 8ª ed.: octubre 2005; 9ª ed.: enero 2006. Título original (alemán): Salz der erde.  Deutsche Verlags-Anstalt GmbH, München (Deutschland) 1996. - Director de la colección (en la editorial Palabra): Juan José Espinosa. En la cubierta se lee: «Quién es y cómo piensa Benedicto XVI», subtítulo añadido a partir de la 4ª edición.]  


  • RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Mª Isabel (dir.), Sentido de la vida ante la crisis. Con la colaboración especial de: Fco. Javier SANCHO FERMÍN; Joaquín GARCÍA-ALANDETE; J. Francisco GALLEGO PÉREZ; Enrique GALÁN SANTAMARÍA; Juan MARTÍN VELASCO; Werner J. MEINHOLD; Raquel TORRENT GUERRERO; Mariano BETÉS DE TORO; Natàlia PLÀ; José Antonio DELGADO GONZÁLEZ. Editorial Monte Carmelo - CITeS. Universidad de la Mística (Colección «Antropología, Psicología y Espiritualidad». «Cátedra Edith Stein» de Psicología y Espiritualidad, 2), Burgos 2012. 236 pp. [Este libro se compone de las siguientes colaboraciones: «Introducción», pp. 7-9 (por Maribel Rodríguez, Directora de la Cátedra Edith Stein); Fco. Javier Sancho  Fermín, ocd, «"He aprendido a amar la vida desde que sé para qué vivo". Edith Stein: paradigma de búsqueda del sentido de la vida», pp. 11-30; Maribel Rodríguez, «¿Tiene sentido la vida ante la enfermedad y la muerte», pp. 31-49; Joaquín García-Alandete, «Inteligencia emocional, optimismo y crisis existenciales», pp. 51-81; J. Francisco Gallego Pérez, «Paradojas existenciales: el vacío, fuente de sentido», pp. 83-96; Enrique Galán Santamaría, «Crisis como emergencia del sentido», pp. 97-118; Juan Martín Velasco, «La experiencia de la "noche oscura", crisis radical y oculta fuente de sentido», pp. 119-169; Werner J. Meinhold, «El sentido de la vida en la crisis», pp. 171-181; Raquel Torrent Guerrero, «Jerarquía evolutiva. Del problema al Sentido de la Vida, pasando por el Conflicto y la Crisis», pp. 183-191; Mariano Betés de Toro, «El humor como búsqueda de sentido en las crisis», pp. 193-208; Natàlia Plá, «La humildad óntica en la crisis y reubicación del sentido», pp. 209-218; José Antonio Delgado González, «Creatividad y trascendencia ante las crisis», pp. 219-230.] 
  • SALAVERRI, José María [marianista], Orar con los santos de nuestro tiempo. PPC (Manuales de oración, 1), Madrid 2012. 224 pp. [Las figuras tratadas son las siguientes: 1. Beata Isabel de la Trinidad (ocd), virgen, pp. 9-12; 2. Beato Carlos de Foucauld, pastor y mártir, pp. 13-16; 3. Beatos Jacinta y Francisco Marto, virgen y varón, pp. 17-20; 4. Santa Teresa de los Andes (ocd), virgen, pp. 21-24; 5. Beato Carlos I de Austria, varón, pp. 25-28; 6. Venerable Ana de Guigné, virgen, pp. 29-32; 7. Beato Pier Giorgio Frassati, varón, pp. 33-36; 8. Venerable León Dehon, pastor y fundador, pp. 37-40; 9. Siervo de Dios Antonio Gaudí, varón, pp. 41-44; 10. Beato Miguel Agustín Pro (sj), pastor y mártir, pp. 45-48; 11. Beato José Sánchez del Río, mártir, pp. 49-52; 12. Beato Juan María de la Cruz (sacerdote del Sagrado Corazón de Jesús), pastor y mártir, pp. 53-56; 13. Beata Victoria Díez (Institución Teresiana), mártir, pp. 57-60; 14. San Rafael Arnáiz (ocso), varón religioso, pp. 61-64; 15. Beato Anselmo Polanco (agustino), pastor -obispo- y mártir, pp. 65-68; 16. Beato Manuel González, pastor -obispo-, pp. 69-72; 17. Filósofo Henri Bergson, pp. 73-76; 18. San Maximiliano María Kolbe (ofmconv), pastor y mártir, pp. 77-80; 19. Santa Edith Stein (ocd), mártir y compatrona de Europa, pp. 81-84; 20. Beato Santiago Gapp (marianista), pastor y mártir, pp. 85-88; 21. Venerable Edel Mary Quinn (Legión de María), mujer, pp. 89-92; 22. Beato Clemens August cardenal von Galen, pastor -obispo-, pp. 93-96; 23. Beato Karl Leisner, pastor y mártir, pp. 97-100; 24. Beato Eugenio Bossilkov (pasionista), pastor -obispo- y mártir, pp. 101-104; 25. San Alberto Hurtado (sj), pastor, pp. 105-108; 26. Siervo de Dios Vladimiro Ghika, pastor, pp. 109-112; 27. Siervo de Dios Alcide de Gasperi, varón, pp. 113-116; 28. Sierva de Dios María Isabel Satoko Kitahara, mujer, pp. 117-120; 29. Santa Juana Beretta, mujer, pp. 121-124; 30. Beato Juan XXIII, pastor -papa-, pp. 125-128; 31. Venerable Faustino Pérez-Manglano Magro, varón, pp. 129-132; 32. Siervo de Dios Robert Schuma, varón, pp. 133-136; 33. Sierva de Dios Madeleine Delbrêl, mujer, pp. 137-140; 34. Beata Anuarite Nengapeta (hermana educadora), mártir, pp. 141-144; 35. Fundador Joseph cardenal Cardijn (fundador de la JOC), pp. 145-148; 36. Beato Manuel Lozano Garrido ("Lolo"), varón, pp. 149-152; 37. Santa Maravillas de Jesús (ocd), virgen, pp. 153-156; 38. Sierva de Dios Clara de Castelbajac, mujer, pp. 157-160; 39. Siervo de Dios Giorgio La Pira, varón, pp. 161-164; 40. Sierva de Dios Dorothy Day, mujer, pp. 165-168; 41. Siervo de Dios Óscar Romero, pastor -obispo- y mártir, pp. 169-172; 42. Siervo de Dios Eduardo Ortiz de Landázuri, varón, pp. 173-176; 43. Siervo de Dios Segundo Llorente, pastor, pp. 177-180; 44. Rey Balduino I (de Bélgica), varón, pp. 181-184; 45. Siervo de Dios Christian de Chergé, pastor y mártir, pp. 185-188; 46. Beata Teresa de Calcuta (mc), virgen, religiosa (los que se dedican a una actividad caritativa), pp. 189-192;  47. Siervo de Dios Julius Nyerere, varón, pp. 193-196; 48. Siervo de Dios Francisco Javier cardenal Van Thuan, pastor - obispo-, pp.197-200; 49. Siervo de Dios Werenfried van Straaten (premostratense), religioso (los que se dedican a una actividad caritativa), pp. 201-205; 50. Beato Juan Pablo II, -pastor (papa)-, pp. 205-208; 51. Hermano Roger de Taizé, varón y mártir-, pp. 209-212; 52. Chiara Lubich, pp. 213-216.]  
  • SENDER, Ramón J., La tesis de Nancy. Vigesimoprimera edición. Editorial Magisterio Español (E.M.E.S.A.) (colección Novelas y Cuentos, 25), Madrid 1982. 336 pp. [La colección "Novelas y Cuentos" fue fundada en 1929 por José N. de Urgoiti; en la segunda época la dirigió José Luis Sastre, momento en que salió publicado este libro; parece que esta colección tuviera una sección o subsección llamada "Novela española s. XX", a la que pertenece la presente obra. La 1ª ed. en esta editorial del presente libro data de 1969. Libro de gran humor, fino, sutil y descacharrante; aconsejable para doctorandos...]   
  • SWIFT, Jonathan, Los viajes de Gulliver. Diario El País (El País Aventuras, 5), Madrid 2004. 360 pp. [Traducción: Pollux Hernúñez.]  
  • VIZCAÍNO CASAS, Fernando, Las anécdotas del humor. Humor con humor se paga. Editorial Planeta (Humor), Barcelona 2004. 192 pp. [«I. El sentido del humor», pp. 11-28; «II. Gómez de la Serna», pp. 29-41; «III. Jardiel Poncela», pp. 45-58; «IV. Agustín de Foxá», pp. 59-65; «V. Wenceslao Fernández Flórez», pp. 67-78; «VI. Tono», pp. 81-90; «VII. Miguel Mihura», pp. 91-100; «VIII. Intermedio de humor político», pp. 101-112; «IX. Edgar Neville», pp. 115-123; «X. José López Rubio», pp. 125-131; «XI. Álvaro de Laiglesia», pp. 135-142; «XII. Mingote», pp. 143-150; «XIII. Enrique Herreros», pp. 151-158; «XIV. Evaristo Acevedo», pp. 161-172; «Julio Camba y otros más», pp. 173-.182 «Bibliografía», pp. 183-184; «Índice onomástico», pp. 185-190.]     
  • WELLS, Herbert George, El Hombre Invisible. Diario El País (El País Aventuras, 7), Madrid 2003. 216 pp. [Traducción y notas de Julio Gómez de la Serna.]   


  • Total páginas leídas (en la presente entrega):            8.392 pp.

    29.6.12

    Conato de inicio de novela introspectiva


    Escribo porque no sé qué hacer. Ni siquiera tengo un programa desde el inicio. Tal vez, sí, escribir lo que llevo dentro o lo que me venga en gana… sin demasiadas cortapisas (eso no significa ser vulgar).

    Por qué. No sé.

    Seguramente he de ocupar en algo mi pensamiento, mi mente, mi capacidad mental de pensar. O la tengo menesterosa o no hay nada que hacer: ella misma se lo toma a pecho y no para de funcionar todo el día (es decir, toda la jornada: de sol a sol o de luna a luna, da igual).

    Es curioso que el impulso de ser espontáneo y natural, desenfadado, sea escribir algo vulgar (groserías, tacos, etc., que seguramente he escuchado en las películas —diría films, que suena mejor (más esnob, estaba pensando)— que he visto y escuchado —entendiendo que mirar y oír son anteriores a éstas acciones y, por tanto, más superficiales, no necesitadas de mayor atención— durante buena parte de la tarde). Me pregunto: “¿Por qué quedará esto en la consciencia? ¿Por qué sólo esto? ¿Por qué esto antes de otra cosa? Quizás sea por lo llamativo, lo que atrae la misma atención que normalmente vive descentrada o distraída o mariposeando de una a otra cosa… Quizás, solo quizás.

    Un párrafo y me paro. Pretendo pensar con más detención, más cuidadosamente. Me doy cuenta en seguida del vocabulario que utilizo (a veces, repetido; otras, muy usado, común). Yo mismo me corrijo a la vez que escribo. Decido tomar esta expresión y no aquélla otra que iba a escribir. (La primera autocorrección ocurre en el cerebro creativo, en el cerebro escritor. La segunda tiene lugar en las manos que escriben con los dedos los dígitos formando un mensaje inteligible o lo que es lo mismo capaz de la inteligencia lectora. La tercera, pero no última, viene del aparato programado llamado por vocación ordenador. Puede que se den otras correcciones —quité el auto-—; podemos llamarlas externas, hasta aquí eran internas del emisor principal: del escritor.)

    Ahora que lo pienso, debería escirbir la fecha de hoy. Legalmente es lunes 22 de septiembre de 2003 y ahora son las 03.23 horas del reloj inferior del portátil donde escribo. Antes de escribir, por unos segundos pensé en escribir a mano, mas como ya lo tenía encendido y el programa no usaba tono romántico, melancólico o trascendental, decidí al cabo de esos instantes que lo más efectivo y rápido era solucionar ese conato de problema —palabra clave en Occidente (¿qué es, qué será Occidente?)— que se me planteaba al inicio: escribir para quedarme tranquilo y dormir, irme a la cama sin pensar en nada concreto (que me quitara el sueño o me lo impidiera). Eso, sencillamente, no me apetecía, ya eran las dos y media pasadas, me habían instado a acostarme (“ya ves, ¿para qué?”, me preguntaba cavilando una vez más), y no quería pasar la próxima hora o fracción dándole vueltas mentales al asunto tonto y sin trascendencia. Lo peor, supongo, es trascender aquello intrascendente o pararse fuera de lo verdaderamente importante. No me gusta la tonadilla que deja, pero prefiero escribir una opinión sucinta de lo que escribo a pararme a pensar algo más y escribirlo de otro modo. A lo mejor no sé, no me da más la mollera o la morella… (Lo dicho sobre la autocorrección sirve aquí para la autocrítica. Puede ser que ésta haga a uno más independiente, libre, autosuficiente; esto explicaría algo, aunque no todo.)

    Más. Pero no sé qué. Tal vez sea mejor dejar aquí la palabra.

    La extrañeza de lo inesperado.
    La rareza que causa la libertad.
    El asombro de lo inusitado,
    El reproche que ocasiona la originalidad.

    La curiosidad de lo nuevo
    La novedad de lo inusual
    El estupor ante lo auténtico.
    Son los frutos de la soledad.


    I


    No sé si al final habrá un “II”. Sencillamente, no lo sé. Pero vayamos a ello. (En medio de la mirada ajena es difícil inspirarse…)

    La vida pasa, va adelante, no torna, se esfuma; algunos la recrean, otros la soportan, y otros más la olvidan. Lo que no tiene sentido puede adquirirlo por diferentes cauces, pero siempre tendrá un sinsentido como inicio. Me refiero a obviar la vida. Se vive o no se vive. Puede que alguno añada: o se sobrevive. Bien; ésta es una forma subrepticia de vivir. Así que volvemos a lo mismo. Embarazado, sí o no; medias tintas, para el tintero.

    Lo llamativo puede distraer, pero no cambiar la vida. Si la vida pasa, lo anecdótico, aquello que hoy llama la atención y mañana no, no cuenta para nada. Por muchas copias que se venda, por muchas semanas que esté en cabeza de listas. El “hoy” es elástico; puede ser un año, o más o menos. Nuestro tiempo, sin embargo, está como revuelto, sin límites, sin puertas ni cerrojos, sin seso que lo piense o lo prediga. Es como hablar de Europa sin europeos (que es lo que se hace al eliminar las tradiciones religiosas de su proyecto constitucional, por ejemplo). Pues eso. Y que se la den a otro.

    Las posibilidades —“oportunidades”, las llama cierta firma de grandes almacenes (son grandes por su estructura y pequeños por lo que almacenan)— hay que cazarlas al vuelo. Si no, pasan volando y ciento mirando… Pero hay posibilidades para todo tipo de necesidades. Posibilidades de trabajo, de ascenso, de mejora social, laboral o económica. Puedo tener posibilidades con fulano o con mengana, según me vaya el rollo. O bien, posibilidades de ataque, de retirada, de reestructuración estratégica, etcétera. De posibilidades, sí, señora, tenemos existencias. ¿Cuál quiere usted?

    (Por cierto: no es futil pensar de vez en cuando. Es bueno para la salud integral e integradora, por si alguien lo dudaba.)

    ¿Y las personas? ¿Dónde las dejamos? ¿Dónde las tenemos? Depende. Depende del planteamiento de partida. Si usted es un hábil comerciante, a gran escala pongamos por caso, sabrá bien que el capital humano cotiza a la baja. Pocos, pero especializados. Pocos y controlados (en número), pero llenos de conocimientos. Algo así como una elite de Einsteins en diminuto. Por tanto, pocos y descontrolados; porque, ¿qué no puede hacer una mente que piense? La verdad, es para pensar.

    La fuerza de la historia es algo así como la fueza de la costumbre: quien no tira es tirado por los otros. O por decir mejor: a quien no tira del carro, lo tiran de él. Así de sencillo y así de tremendo. El caso es que no hay muchos carros de los que tirar. Se van agotando. Era algo previsible, ciertamente. Mas hay quienes no se convencen ni por las buenas, oiga. ¡Hay que ver! “Lo que la democracia tiene que pasar”, me decía el portero de casa. “Y lo que ya ha pasado”, añadía la señora del primero, que los setenta ya no los cumple… Dejé a mis vecinos y al portero enfrascados en una diatriba socio-política interesante, pero ya se me hacía tarde. Me dejó pensativo, de lo cual me di cuenta en el autobús. Miraba por la ventana ensimismado y al paso de un ejecutivo deslumbrante, caí en la cuenta de que mi parada se me había pasado hacía cosa de media hora. Y el retraso iba a ser imperdonable.

    Una vez llegué al laboratorio, me tomé mi tiempo para preparar los accesorios del nuevo aparato que habían traído. No era fácil la cosa. Llevaba adjunto su librito de instrucciones, como de costumbre, que no consulté para nada, como de costumbre también. En fin, acabé por dejarlo e irme a almorzar, según los cánones del acuerdo sindical que se establecieron el año pasado.

    Mis preguntas no tenían fin. Realmente, la solución a todas ellas se me escapaba. Y eso me ponía nervioso. Hablaba con mis amigos frecuentemente, escribía algún que otro ensayo para desfogarme y después lo hacía trizas, todavía no sé por qué (cosas que nunca verán la luz pública; la privada ya la vieron). Hasta que resolví desdoblarme y entablar un diálogo fecundo con mi doble: mi yo con mi otro yo. Vamos, para esquizofrénicos. Pero todo el mundo no es farolero, así que me sentí muy a gusto con mi nueva profesión de varón esquizoide. Lo del laboratorio lo dejé, sólo me daba quebraderos de cabeza y no me servía para mi nuevo trabajo, más aún, me lo impedía con fuerza, porque no es lógico. Así que le di patatas fritas y al contenedor. Ahora sí que iba a gozar de veras.

            ˜               

    Vuelta a la normalidad, prosigo en mi intento personal de intracomunicación o comunicación en el interior. (¡Ay!, palabra equívoca esa.) Un interior es como otro, aunque supongo que se diferenciará en el mobiliario. Más de uno camina por la vida con su interior vacío; algo así como darse un paseo por el supermercado sin llenar el carro, como presumiendo de carro bonito… Pues no creo que nadie pueda presumir de seso vacío o, por mejor decir, de interior vacío. Es como reír supinamente de ignorancia.

    Por el contrario, he podido observar (nadie suele impedir echar una ojeada a la realidad, aunque sea en la esfera de lo privado) que las personas interesadas, preocupadas más bien, por su interior van en crecimiento (más cualificativo que numérico). Me alegro por ellas. Y por mí. Formamos sin saberlo un colectivo anónimo pero consciente de la realidad que nos rodea; que no es pedir poco. A partir de esa lectura personal, elaboramos un modo de relacionarnos con ella, establecemos un código tácito de comunicación con los elementos diversos de que está compuesta esa realidad leída (alguien los llamaría “efectivos”, pero resulta que muchos son inefectivos, así que dejémoslo en elementos). Tras el modus comunicandi esencial para el buen funcionamiento interno, estas personas abordamos ciertos asuntos trascendentales, que por la misma palabra ya se entiende adónde nos llevan: nos trasladan a lo trascendente, nos abren la puerta de la aparente cárcel de lo inmanente para tender un puente a lo infinito, aunque no como el de Richard Bach.

    La experiencia vale la pena, porque no hay pena en vivir, sino intensidad de las vivencias, frutos de la vida, que se archivan en nuestra memoria como “penas” o “alegrías” o también “asuntos intrascendentales” (estos últimos quedan al fondo de la red del conocimiento humano, y a veces es difícil de sacarlos de allí). En fin, si hiciera falta hacer publicidad del interior, la haría. Pero él solito se basta y se sobra. Ya lo podemos imaginar…

    El ambiente no ayuda para realizar este viaje “al centro de la tierra humana”, por parafrasear el título del futurólogo Julio Verne aunque matizándolo: no la terrestre exterior, sino la humana interior. Pasamos de la tierra al hombre, del barro sin forma a lo formado con barro. Podría calificarse como un nuevo Renacimiento, un nuevo humanismo. Tal vez. No soy experto en calificativos. Que lo pongan los que más saben de ello.

    (Por cierto, lugar y fecha se me olvidaron en el cajón. Lo abro. De Madrid a Valencia, en autobús, desde las siete a las siete cuarenta y uno de la tarde; bueno, cuarenta y dos. Cómo pasa el tiempo.)

    Me alegro de dialogar conmigo mismo. Me siento, más que flex, heredero de una grandísima tradición monológica en la humanidad, en la historia del hombre. Pensadores, artistas, místicos, escritores, navegantes, científicos, trabajadores, viajeros y un sinfín de especialistas en el diálogo interior, principalmente prácticos. Porque esto, como la gran mayoría de cosas, se aprende practicándolo, buceando en sus aguas profundas, hundiéndose y perdiendo el norte a veces (es casi necesario haberlo perdido para saber recuperar lo importante), pero siempre reencontrando el “Om” principal (como muestra Hermann Hess en su Sidharta), el punto de encuentro originario, algo así como un big bang de la humanidad interior. Allí todos nos encontramos, de allí partimos para recorrer las sendas particulares y hacia ese lugar imaginario nos volvemos al final de los tiempos. Todavía nos queda un buen trecho por caminar.


    II

    Va de confesiones. En serio; y de guasa. En directo; también en diferido. En privado; y en público. Por escuchas: legales... e ilegales. Por escrito: en general y, desgraciadamente, en concreto (ilegales por eso). Canónicas. Y literarias. Si de las primeras se publica (que se ha hecho), ilegal por hacerlo. Si de las segunda se calla, una posible joya futuramente antológica que pierde la humanidad (o tal vez un folio que aumente la densidad de la papelera, o unos minutos gastados en balde ante la pantalla del ordenador).

    Zambrano escribió de ella: La confesión. Hoy se le recuerda. San Agustín la hizo... la hizo y después la escribió: Confesiones. Hoy no se le recuerda. Se salta de Aristóteles (que no la conoció) a Kant (que la practicó pero no escribió sobre ella). De un ignorante a otro. Ignorancia hay en no conocerla; ignorancia hay en, conociéndola (practicándola), no reflexionar sobre ella.

    En nada se parecen Kant y Zambrano: él la practicó. De María se supone lo mismo, mas sobre ella escribió. Y él no. Sí se asemejan Zambrano y san Agustín: ella se siente heredera, eslabón de la tradición literaria que él si no creó sí lanzó a la fama editorial y a la reflexión humana. Kant no. Lejos está de san Agustín. No sé por qué los ponen de vecinos: Aristóteles, san Agustín (saltado) y Kant. Mucho hay que desenredar para colocar a todos entre estos dos. Y entre los dos primeros. Faena ya hecha, por cierto. No sé por qué la han de hacer otra vez; a no ser por ignorancia. Moraleja: Quien salta así en la historia es un ignorante, aunque no conozca... ni su ignorancia misma.

                     ˜       

    Una confesión a modo de poema.

    La voz, el sentido del
    interior, la palabra
    de lo profundo.

    El hada de los sentimientos.
    El vaporoso deseo y
    el anhelo ahogado
    de unión con el horizonte
    de alcanzar a todos los hombres
    de comunión totalizadora…

    El Maestro mira. El Discípulo
    quisiera hablar para desahogar
    todos sus pensamientos, que
    le arrastran por sendas ocultas
    para la Luz,
    le evitan la claridad y el
    destello del mediodía,
    le velan los sueños hondos de la
    vida en oscuros temores,
    miedos opacos y en deficientes
    apreciaciones de los sentidos.

    ¿Por qué tal tormento cuando
    la vida gime por darse?

    ¡Oh solitario, ten paciencia!

    —¡Oh amigo, ven y mira:
    no vives solo,
    caminas acompañado!

    Mi amigo, mi hermano
    mi querido y gran desconocido,
    voy a soñarte,
    en este deseo de abrazarte.

    Caminamos juntos,
    sí,
    ojalá caminemos unidos
    en la eternidad.

    No me preguntes por qué:
    la incomunicación
    la globalización
    la incertidumbre
    la cerrazón y el pesado
    lastre de la destrucción…

    Sabemos —y lo queremos,
    lo anhelamos, lo soñamos—
    que la vida es cosa de tres.

                *          *          *

    Cuando el paisaje del
    alma se ilumina el
    pensamiento discurre como un
    arroyo en crecida.


    (Escrito en 2003.)