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12.11.16

S. Josafat: converso, monje, obispo y mártir

 
San Josafat, podríamos decir, es nuestro patrón de los conversos orientales -llamados inicial y despectivamente "uníatas" por sus cohermanos de su confesión cristiana oriental (ortodoxos, normalmente)- que, siendo cristianos no católicos de rito oriental, deciden hacerse católicos, conservando en todo sus ritos y sus tradiciones orientales. Es decir: son orientales y nunca dejan de serlo; y se hacen católicos, diciendo en toda su liturgia todo lo que antes decían, cambiando una sola línea: en vez de decir "en comunión con San Juan Crisóstomo [=el patriarca de referencia para todas las Iglesias ortodoxas] y con nuestro patriarca Fulano [aquí añaden el nombre del patriarca de su propia iglesia nacional y autocéfala: Alexis II {el anterior patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el actual se llama Kiril -ver aquí-} o Teoctist I {el anterior de la Iglesia Ortodoxa Rumana, ver aquí; el actual se llama Daniel}, etc.]"; pues bien, en vez de hacerlo así, una vez 'convertidos', es decir, en comunión con la Sede de Roma, dicen entonces: "en comunión con el Papa Francisco y nuestro metropolita Mengano [y dicen aquí el nombre del patriarca, jerarca, arzobispo, eparca, obispo, vicario apostólico o prelado católico que esté en esos momentos al frente -en activo- de su Iglesia oriental católica]". Así de sencillo. Y eso que no es nada sencillo haber llegado hasta ahí...

San Josafat se encargó en el siglo XVII de que hoy, en el siglo XXI, pudiéramos llegar a algo tan sencillo: la comunión de las Iglesias occidentales y orientales dentro de la misma Iglesia Católica: con un derecho canónico para Occidente (publicado en 1983) y un derecho canónico para Oriente (publicado hacia 1990). Con todas las tradiciones continentales, internacionales, nacionales, regionales o locales de cada Iglesia particular (no es lo mismo los católicos de rito bizantino que los católicos de rito siro-malabar, por ejemplo: aquéllos, originariamente, situados en Europa Oriental y en Medio Oriente; éstos, ubicados principalmente en cierta parte de la India cristiana...).

Pues bien, San Josafat es, por así decirlo, nuestro querido patrón de la unidad entre Oriente y Occidente. Josafat era oriental. Eso para empezar. Y llegado cierto momento, se 'convierte' en la forma nás sencilla de todas las conversiones (no contamos aquí las reconversiones de los ya católicos), es decir, la forma de la comunión con Roma: es decir, deja de estar separado de Roma (Iglesia Católica) y decide unirse a la comunión de todas las Iglesias (como era en los primeros siglos del cristianismo: todas en comunión, siendo la Iglesia de Roma la que las presidía a todas, presidía en la comunión y en la caridad). Decidió también hacerse monje, siguiendo la regla de San Basilio, por eso se llaman "monjes basilianos"; y estos monjes, podemos decir, son orientales, o sea: siguen todas las tradiciones y ritos orientales, estando en comunión con Roma. Y así, nuestro Josafat, aprendió y luego supo enseñar a conservar todo lo propio (lo oriental), para que lo católico fuera más amplio aún: no solo lo occidental -que ya tenía la catolicidad- sino también lo oriental...

Josafat ya era católico. Y monje. ¿Y qué más? Pues que se fijaron en él desde Roma para que patrocinase precisamente el acercamiento entre Oriente y Occidente; él se iba ganando ya las voluntades de unos y de otros, acercando a sus hermanos orientales a la sede occidental romana (por lo cual le llamaron "ladrón de almas", pues reconocían su suavidad y cercanía para con todos). Y fue entonces cuando lo nombraron obispo. Un obispo oriundo de la actual Ucrania (la gran Ucrania -como también lo fue la gran Polonia, en sus buenos momentos de expansión y reconocimiento)... Y ahí y así, su obra se engrandeció hasta sobrepasar los confines diocesanos o jurisdiccionales...

Claro que eso no gustó a todos. Y como siempre, surgieron algunos que le tuvieron envidia (¡qué mala que es la envidia!) y ella les llevó a acabar con la vida del converso, monje y obispo. Por eso hoy lo veneramos como mártir también. Así que el bueno de Josafat lo tiene todo. ¡Vaya ejemplar! Es un ejemplo para nosotros de entrega, de opción cultural, de suavidad, de cercanía y empatía con todos, especialmente con los hermanos más reacios y alejados... ¡San Josafat, ruega por nosotros!


Para saber más, ver aquí.
Su tumba (se ve el cuerpo momificado) está en San Pedro del Vaticano (Roma, Italia); ver aquí.  


(Publicada el 13.11.2013) (Republicada el 13.11.2016)

1.11.16

¿Qué santos murieron hoy? (siglos I al XX)

Como ya otros han explicado el sentido y la historia de "Todos los Santos" (ver El blog del padre Eduardo, aquí), dedico esta entrada a consignar los santos cristianos que murieron hoy y que son recordados en las iglesias particulares (regiones, diócesis, ciudades, pueblos, órdenes y otros institutos). Me remito al Martirologio Romano, en la edición española de 2007; se puede consultar un extracto (con los meses de julio a diciembre) aquí. Añado algunos datos hagiográficos-biográficos tomados de diversos blogs y páginas web católicas (en gris; resumen, aquí).

1 de Noviembre

1. San Cesáreo, diácono mártir; murió en Tarracina, en la costa de la región italiana del Lacio (no se sabe en qué siglo murió; seguramente del siglo III). Mini-biografía: Cesáreo de África (oriundo de África), denunció la costumbre pagana de sacrificar un joven cada año en honor del dios Apolo, arrojándolo por un acantilado. El sacerdote de Apolo (en Tarracina) lo hizo arrestar y lo llevó ante el gobernador. Fue condenado a ser metido en un saco y arrojado al mar; fue martirizado junto a san Julián, un presbítero local. (Tomado del perfil suyo en Wikipedia).

2. San Benigno, venerado como presbítero y mártir; murió en Dijón, en la Galia Lugdunense (Imperio Romano, hoy Francia; la misma ciudad donde nació la beata Isabel de la Trinidad). (No se sabe en qué siglo murió; seguramente, el siglo III). Llamado S. Benigno de Dijón. Discusión historiográfica sobre su figura y las 'passio' halladas: aquí y aquí.

3. San Austremonio, obispo de Arvernia (hoy Clermont-Ferrand), en la región francesa de Aquitania; según la tradición, predicó en la ciudad de Arvernia la palabra de la salvación (murió hacia el siglo III, probablemente). Minihagiografía: aquí (perfil en Wikipedia).

4. San Juan, obispo y mártir, y san Jacobo, presbítero y mártir, ambos persas, que fueron encarcelados durante el reinado de Sapor II, en el año 343, y al cabo de un año consumaron su lucha muertos a espada en el antiguo reino de Persia (hoy Irák, aproximadamente). Un perfil hagiográfico de san Jacobo de Persia, aquí. Fiesta: 22 de mayo. Así los recuerda hoy la Iglesia Ortodoxa: «Hieromártir Juan Obispo de Persia, Hieromártir Jacobo Presbítero de Persia» (ver aquí el mes de noviembre en el calendario de la Iglesia Ortodoxa en América); ver aquí (conmemoración por la iglesia ortodoxa madrileña); también aquí, sobre S. Jacobo (mas no cuadran las fechas: datan su muerte a inicios del siglo V o ya bien entrado el siglo).

S. Marcelo, obispo
de París
5. San Marcelo, obispo de París (en la Galia Lugdunense, el el tiempo del Imperio Romano -hoy Francia-; murió en el siglo IV).

6. San Rómulo, presbítero y abad francés (muerto en la ciudad de Bourges, en la región de Aquitania -hoy Francia- en el siglo V).

7. San Severino, monje italiano (muerto en Tívoli, en la región del Lacio, hacia el siglo VI).

8. San Magno, obispo de Milán, en la región de Lombardía (hoy, noroeste de Italia; muerto en Milán en el siglo VI).

9. San Vigor, obispo de Bayeux, y discípulo de san Vedasto (murió hacia el año 538 en la ciudad de Bayeux, en la Galia Lugdunense -aún de los restos del Imperio Romano-, hoy Francia; Bayeux es actualmente la diócesis a la que está adscrita la ciudad de Lisieux; de hecho se llama la diócesis 'de Bayeux-Lisieux', en la cual hay un obispo auxiliar emérito que es carmelita descalzo: Mons. Guy Gaycher, experto en santa Teresita de Lisieux).

10. San Licinio, obispo francés; tenía la encomienda papal (del papa san Gregorio I Magno) de los monjes que se dirigían a Inglaterra para evangelizarla. (Murió en Anjou, en la antigua región de Neustria, parte del Imperio Franco, hoy Francia, hacia el año 606).
Minibiografía: conde de Anjou, atraído por la vida religiosa pero preocupado también por el porvenir del condado, aceptó prometerse; cuando su futura esposa se vio súbitamente afectada por la lepra, vio en aquel acontecimiento una señal del Cielo y abandonó sus funciones para convertirse en obispo de Angers. Dando pruebas de una incansable devoción, iba personalmente a consolar a los enfermos y a las mujeres a punto de parir. Y desde la ciudad de Angers, difunde la suavidad y pureza de sus costumbres y de su caridad como obispo santo, hasta su muerte. San Lucinio, que había sido el XVII en el elenco episcopal de aquella diócesis, pronto fue venerado en Angers como el patrono de la ciudad; Angers era la antigua capital de Anjou. (Tomado del santoral de Catholic.net).

11. San Maturino, presbítero francés (muerto en Larchant, ciudad del Gâtinais Aquitano -hoy Isla de Francia, departamento del Sena y del Marne-, hacia el siglo VII -otra fuente da como fecha el año 388).  Minibiografía: nació en Sens o en Larchant, cerca de Nemours en Gâtinais, se convirtió y fue ordenado sacerdote por Policarpo, obispo de la ciudad; él a su vez convirtió a sus padres y evangelizó la región con éxito. Fue reputado psiquiatra que tuvo como paciente a la hija del emperador Maximiliano, Teodora. Patrón de los locos; en la Edad Media, a los locos se les llamaba "maturinos". Su vida está plagada de leyendas (del blog Vidas Santas).

12. San Audomaro, que, siendo discípulo de san Eustasio, abad de Luxeuil, fue elegido obispo de los Marinos y renovó allí la fe cristiana (murió en el territorio de Théouranne, en Flandes, hacia el año 670).

13. San Pedro del Barco, presbítero español, que vivió retirado en la soledad junto al río Tormes (murió en la ciudad de Ávila, en el antiguo reino de Castilla, en España, el año 1155; su memoria se celebra el día doce de agosto).

14. Beato Rainiero Aretino, franciscano italiano que brilló por su humildad, pobreza y paciencia en el siglo XIII (murió en el Burgo del Santo Sepulcro, una ciudad de la región italiana de Umbría, en el año 1304).

15. San Nuño Álvarez Pereira, militar de pro y defensor de la patria portuguesa, devenido hermano oblato de la Orden del Carmen en su nación (tomó el nombre de Nuño de Santa María -en la imagen-), tras lo cual llevó una vida pobre y escondida en Cristo (murió en Lisboa, capital de Portugal, en el año 1431 -el Martirologio lo recoge aún como beato, pues ha sido canonizado posteriormente-). Se celebra su fiesta el 6 de noviembre. Un perfil en Wikipedia, aquí.

16. Beato Pedro Pablo Navarro, presbítero jesuita español mártir; beato Pedro Onizuka Sandayu, presbítero jesuita japonés mártir; y beato Clemente Kyuemon, mártir japonés; quienes, en odio a la fe (odium fidei), fueron sometidos al tormento del fuego (muertos abrasados en el año 1622 en la ciudad de Shimabara, en Japón).

17. San Jerónimo Hermosilla, obispo dominico español y mártir; san Valentín Barrio Ochoa, obispo dominico español y mártir; y san Pedro Almató Ribeira, presbítero dominico español y mártir; que fueron decapitados por orden del emperador Tu Duc en la ciudad de Hai Duong, en Tonquín, en el año 1861.

18. Beato Ruperto Máyer, presbítero jesuita alemán, celosísimo maestro de los fieles, ayuda para los pobres y obreros y predicador de la palabra de Dios; sufrió persecución bajo el nefasto régimen nazi, siendo deportado primero a un campo de concentración y, después, recluido en un monasterio totalmente incomunicado con sus fieles; murió en Múnich, de Baviera, en Alemania, en 1945. (El P. Emilio J. Martínez, Vicario General del Carmelo Teresiano, escribió un artículo titulado: «P. Rupert Mayer, SJ: la Iglesia frente al nazismo»: Revista de Espiritualidad, t. 68 (2009), pp. 283-306.)

19. Beato Teodoro Jorge Romzsa, obispo y mártir ucraniano, que por mantener su fidelidad infatigable a la Iglesia en tiempo de persecución de la fe, mereció alcanzar la palma gloriosa en la ciudad de Mukacevo, en Ucrania, en el año 1947.
 

22.1.14

Santoral (calendario) del Carmelo Teresiano

 
Enero
03. Enero            Beato Ciríaco Elías Chavara, presbítero OCD
08. Enero            San Pedro Tomás, obispo OCarm
09. Enero            San Andrés Corsini, obispo OCarm
27. Enero            San Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero, fundador Compañía de Santa Teresa

Abril
01. Febrero         San Nuño Álvares Pereira, religioso OCarm
                            Beata Candelaria de San José, virgen fundadora
17. Febrero         Beato Bautista Spagnoli, presbítero OCarm
18. Febrero         Beata María de la Encarnación (Acarie), religiosa OCD
23. Febrero         Beata Teresa María de la Cruz (Manetti), virgen, fundadora

Mayo
16. Mayo            San Simón Stock, presbítero OCarm
22. Mayo            Santa Joaquina Vedruna, religiosa fundadora Carmelitas de la Caridad
25. Mayo            Santa María Magdalena de Pazzi, virgen OCarm
29. Mayo            Beata Elías de San Clemente, virgen OCD
 
Junio
07. Junio             Beata Ana de San Bartolomé, virgen OCD
12. Junio             Beato Alfonso María Mazurek, presbítero OCD
14. Junio             Beata María Cándida de la Eucaristía, virgen OCD
26. Junio             Beata Josefa de Jesús Crucificado, virgen OCD

Julio 
04. Julio              Beata María Crocifissa Curcio, virgen fundadora
12. Julio              Beatos Luis Martín y Celia Guérin, padres de Sta. Teresita de Lisieux
13. Julio              Santa Teresa de Jesús "de los Andes", virgen OCD
16. Julio              Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, patrona de la Orden
17. Julio              Beatas Teresa de San Agustín y compañeras, vírgenes y mártires OCD
19. Julio              Nuestra Señora, Madre de la Divina Gracia
20. Julio              San Elías, profeta
24. Julio              Beatas Mª Pilar de S. Francisco de Borja, Teresa del Niño Jesús y María de S. José,
                               vírgenes y mártires OCD
                            Beata María Mercedes Prat, virgen y mártir STJ
27. Julio              Beato Tito Brandsma, presbítero y mártir OCarm
28. Julio              Beato Juan Soreth, presbítero OCarm

Agosto
07. Agosto          San Alberto de Trápani, presbítero OCarm
09. Agosto          Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), mártir OCD, patrona de Europa
16. Agosto          Beata María Sagrario de San Luis Gonzaga, virgen y mártir OCD
18. Agosto          Beatos Juan Bautista Duverneil, Miguel Luis Brulard y Santiago Gagnot,
                               presbíteros y mártires OCD
25. Agosto          Beata María de Jesús Crucificado, virgen OCD
26. Agosto          Transverberación del corazón de Santa Teresa de Jesús, fundadora OCD
29. Agosto          Beata Eufrasia del Sagrado Corazón (Eluvathingal), virgen fundadora

Septiembre
01 Septiembre     Santa Teresa Margarita del Sagrado Corazón (Redi), virgen OCD
12 Septiembre     Beata María de Jesús, virgen OCD
17 Septiembre     San Alberto de Jerusalén, obispo y legislador del Carmelo

Octubre
01. Octubre         Santa Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz, virgen OCD y doctora de la Iglesia
15. Octubre         Santa Teresa de Jesús, OCD, fundadora Carmelo Teresiano y doctora de la Iglesia
[22. Octubre        Beato Juan Pablo II, papa (su relación con el Carmelo)]

Noviembre
06 Noviembre     Beata Josefa Naval Girbés, OCDS
                            Beatos Eufrasio de Jesús y compañeros, presbíteros y religiosos mártires OCD
07 Noviembre     Beato Francisco de Jesús, María y José (Palau y Quer), presbítero OCD
08 Noviembre     Beata Isabel de la Trinidad, virgen OCD
14 Noviembre     Todos los Santos OCarm y OCD
15 Noviembre     Conmemoración de todos los difuntos OCarm y OCD
19 Noviembre     San Rafael Kalinowski, presbítero OCD
[28 noviembre     fundación en Duruelo (Ávila) de los carmelitas descalzos]
29 Noviembre     Beatos Dionisio y Redento, mártires OCD

Diciembre
11 Diciembre      Santa Maravillas de Jesús, virgen OCD
14 Diciembre      San Juan de la Cruz, presbítero OCD, doctor de la Iglesia
16 Diciembre      Beata María de los Ángeles, virgen OCD
 
La gloria del Carmelo en un grabado de 1854. Expliqué el grabado, aquí.


(se han tomado los enlaces internáuticos de El blog del padre Eduardo, excepto el de San Nuño, que se ha cogido de Catholic.net; la imagen inicial de esta entrada, es de De la mano de Teresa de Jesús)

17.10.13

El ánimo..., Dios y el testimonio

(en el día de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir [†107])
--lectura de laudes del 'Común de un mártir'--
«¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo» (2 Cor 1, 3-5).
1) El ánimo...

       «Tengo el ánimo por los suelos», decimos a veces; «Estoy muy animado», decimos otras; «No me siento con ánimo, la verdad...», confesamos en algunas ocasiones; y, en otras, exclamamos admirados ante ciertos congéneres nuestros: «¡Qué ánimo que tiene, estoy asombrado! Hasta espabila a los muertos». Parece que es cuestión de ánimo; el ánimo...
       ¿Y qué o quién es el ánimo para que nos agarre sin soltarnos -como a presos- y nos suba o nos baje o nos traiga y nos lleve, e incluso nos arrastre, por los tortuosos laberintos de la afectividad -recordando un título del pensador José Antonio Marina-, o para que nos convierta en poderosos baluartes contra la desesperanza o nos hunda en lo más recóndito de los abismos, allá en donde nadie osa pronunciar palabra alguna, por incapacidad de pronunciarla o por temor a no ser escuchado siquiera...?

       El ánimo, esa poderosa arma o herramienta o elemento constitutivo de nuestro ser como humanos. ¿Los seres animales tendrán ánimo? No estoy muy seguro. Lo que sí sé es que los seres humanos sí que lo tenemos y que nos ocasiona cuantiosos problemas si no sabemos manejarlo o educarlo o amaestrarlo; o bien, por el contrario, nos proporciona innumerables y constantes experiencias de 'éxtasis' -tomando el significado que le da el profesor Alfonso López Quintás- cuando está centrado o parte -en su recorrido vital- desde el centro de nuestra persona, desde el núcleo (corazón-mente, en latín: cor,cordis + mens,mentis), hasta los extremos de nuestro ser (sean éstos los dedos de las extremidades o bien sus prolongaciones -siguiendo la sugestiva interpretación del sociólogo de la comunicación Marshall McLuhan según el cual "el medio es el mensaje..., el medio es el masaje", por lo que las prolongaciones vendrían a ser: el ratón [mouse] o puntero la prolongación para el dedo de la mano; y la rueda del automóvil o del tren de alta velocidad, para el pie...-).
       En medio de esta aparente paradoja -ánimo sí, ánimo no; ánimo bajo, ánimo alto; etc.- acaece el acontecimiento «Dios»: Dios acontece, se hace presente de manera salvífica, restauradora, misericordiosa y transformante. Veamos cómo.

2) Dios

       En el epígrafe anterior -con toda la intención- no he citado una sola vez la Biblia; en él no hay sombra de Dios -en principio- sino solo del hombre; y ya sabemos que cuando al hombre se le deja solo ("solo de la mano de Dios", decimos en expresión popular), no termina de distinguir su mano derecha de la izquierda..., como los ninivitas del tiempo de Jonás (cf. Jon 4, 11), y como Jonás mismo, que no distinguía lo suyo de lo de Dios, puesto que todo era una sola cosa y no podía haber distinción: Dios le alimentaba, Dios le animaba, Dios le mandaba a profetizar, Dios le protegía del sol, Dios le daba la sombra del ricino, Dios se la quitaba -para que aprendiera el valor de las cosas, valor desde Dios-, Dios le... Dios era el centro, y Jonás no acababa de aceptarlo en la práctica: si Dios es el centro, el pecado no tiene importancia absoluta, acaba por ser una anécdota -amarga, ciertamente, pero anécdota al fin y al cabo-; y eso no lo podía tolerar Jonás, tan apegado a las formas y a la ley, y sabedor al mismo tiempo de la misericordia infinita de Dios y de su ser inabarcabale y omnipotente. Jonás, buen conocedor de Dios... ¡Por eso huye de Él! Porque no hay quien resista en su presencia si su centro (corazón-mente) no está centrado en Él; y Jonás andaba centrado en sus cálculos y cábalas de cómo tendría que ser la salvación: éstos sí, y aquéllos no; y a los ninivitas, que les parta un rayo: ¡por haber sido malos y desleales a Dios! Y ya está, sin vuelta de hoja (qué gracioso era este Jonás). Pero es que la salvación -gracias a Dios- es de otra manera; ¿acaso Jonás hubiera resistido un juicio divino como el del justo Job? A lo mejor, a lo mejor... Pero quizá se hubiera quedado solo en el mundo; solo él y Dios; y ya dice el Génesis que «no es bueno que el hombre esté solo» (Gén 2, 18); ¿qué sentido tendría un mundo con Jonás y Dios solo? Jonás es profeta -ha recibido esa vocación de parte de Dios- no para sí mismo, sino "para los otros". Y si elimina a "los otros", ¿con qué se queda? ¿Consigo mismo solamente? ¡Pues vaya un aburrimiento! La cosa no funciona así; y Jonás, en el fondo, lo sabe; por eso huye, porque no halla solución a esta paradoja, ¡la gran paradoja! Dios es potente y justo, terrible y temido... pero también «es clemente y misericordioso», «lento a la cólera y rico en clemencia», como nos recuerda el salmista y de él se hace eco Jonás (cf. Jon 4, 2b); o el mismo Pablo: «Padre de misericordia y Dios del consuelo» (2 Cor 1, 3). Jonás viaja de acá para allá, llevado por ese ánimo descontrolado de querer controlar el destino (el propio, el ajeno). Pero sabe que antes o después tendrá que sucumbir y dejarse 'animar' por Dios. Hasta que, por fin, lo hace: se pone en pie, se sacude la modorra espiritual, va a Nínive, predica la conversión, profetiza el oráculo divino -en verdad y desde la verdad-, y obtiene su fruto. Claro, eso ya lo sabía Jonás: «toda palabra tendrá su fruto» (cf. Is 55, 10-11); y por eso se había desanimado en su oficio, porque -según sus cálculos- los ninivitas habían pecado y tenían que pagar por ello (el que la hace, la paga) y el cortocircuito que significaba la misericordia de Dios... eso no estaba en sus planes, porque daría con éstos al traste... ¡y eso no podía ser de ningún modo!
       ¿Pero de qué 'ánimo' estamos hablando cuando nos referimos a que Jonás se dejó 'animar' por Dios? Y sacó el ciento por uno de fruto...

3) El testimonio

       O "martýrion", aposición al testimonio; el testigo, el mártir. Para testimoniar con la vida o con la existencia humana, hace falta recibir el suficiente 'ánimo' como para no desfallecer a medio camino o incluso antes de haber comenzado a testimoniar... ¿De dónde viene ese ánimo? ¿Por qué nos viene? ¿Para qué lo recibimos?
       «Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios». De Dios viene y a Dios va; de Él nos viene y va dirigido a nuestros hermanos, viva imagen de Dios, del Cristo sufriente, martirial en carnes propias. Quizá nosotros no debamos sufrir en directo, sino solo animar a los que sufren de verdad; ése ya es un testimonio, ése ya es un válido martirio, el de ser cauce del 'ánimo martirial' con el único fin de animar a los siervos del Señor, a los servidores de la Palabra, a los apóstoles de la caridad, a los diáconos del servicio a la comunidad, a los pobres de Yahvéh... El ánimo no es propio ni para uno mismo. El ánimo es para darlo, para servirlo en raciones o a tutiplén, según sean las circunstancias. Las de Ignacio de Antioquía fueron los leones, que lo convirtieron en «trigo de Dios» (palabras textuales del propio Ignacio en una de sus cartas a las Iglesias).
       Pero uno puede pensar que si el 'ánimo' no es de uno ni para uno, ¿entonces qué? ¿Qué pasa conmigo, si al final, no me queda ánimo para animar o ni siquiera para estar o para ser...? En realidad, ese 'ánimo' que nos viene de Dios tiene la propiedad distributiva en sí: se distribuye según la necesidad del momento; una parte va para el mártir, el testimonio fiel; otra parte va para el mediador de ese ánimo (que ahí puede encontrarse uno mismo); otra parte va para los que ven, presencian o tienen noticia de todo el asunto (a ellos les llega también el testimonio, por vía indirecta); y otra parte permanece en la escena de todo este auténtico 'teodrama' -recordando la serie teodramática del gran teólogo y creativo Hans Urs von Balthasar- para cualquier viandante, transeúnte o pasante incircunstancial; es decir, para todo aquel que, por las ruecas del destino, haya de pasar por aquí..., también para él hay una parte de 'animo'. Recordemos: «repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios»; partes hay para todos; el 'ánimo' llega para todos y aún sobra...

       'Ánimo' para la experiencia de vida cristiana; 'ánimo' para los momentos cruciales de testimonio especial; 'ánimo' para lo cotidiano y 'ánimo' para lo extraordinario; 'ánimo' para dar y 'ánimo' para tomar; alimentarse de este 'ánimo' es beber en las fuentes de vida eterna: que hacen que lo de hoy sea poco (el presente) y haga falta también el mañana (el futuro) y aún el ayer (el pasado), para purificarlo y que sea fuente -él también- de ánimo salvífico.

*                    *                    *                    *                    *

Responsorio de la lectura propia del Oficio de Lecturas de S. Ignacio de Antioquía:
     
«Nada os es desconocido si mantenéis de un modo perfecto, en Jesucristo, la fe y la caridad, que son el principio y el fin de la vida: El principio es la fe, el fin la caridad.
»Revestíos de mansedumbre y convertíos en criaturas nuevas por medio de la fe, que es como la carne del Señor, y por medio de la caridad, que es como su sangre. ---El principio es la fe, el fin la caridad.»

11.10.13

Casa General OCD de España: Convento de S. Hermenegildo (Madrid)


¿Dónde estuvo la Casa General de la Congregación Española de Carmelitas Descalzos? En el Convento de San Hermenegildo de Madrid, hoy Parroquia de San José (pues la iglesia conventual es lo único que queda de todo el complejo), al inicio de la Gran Vía madrileña. Paso obligado de turistas y, especialmente, de amantes del Carmelo Teresiano.
1. Un poco de historia
      
Clemente VIII, papa 
La Orden de los Carmelitas Descalzos (sigla: OCD; o "Carmelo Teresiano") se dividió en dos congregaciones similares: la Española y la Italiana. La división se dio en 1597 de facto (bajo la protección del cardenal Pinelli) y en 1600 de iure (por mandato de Clemente VIII, papa en 1592-1605). Las dos congregaciones eran algo parecidas, pero independientes, con propias constituciones y marco legal, reconocido por la Iglesia y por los diversos reinos y repúblicas. Así nacieron: la Congregación OCD de San José (para Portugal, España y México) y la Congregación OCD de San Elías (para Italia, Francia, Alemania, Polonia, Persia y luego Tierra Santa y la India). Es decir: la Congregación Española para Occidente y la Congregación Italiana para Oriente.

2. Dos "casas generales"
        
Cada Congregación OCD tenía su propia Casa General (hoy se suele utilizar vulgarmente un vocablo del lenguaje militar para designar este tipo de casas o de reuniones: "cuartel general" -usado también para las sedes centrales de los partidos políticos-) o bien, tomando una voz de la jerga montañera, como la de "campamento-base". Bien, se use el término que se use, la casa central para cada congregación carmelitano-teresiana estaba ubicada en los "centros neurálgicos" de la vida religiosa de las respectivas congregaciones: Roma y Madrid. Roma era la corte del Papa, rey de los Estados Pontificios (en el centro de la Península itálica). Madrid, la corte del Rey de España (quien inicial y temporalmente lo fue también de Portugal).

3. Congregación OCD Italiana
      
Sobre la Casa General OCD de la Congregación OCD Italiana, el P. Archivero General OCD ha escrito un espléndido artículo en la página web de la Orden: www.carmelitaniscalzi.com, que puede leerse aquí. Tuvo muchas sedes hasta hoy, pero siempre en Roma. La primera sede fue el Convento OCD de Santa María de la Escala, en el antiguo pueblo -hoy barrio- de Trastévere, como ya dejé indicado en mi entrada anterior (ver aquí).

4. Congregación OCD Española
   
Nos centramos, por tanto, en la Congregación OCD Española y en su Casa General. La ciudad que se escogió fue Madrid, por ser la sede de la Corte española, con el rey católico tan interesado en la reforma de las órdenes religiosas (Felipe II), mantenedor de "la religión" en todos sus dominios, que por entonces eran muy vastos. Y dentro de Madrid, en plena calle Alcalá, el Convento de San Hermenegildo, con la iglesia dedicada al Partiarca San José, del que fue tan devoto Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Orden.

Fachada de la Iglesia de San José como se ve hoy, del antiguo convento de San Hermenegildo.
(Si nos fijamos, bajo la hornacina de la Virgen del Carmen, se aprecia bien el escudo de la Orden.)
Se pueden decir muchas cosas del Convento de San Hermenegildo: un análisis histórico, artístico o arquitectónico. Solo pretendo presentarlo y ofrecer algunos recursos internáuticos para conocer mejor el patrimonio carmelitano de Madrid.

a) ¿Por qué el titular "San Hermenegildo"?  
    
Martirio de San Hermenegildo, rey
Se me ocurre una respuesta en clave estratégico-político-religiosa: San Hermenegildo es el patrón de la monarquía española, junto con San Fernando. El rey Hermenegildo (564-585), converso del arrianismo al catolicismo, perseguido por su padre, el rey Leovigildo, hasta la muerte, se convirtió en un venerado mártir de la fe. Pero no fue canonizado hasta... ¡¡mil años después!! Sumemos: 585+1000 = año 1585. Estamos en pleno reinado de Felipe II (1556-98), protector del Carmelo Teresiano español (Teresa de Jesús había muerto en 1582 con gran fama de santidad). Su sucesor, Felipe III hizo de protector de la Congregación OCD Española, así como el papa Clemente VIII lo hizo de la Congregación OCD Italiana (brazo secular y brazo eclesiástico). Pues bien, el convento de los frailes comienza a construirse en 1586, al poco de la canonización. Por eso parece indudable que el titular de la Casa General de la Congregación Española OCD tenía que ser  "San Hermenegildo", en plenos fervores de la canonización y declarado patrono de la Monarquía de España, que tanto había protegido al Carmelo Teresiano español. ¿Y por qué no se pudo llamar ese convento "de San Fernando" (también patrono de la monarquía española)? Sencillo: el rey Fernando III de Castilla (1199-1252) no fue canonizado hasta 1671 por el papa Clemente X, siendo rey de España Carlos II, el último de los Austrias. Véase: iconografía de S. Hermenegildo: aquí; biografía de Hermenegildo: aquí; y de Fernando: aquí. Síntesis histórica del convento: aquí.
 
D. Félix de Vega y Carpio, eclesiástico y gran literato, celebró su primera misa en 1614 en el Convento OCD de San Hermenegildo de Madrid, por la amistad que tenía con los frailes. La placa está ubicada en el ángulo derecho de la fachada actual de la Parroquia de San José (sería el muro izquierdo del convento)
 
b) ¿Quiénes vivían allí?
      
En el Convento de San Hermenegildo, que fungía como Casa General de los carmelitas descalzos de la Congregación Española (existente ésta desde 1600), vivía el P. General y parte de su Consejo (la Consulta), representante de toda España, Portugal y Nueva España (México), con los llamados "definidores generales", uno de cada provincia religiosa.
   
Hermano Francisco del Niño Jesús (1544-1604),
 amigo de S. Juan de Ribera, patriarca de Valencia,
murió en el convento de S. Hermenegildo (Madrid)
 el 26 de diciembre de 1604.
Figura preminente del Carmelo Teresiano
(Fuente: Historia de Villapalacios.es)
Las Provincias OCD antiguas eran en 1600:  Castilla la Vieja (titular: S. Elías); Andalucía (titular: el Santo Ángel); Portugal (titular: S. Felipe); Nueva España (titular: S. Alberto); Castilla la Nueva (titular: el Espíritu Santo); la Corona de Aragón (titular: S. José); más tarde, en 1685, bajo el mandato de un General catalán, éste promovió la división de la provincia de la Corona en dos: Cataluña por un lado (con su noviciado de Barcelona y su Santo Desierto del Cardó, en la diócesis de Tortosa), y los reinos de Aragón y Valencia por otro (con su noviciado de Zaragoza), formando sendas provincias: la de S. José de Cataluña (quedándose con el titular primigenio) y la de Aragón y Valencia, con un nuevo titular: "Santa Teresa de Jesús" -puesto que ya había sido beatificada en 1614 y canonizada en 1622 (después de la formación inicial de las provincias)-; y como esta nueva Provincia no tenía "Santo Desierto", buscó fundar uno, el que hoy conocemos como "Desierto de Las Palmas" (en la diócesis de Tortosa hasta 1960). También Andalucía era una sola provincia y luego se partió en dos (la Alta [titular: S. Ángelo, mártir] y la Baja). Ya en el siglo XVIII, la provincia de S. Joaquín de Navarra se desgajó de Castilla la Vieja; y, por último, la más joven de todas: una parte de Castilla la Nueva se creó como provincia de Santa Ana de Murcia, de corta duración, apenas un siglo, por la desamortización y la consecuente enajenación de los conventos. 
 
Antiguo convento de San Hermenegildo en el Plano de Madrid, por Pedro Teixeira (1656)
Tomado del blog Pasión por Madrid, de Guerra Esetena (ver aquí, noticia sobre el influjo arquitectónico del convento de San Hermenegildo en el monasterio de La Encarnación, de Madrid).

Así, pues, los Definidores Generales (representantes de esas provincias) se reunían en San Hermenegildo -antes lo habían hecho en Pastrana (Guadalajara)-, aunque según la documentación dispersa en los diversos archivos privados y públicos (algo de ello ha sido publicado en Roma, por el Instituto Histórico Teresiano, en la colección "Monumenta Historica Carmeli Teresiani"; ver el catálogo aquí), el Consejo General o Consulta era "peregrino", pues cada vez se iba reuniendo en un lugar diferente (Uclés, Ocaña, Zaragoza, Pamplona, Córdoba...); hay que notar que no se conservan los libros de Actas de los Capítulos Generales de la Congregación Española. Con todo, se conservan bastantes documentos firmados «en nuestro Convento de San Hermenegildo de Madrid», reunida la Consulta o el "Venerable Definitorio General".

Entre otros oficiales de la Curia general, estaba el Procurador General ante la Corte (había otro Procurador General que vivía en Roma porque arreglaba los asuntos de la Congregación Española ante la Santa Sede; sobre el lugar donde vivía, ya publiqué una entrada aquí). Otro oficial importante era el Archivero General, que custodiaba y gestionaba el Archivo Histórico OCD de la Congregación Española, hoy totalmente disperso en diversos fondos del Archivo Histórico Nacional (el P. Matías del Niño Jesús [†2008] investigó esos fondos en sus años jóvenes, allá por la década de 1950, y dejó algo de ello publicado. [Quien desee conocer esa bibliografía que la pida en un comentario, y muy gustoso le indicaré la referencia bibliográfica]).
Calle de Alcalá (Madrid), 1754. A la izquierda de la calle, 2ª manzana, la
Iglesia de S. José, con el Convento de San Hermenegildo (éste no se ve)
Y, en fin, vivían allí los diversos miembros de la Curia general de la Orden, además de los padres y hermanos que desempeñaban una labor apostólica en la iglesia y en los alrededores, predicando los padres (insignes predicadores) o pidiendo limosna los hermanos legos (recordemos a los populares limosneros), otro hermano cocinero, un padre o hermano sacristán; y si había huerto (que lo había), un hermano hortelano...
  
 c) ¿Qué pasó con el convento?
      
Tengamos presente que estamos aún bajo el epígrafe general de «Congregación OCD Española». Por tanto, contamos las cosas hasta 1835 ó 1836, momento en que se puso en práctica la ley de Desamortización del ministro liberal Juan Álvarez Mendizábal, al comienzo precario del reinado de Isabel II (en la regencia), y en plena I Guerra Carlista (comenzada en 1833, al morir Fernando VII, la cual no cesará hasta 1840).
      
El complejo, hasta esa época, tuvo muchas vicisitudes. Las dos imágenes anteriores, de 1656 y de 1777: la primera un mapa, la segunda un cuadro, muestran dos iglesias distintas.
  1. Convento e iglesia, hechos por el tracista de la Orden, el hermano fray Nicolás de Jesús y María -de los tradicionales hermanos tracistas o frailes arquitectos-, entre 1586 (al año siguiente de la canonización de San Hermenegildo, rey y mártir) y 1605 (al año siguiente de la muerte del Venerable Hermano Francisco del Niño Jesús).
  2. Todo el edificio fue demolido a principios del siglo XVIII. Y entre 1730 y 1748 se construyó nuevo convento e iglesia; intervinieron Pedro de Ribera por un lado y, por otro, José de Arredondo y Fausto Manso.
      
5. Vicisitudes posteriores
    
a) La Desamortización
    
Poco a poco, la enajenación de los bienes eclesiásticos (intentada desde Carlos III, luego por Napoleón, luego por los liberales en el Trienio Constitucional [1820-23] y, por fin, por Mendizábal), la consecuente exclaustración de los religiosos (cada uno se fue donde pudo, con o sin asignación del gobierno, dejando o no los hábitos, perseverando en su vocación sin ningún amparo institucional, etc. -hay que escribir aún  y completar la historia de los exclaustrados españoles del siglo XIX-); después, la puesta en acto de la desamortización: la venta al mejor postor por parte del Estado de las fincas enajenadas; el consecuente fiasco que todo el proceso conllevó [cf. Miguel Artola, Historia de España, tomo 5: La burguesía revolucionaria (1808-1874), 2ª ed., Alianza Ed., Madrid 1997], porque las arcas del Estado no se llenaron y las tierras no se repartieron (dos objetivos principales que perseguía el decreto de desamortización); y un sinfín de otras circunstancias menores... hicieron que primaran otros intereses antes que el patrimonial -tal y como hoy entendemos la idea poderosa de "patrimonio"-, el religioso -pues ya no estaban las cosas como para ello- o el carmelitano -había bajado en mucho el influjo de la Orden en las autoridades y éstas ya no defendían a la Orden, que, como otras, andaba en decadencia, metida en una seria crisis organizativa y de identidad, con luchas de poder entre doristas y teresianos (cf. la nomenclatura del P. Ildefonso Moriones en sus obras: desde 1968 hasta 2012).
    
A partir de este momento, en fotos muy expresivas y clarificadoras, el blog Viendomadrid.com describe el proceso de transformación del complejo edilicio. Algunos pequeños datos o pequeñas explicaciones no están del todo ajustadas (porque no es fácil aclararse con tanto lío arquitectónico, vaya), pero la visita virtual, en las hermosas fotos que ha colocado, hacen un agradable paseo internáutico por la actual parroquia de San José, sin moverse de la silla o del sillón, con sólo la pantalla del soporte que soporte lo que hay que soportar: la imagen y el texto de un blog como ése o como éste...

b) La Parroquia de San José
    
Resulta que la Parroquia de San José se trasladó a este lugar, y en él se colocó la placa conmemorativa de la boda del famoso político y militar Simón Bolívar en 1802. Una placa en el lugar original (C/ Gravina) se puso en 1969 (ver aquí); otra placa, en la actual parroquia (antigua iglesia de los frailes) la puso en 1980 el Gobierno venezolano (ver aquí).


Placa en el lugar original de la Parroquia de San José - colocada en 1969
Fuente: blog Recordando la historia de Simón Bolívar (noticia sobre los recuerdos en España); ver aquí 
Placa que se lee hoy entrando a mano derecha en la actual Parroquia de San José, donde estuvo la iglesia conventual de San Hermenegildo, en Madrid, al lado del chaflán de la calle de Alcalá con la Gran Vía - de 1980
(Fuente: web "Rascacielos": http://www.skyscrapercity.com/ en el foro en el que el usuario "Diegodbs" -no hay acceso posible a él- ha colocado una cuantiosa información fotográfica actual de «Un poquito de América... en Madrid» -de donde se toma esta foto-.)
    
Otro blog que cuenta muy bien con fotos y explicaciones el devenir del imnueble, es el blog Madrid sin prisas de Pepe (que puede ser José Sánchez o José San José: pues su url es "josesanpepe"...); tiene una entrada muy larga y completa de un intenso paseo por los Madriles, buscando las trazas de: «El Madrid de Pedro de Ribera», en donde dedica una parte a la Parroquia de San José (hay que bajar 48 pantallas o clics en la barra espaciadora), haciéndose eco de su historia y devenir (ver aquí). Dicho bloguero recuerda que la boda mencionada no se hizo en la iglesia de San José (refiriéndose a la de los frailes) -para quien no lo supiera- sino en la homónima iglesia cercana, como ya se ha indicado.
      
Edificio del antiguo convento de San Hermenegildo (ya transformado, a la derecha -lo tapan parcialmente los árboles-) y la iglesia -antigua iglesia conventual-, ya para entonces Parroquia de San José, a fines del s. XIX; con la casa del cura (a la izquierda de la iglesia, de una sola planta), la cual permanecerá hasta el piquetazo de 1910.
(Fuente: blog Madrid sin prisas, entrada «El Madrid de Pedro de Ribera»)

c) Dirección de la Administración Militar
       
Durante la desamortización, parece que el convento quedó vacío y sin uso concreto (como tantos otros). Con todo, durante algunos años, el convento aún albergó la Dirección de la Administración Militar, como informa la web Madridhistorico.com (ver aquí).
 
d) De convento ocd a Teatro Apolo
     
Demolido el convento en 1870, se construyó contiguo a la iglesia parroquial de San José el Teatro Apolo (1871-73), que tuvo mucho éxito en la Restauración (1883-1929), con gran afluencia de público y relevancia en el panorama teatral madrileño (por las zarzuelas).
        

Iglesia Parroquial de San José (izq.); le sigue a la derecha un resto del para entonces desaparecido convento y junto a él (centro), el edificio del Teatro Apolo (con sus 3 puertas arqueadas de medio punto y arbolado)
(Fuente: Wikipedia; ver aquí)
 
e) La Gran Vía y "el real piquetazo" (1910)
   
Comienzo del proyecto de la Gran Vía; aún con la casa del cura (a mano derecha),
 junto a la Iglesia de San José (de la que solo se ve 1/4 de su fachada)
(Fuente: blog Madrid a fondo, ver aquí)
       
La historia de la Gran Vía madrileña se puede ver aquí (artículo de Wikipedia), donde se hace mención (con fotos) de la Iglesia de San José (iglesia parroquial, recordemos) y de la "casa del cura" (adjunta a la iglesia), recordada por multitud de fuentes documentales.
      
He hallado, además, dos crónicas muy detalladas (con fotos del momento) de lo que se denominó "el real piquetazo", a saber: el acto inaugural de las reformas, de los derribos más bien, por el rey Alfonso XIII, piqueta en mano, asestando un piquetazo simbólico a la fachada de la popular "casa del cura" de la iglesia de San José. Un acto inaugural, con presencia de la Familia Real, con autoridades, arquitecto-urbanista que había obtenido la licencia para el proyecto, y una multitud de gente que asistió a tan curioso acontecimiento.
La primera crónica la he hallado en el blog Madrid a fondo (ver aquí) y la segunda en el blog Pasión por Madrid (ver aquí). La primera, con fotos tamaño extra, la segunda más minimalista (aunque se pueden agrandar); ambas son complementarias. Quien mire con detenimiento, observará muchos detalles: arquitectónicos, urbanísticos y etnológicos.
      

El rey Alfonso XIII (1º a la izq., de espaldas y piqueta en mano) asesta "el piquetazo real" a la fachada de la casa del cura, adjunta a la Iglesia Parr. de S. José (que se ve a la derecha al fondo); le acompañan el contratista y otros
(Fuente: blog Madrid a fondo, ver aquí)

f) El chaflán sin la casa del cura y el ensanchamiento de la fachada
     
Al dar comienzo el proyecto de la Gran Vía, la mayor parte de las modestas casas que flanqueaban la actual calle fueron derruidas y sustituidas por otras de mayor caché, cosa que engalanó la vía y promovió que llegara a ser lo que es hoy. No todos estuvieron de acuerdo con el proyecto; entre los detractores se encuentan Valle-Inclán, Azorín y R. Chueca.
      
Respecto de nuestro interés, cabe destacar que una vez desaparecida la casa del cura, se adecuó el chaflán o la esquina Alcalá-Gran Vía con un nuevo proyecto, que elevaba los pisos hasta el frontón de la iglesia, debiendo, por ello, elevar también la fachada de 3 calles de la iglesia, en el esquema típico carmelitano (ya presente en la factura del monasterio de S. José de Ávila, fundado en 1562), convirtiéndolo en algo un tanto extraño de reconocer en clave carmelitana -si no se tiene la adecuada información, como aquí se pretende dar-.
      
Hay que notar que el Banco de Vizcaya derribó el Teatro Apolo en 1929 para constriuir su propia sede.
(Fuente de la foto: blog Madrid sin prisas, en la entrada sobre «El Madrid de Pedro de Ribera»)

g) El encajonamiento definitivo
      
Concluyendo: el anterior complejo arquitectónico, poco a poco, fue perdiendo sentido, espacio, posibilidades, recursos, singularidad, significatividad... De modo que pasó a ser "uno más" en la lista de edificios imponentes, de la misma altura o aproximada, en la transitadísima calle de Alcalá, justo a la entrada de la Gran Vía (aún más transitada). Un resumen de la mayor parte de los avatares del edificio puede verse aquí.
      
(Fuente: Panoramio.com -ver aquí-)
   
Se puede apreciar el absoluto encajonamiento del edificio: a mano derecha, lo que fue Banco Vizcaya (hoy "Área de Gobierno de Hacienda y Administración Pública del Ayuntamiento de Madrid"); a mano izquierda, el proyecto que otro arquitecto, en la segunda década del siglo XX, propuso para cerrar la esquina Alcalá-Gran Vía, cosiendo su proyecto con el de la Iglesia de San José, pero dejando las líneas de ésta bastante irreconocibles con el proyecto original (con lo que hemos visto que fue el edificio). Por eso, desgraciadamente, podemos pasar delante de esa iglesia y no darnos cuenta de nada, ni de lo que fue ni de lo que todavía es, a no ser que algo (el escudo de la Orden, quizá; o la lectura de cierto blog cultural-espiritual-carmelitano) haga que nos paremos delante, nos asombremos de lo que vemos y nos entre curiosidad por saber algo más: entremos en el templo, nos detengamos a rezar, observemos los altares, colaboremos con la parroquia, tal vez solo unas moneditas...

h) La Guerra Civil del 36
   
Por último, quería añadir algo que nunca añaden los blogs ni las páginas web al uso: el llamado "martirio de las cosas", producto de la persecución religiosa (por el odium fidei), que se dio al inicio de la última contienda peninsular: la Guerra Civil española. Una guerra no produce mártires; los mártires sólo vienen dados a la Iglesia (como un don, un carisma específico, como el de los otros santos: pastores, vírgenes, doctores, religiosas, esposos, etc.) por la gracia de Dios; por eso hay que estar atentos con el uso de la palabra "mártir" (que en griego significa "testimonio": de la fe en Cristo, dando la vida por Él, como la dio el mismo Cristo por nosotros, sumándonos así a su Pasión y al misterio de la Redención).
    
Como gran parte de las iglesias en España, el incendio, el saqueo, el bandidaje, el reparto de los objetos valiosos, el cambio de función del edificio... y hasta el sacrilegio y la blasfemia, se dieron también en la Iglesia de S. José, arrancando la escultura del Niño Jesús (seguramente el Niño de la Bola, es decir, el Niño Jesús de Praga, típica devoción carmelitana), y disfrazándolo de miliciano, con pistola (en vez de la bola del mundo) en la mano, como muestra el siguiente dibujo, que presenta el atrio de la iglesia, donde se ve la escultura...
     
(Fuente: Religión en Libertad.com - ver aquí) Ver el arco central de entrada: ahí, la escultura del Niño Jesús...