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10.5.20

Los abrazos papales

Ya que no podemos abrazarnos a causa del coronavirus (Covid-19)
retomo la reflexión sobre "los abrazos papales", de gran significado
para el diálogo ecuménico o diálogo entre las Iglesias cristianas
(sobre todo entre cristianos católicos y cristianos ortodoxos)
que Oriente y Occidente se sigan abrazando mutuamente
aunque, por el confinamiento, aún no podamos...


En el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos... (comenzado por Paul Watson en 1905 y continuado hasta hoy -2020- en todo el mundo...), ofrezco esta breve reflexión:
 
(Reflexión sobre los abrazos entre Papas y Patriarcas ortodoxos en los siglos XI-XXI)
 
Abrazo entre el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, y el Papa (Patriarca de Roma, Occidente), Pablo VI
Jerusalén ("Tierra Santa"), 1964
(910 años después del Cisma de Oriente, en 1054, en que Roma y Constantinopla se alejaron definitivamente;
previamente al abrazo, ambos líderes cristianos revocaron las sendas excomuniones que se habían dado en 1054)

Abrazo entre el Papa Francisco (Patriarca de Occidente) y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé
Jerusalén ("Tierra Santa"), 2014
Encuentro acordado por ambos, a los 50 años del abrazo entre sus predecesores, Pablo VI y Atenágoras I, respectivamente

 
1. La Ortodoxia, de acutalidad [1]
 
De todas las Iglesias orientales, la Iglesia Ortodoxa es la más importante y la que cuenta con más miembros[2]. Los últimos datos publicados dicen que las Iglesias ortodoxas cuentan, en conjunto, con unos 250 millones de fieles, siendo la Iglesia Ortodoxa Rusa, con 165 millones, la más numerosa[3].
 
La Ortodoxia oriental tiene una Iglesia especial, la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, cuya cabeza es el Patriarca Ecuménico de Constantinopla (antes Bizancio, hoy Estambul), representante, cabeza simbólica, espiritual y en cierto modo organizativa de toda la Ortodoxia oriental.
 
Es una Iglesia no muy grande en número, pero sí que fue antiguamente la 2ª Roma, la Roma de Oriente...
De hecho, a partir del siglo XVI, la otra gran Iglesia, la Ortodoxa Rusa, quiso hacer de Moscú la 3ª Roma... (porque la Roma italiana era la primera, estaba claro; y la 2ª Roma era Constantinopla —todos lo sabían—; y, por tanto, la otra gran sede eclesial, la 3ª Roma, querían o quisieron que fuera Moscú...)
 
 
2. El reciente abrazo entre Francisco y Bartolomé I
 
El abrazo del Patriarca ortodoxo de Constantinopla con el Papa de los católicos representa el reencuentro de los apóstoles y hermanos Andrés (en la persona del actual patriarca Bartolomé I) y Pedro (en la persona del papa Francisco)[5].
 
Esto es tanto como decir: el reencuentro de las dos grandes Iglesias —la ortodoxa y la católica—. Ambas Iglesias fueron hermanas durante el primer milenio de la cristiandad (podríamos decir: desde el año 30, por ejemplo, [aproximado de la muerte y resurrección de Jesús] hasta el año 1054, cuando el cisma de Oriente).  
  
Encuentro y abrazo entre Francisco y Bartolomé I en el Vaticano (2013), un año antes de ir a Tierra Santa.
Este abrazo no fue tan sonado, evidentemente, pero preparó el reciente abrazo en Tierra Santa (2014).
   

3. Un milenio desde aquella separación...
  
Pero al comenzar el segundo milenio (en 1054) sobrevino la separación (como a veces ocurre entre hermanas..., pero, precisamente por ser hermanas, esa separación dura poco... y a los pocos días o a las pocas horas, alguna de ellas, si no ambas a la vez, después de reflexionar, se levantan, se ponen en camino hacia su hermana y le piden perdón: porque son hermanas y tienen un mismo Padre, que es el Dios de las misericordias, Dios del consuelo, Dios del perdón...).
 
Pero... está a punto de pasar el segundo milenio desde entonces —o sea: 1054-2054—, estamos de camino al año 2054 (total quedan 40 años hasta entonces: 2014-2054), de camino a esa fecha simbólica..., parece que ambas Iglesias se apresuran a reencontrarse, a perdonarse, a curarse las heridas producidas por la incomprensión, por el alejamiento, las sospechas, la falta de caridad...
 
Y por eso, hoy, vuelve a ser noticia la Ortodoxia.
Y vuelven a estar de moda los abrazos papales y patriarcales.


4. El valor de los abrazos

El abrazo entre un papa católico y un patriarca ortodoxo (y, en general, entre dos grandes lídderes o jefes de Iglesias) va más allá de un simple signo: supone un marcado compromiso por la unidad, la misma que Cristo quiso para los que estaban llamados a la salvación.

El papa Francisco y el patriarca Bartolomé I han puesto de actualidad a la Ortodoxia, con sus abrazos, sus gestos en Tierra Santa[6] y el mensaje conjunto que ambos hicieron público[7] con ocasión del 50º aniversario del primer abrazo entre el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla, 910 años después del cisma de Oriente (1054-1964): el que se dieron Pablo VI y Atenágoras I en 1964, un año antes de finalizar el Concilio Ecuménico Vaticano II; abrazos reproducidos por los sucesores de ambos hasta hoy[8].

El Papa Benedicto XVI ya se encontró y se abrazó con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I (ver aquí). Como tantas otras cosas del pontificado de Benedicto XVI, ésta pasó desapercibida para la opinión mediática, pero no para los verdaderos observadores de la marcha de las Iglesias, y para los cristianos comprometidos de Oriente y de Occidente.

 
5. Los abrazos papales ecuménicos[9]

Los abrazos papales tiene gran significado e importancia. Hay que huir de las poses y tácticas político-estratégicas[10]; hay que evitar el «ecumenismo romántico», que podríamos llamar sentimental, traducido en un abrazo: «¡Si todo fuera tan simple como darse un abrazo!»[11]. A salvo todo ello, los abrazos papales facilitan el posterior diálogo teológico, precedido por un acercamiento de afectos, de posturas, de entendimientos[12].

Los abrazos entre los representantes de las respectivas iglesias tienen su misión, pues «nosotros jamás podremos llegar a la unidad en un congreso de teología. Hay que caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos», como ha afirmado el papa Franciso en la rueda de prensa informal que tuvo con los periodistas a bordo del avión que le llevaba de vuelta a Roma, tras el reciente viaje a Tierra Santa[13], en el que han sido muy llamativos sus abrazos con judíos y musulmanes (así como los abrazos con los líderes políticos de Israel y Palestina[14], en el Vaticano, en el encuentro realizado posteriormente a dicho viaje, siendo fruto del mismo).

Abrazos no sólo ecuménicos, sino también interreligiosos: el gesto de un abrazo papal..., viene a ser el símbolo del abrazo de 3 religiones: cristianos, judíos y musulmanes, las tres grandes religiones monoteístas, presentes en Tierra Santa (Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Siria, Egipto...): el siempre conflictivo Oriente Próximo... Un abrazo por la paz...


Como muestra, un botón. Uno de los mejores cronistas españoles del Concilio Vaticano ii, habiendo desestimado los abrazos (ubicándolos en el “ecumenismo romántico”) en su crónica de unos días antes, ahora se corrige a sí mismo con gallardía y aboga por ellos:

«La mejor noticia del día: también la Iglesia griega de Constantinopla tendrá en esta tercera sesión observadores oficiales. Hoy se ha sabido que, aparte del archimandrita Scrima, representante personal de Atenágoras, vendrán dos observadores oficiales: los profesores Romandis y Radopoulos. ¿Quién dijo que el abrazo de Jerusalén [entre Pablo vi y Atenágoras] había resultado un gesto estéril?[15] Nunca ha habido un amor estéril. Y nunca sopló el viento sin que la barca avanzase unas pulgadas. Hoy registramos con gozo el nuevo avance. Dios sea bendito. Y muchos ojos comienzan a ponerse en la reunión de Rodas, dentro de mes y medio[16]. ¿Veremos llegar ya en esta sesión a los representantes de todas las otras Iglesias ortodoxas que aún faltan?»[17]. Según el cálculo del P. Congar, hubo en el Vaticano ii hasta 98 observadores[18].
 
 
 
 




[1] La relación ortodoxo-heterodoxo, en Edward G. Farrugia (dir), Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano (en adelante: DEOC), Editorial Monte Carmelo, Burgos 2007, p. 321.
[2] Christopher O’Donnell – Salvador Pié-Ninot, Diccionario de Eclesiología, Editorial San Pablo, Madrid 2001, p. 513.
[3] Ecclesia 74 (2014), p. 406.
[5] VV. AA., «Andrés y Pedro: reencuentro en Jerusalén», en Ecclesia 74 (2014), pp. 745, 747, 750-751, 773, 779. (Incluye: reportaje, varias noticias, comentarios y documentación diversa al respecto.)
[6] Cf. Ecclesia 74 (2014), pp. 825, 827, 829, 846-861; Vida Nueva n. 2.897 (7-13 de junio de 2014), pp. 1, 6, 32-33, 36-37, 40; Ecclesia 74 (2014), pp. 785, 787, 789-793, 816-822; Vida Nueva n. 2.896 (31 de mayo al 6 de junio de 2014), pp. 1, 5-6, 8-15; Ecclesia 74 (2014), pp. 745, 747, 750-751, 773, 779; Vida Nueva n. 2.895 (24 al 30 de mayo de 2014), pp. 1, 5, 23-30, 42-43.
[7] Francisco y Bartolomé I, «Peregrinación a Tierra Santa con ocasión del 50 aniversario del encuentro en Jerusalén entre el papa Pablo vi y el patriarca Atenágoras (24-26 de mayo de 2014). Declaración conjunta» (25.5.2014), mensaje publicado con otro título en el semanario religioso madrileño Ecclesia 74 (2014), pp. 847-848. A éste, ha seguido un discurso (tras el encuentro) a Su Santidad Aram I, Catholicós de la Iglesia Armena Apostólica de Cilicia, el 5 de junio pasado (sobre el título de katholicós, cf. DEOC, p. 376). Los encuentros se suceden con normalidad; y, tras ellos, los mensajes, discursos y declaración de intenciones por ambas iglesias en pro de la reconciliación, de la unidad y de la justicia (justicia-paz).
[8] «A partir del 1054 el nombre del papa dejó de mencionarse en la liturgia [ortodoxa], como signo evidente de la ruptura de la comunión (...). A pesar de los intentos de unión llevados a cabo en el concilio de Lyon ii (1274) y en el concilio de Florencia (1439), a mediados del siglo xv el cisma era total. Esta ruptura suponía un vivo contraste con la situación del primer milenio, descrita así por el Vaticano ii (...) (UR 14)» (Diccionario de Eclesiología, p. 513). Hubo una breve unión (8 años) bajo el emperador Miguel Paleólogo: cf. DEOC, p. 445. Un breve perfil necrológico del Papa Juan Pablo II (al poco de morir en 2005) redactado por el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I, aquí.
[9] También el ecumenismo se entiende como conversión; por ejemplo, la obra colectiva editada por P. Sgroi – R. Giraldo (a cura di), Ecumenismo come conversione. Omaggio a Tecle Vetrali. I.S.E. “S. Bernardino” (Quaderni di Studi Ecumenici), Venezia 2007.
[10] Cf. Hans Küng, Verdad conquistada. Memorias, Trotta, Madrid 2007 (4ª ed.), pp. 538-539.
[11] José Luis Martín Descalzo, Un periodista en el Concilio. Segunda Etapa (t. 2), Propaganda Popular Católica (colección "Cosas de Dios", 19), Madrid 1963 (3ª ed.), p. 211.
[12] Sobre el ecumenismo, las Iglesias ortodoxas y otras Iglesias orientales: cf. Diccionario de Eclesiología, pp. 381-384 (cf. ib., pp. 373-392). Ver DEOC, p. 141 (monasterio de Chevetogne), 163-164 (concilios ecuménicos); 165-167, 496-497 (Congregación vaticana para las Iglesias orientales, creada en 1917), 207-209 (diálogos entre ortodoxos y católicos), 216-217 (presencia de los dominicos en Bari), 223-225 (eclesiología), 226-229; 342-343 (revista Irenikon), 347-348 (revista Istina), 488-490 (término griego "oikonomia", para entender el origen etimológico, teológico, espiritual y pastoral del "ecumenismo"), 552-555 (asociación o movimiento Pro Oriente, impulsado por el cardenal Franz König, arzobispo de Viena y gran protagonista del Concilio Vaticano II).
[13] En la revista semanal madrileña Vida Nueva n. 2.896 (31 de mayo al 6 de junio de 2014), p. 14.
[14] Sobre Palestina, cf. DEOC, pp. 516-520; y sobre Jerusalén, ver ibíd., pp. 355-359.
[15] Acerca de Pablo vi, cf. DEOC, pp. 512-513; sobre Atenágoras, ver ibíd., pp. 90-92.
[16] La I Conferencia Panortodoxa fue en Rodas, 1961; luego, la II y la III se celebraron también en Rodas, coincidiendo curiosamente con los tiempos de preparación y de celebración del Concilio Vaticano II; véase Diccionario de Eclesiología, p. 382. Sobre los ortodoxos: ver DEOC, pp. 165, 327, 449 (cuestión del catecismo ortodoxo); 43-44, 249-250, 605-606, 631 (ortodoxos en América); 80-82, 98-99, 464-465 (Asiria, Iglesia Asiria); 92 (Monte Athos); 121-122, 454-456 (ortodoxos en Bulgaria); 138-139 (en la República Checa y en Eslovaquia); 141-142 (en Chipre); 182-183, 456-458 (ortodoxos coptos); 245-246 (ortodoxos en Eritrea); 264 (en Estonia); 265-266, 294-296, 301 (en Etiopía); 283-284 (en Finlandia); 302-305, 407-408, 409-411, 458 (en Georgia); 273-277, 308-310, 458-460 (en Grecia); 325-326 (en Hungría); 351-352 (en Japón); 418-419 (en Macedonia); 438-439 (Iglesia Melquita); 540-541 (ortodoxos en Polonia); 575-576 (en Rumanía); 285, 360-361, 378, 460-461, 463-464, 576-579, 607-608, 656-658 (en Rusia); 608-9 (en Serbia); 616-617 (en el Monte Sinaí); 502-507, 612-613, 620-623; 625-626; 631-632, 655-656 (teología ortodoxa); 378, 576, 677-680 (ortodoxos en Ucrania); 691-692 (cuestión del Viejo Calendario en el seno de la Ortodoxia); 321 (la corriente espiritual ortodoxa del hesicasmo); 92, 449-461 (monaquismo ortodoxo); 54-55, 204-207 (relaciones de los ortodoxos con los anglicanos); 207-209 (relaciones de los ortodoxos con los católicos); 209-210, 508-509 (relacines de los ortodoxos con los luteranos).
[17] J. L. Martín Descalzo, Un periodista en el Concilio. Tercera Etapa (t. 3), Propaganda Popular Católica (colección "Cosas de Dios", 26), Madrid 1965, p. 54.
[18] Yves Congar, Diario de un teólogo [1946-1956], ed. de É. Fouilloux, Trotta, Madrid 2004. Sobre Congar: Diccionario de Eclesiología, pp. 225-228; Juan Bosch (dir.), Dominicos que dejaron huella. A propósito de los 700 años de la Provincia Dominicana de Aragón, Edibesa, Madrid 2000; Id., A la escucha del cardenal Congar, Edibesa, Madrid 1994. Ver también La Vie Spirituelle 92 (2012), pp. 221-242. Finalmente, sobre el Concilio Vaticano II, ver DEOC, pp. 686-688.

Más información: aquí (fuente de la 2ª foto) y aquí (otro encuentro de Benedicto XVI y Bartolomé I).
 

11.5.17

Recorrido papal del siglo XX (1901-2000): la DSI

Vamos a hacer un repaso muy breve a los papas de la Iglesia católica en el siglo XX, fijándonos en la "Doctrina Social de la Iglesia" (sigla: DSI) que han dado a luz en sus diversas encíclicas y en otros documentos.


1. León XIII (papa de 1878 a 1903): el papa social

Es el papa más longevo (murió a los 94 años) y su pontificado fue el segundo más largo del presente grupo (25 años), por detrás del de Juan Pablo II (duró 27 años). Promulgó en 1892 la famosa encíclica Rerum novarum, con la que inauguró la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), la cual ha inspirado otras encíclicas o mensajes a varios papas, como veremos abajo (en el 40º, en el 50º, en el 80º y en el 100º aniversario). Con ese importante documento pontificio se intentaba recuperar al mundo obrero y abordar toda la cuestión social, teniendo en cuenta todos los acontecimientos acaecidos en el ámbito social desde la revolución industrial. Este papa inauguró el siglo XX, aunque vivió principalmente en el siglo XIX.

 2. Pío X (de 1903 a 1914): el papa doctrinal
Durante su pontificado dio doctrina para la música sacra (en 1903), doctrina contra el peligro del modernismo (la Pascendi, 1907), para la comunión a los niños (se le puede llamar, también, "el Papa de la comunión a los niños" o "el Papa de la Eucaristía") y, en el plano de la doctrina social de la Iglesia, fue el primero que dio una síntesis doctrinal sobre la Acción Católica, es decir, sobre los laicos en la Iglesia. También es conocido el Catecismo de San Pío X, debido a que también se preocupó en ofrecer una síntesis de la fe.

 3. Benedicto XV (de 1914 a 1922): el papa 'profeta de la paz'

Su pontificado estuvo marcado por la I Guerra Mundial, por eso y por sus insistentes llamadas a la paz en Europa, fue llamado "profeta de la paz"; de hecho, escribió la Pacem Dei munus (en 1920) sobre la restauración cristiana de la paz. En su pontificado se promulgó el Código de Derecho Canónico (1917), algo sin precedentes durante los anteriores 19 siglos de la Iglesia. Es un papa muy desconocido para el común de los cristianos (aún más para los no cristianos); en cambio, en él se inspiró Bendicto XVI (en 2005), tomando su nombre y diciendo que su papado sería corto, como el de Benedicto XV; lo cual se ha verificado en febrero de 2013, con su famosa renuncia.

4. Pío XI (de 1922 a 1939): el papa 'vaticano'

En 1922 se firmaron los "Pactos de Letrán" o "Pactos Lateranenses", dados en la Basílica de San Juan de Letrán, sede del Obispo de Roma (es el único obispo de la Iglesia católica que también es Papa), por los que se creaba el actual estado de la Ciudad del Vaticano, soberano e independiente, de muy reducido terreno, en Roma. Se ponía fin, definitivamente, a la larga historia de los antiguos Estados Pontificios. A Pío XI le tocó el tiempo de entreguerras (la I y la II mundiales); por eso escribió la Quadragesimo anno, sobre la restauración del orden social, cuando se cumplían 40 años de la Rerum novarum (encíclica de León XIII, el primer papa en el s. XX). Su secretario de estado, el cardenal Pacelli (futuro Pío XII), cosiguió el Concordato alemán en 1933 (con el III Reich). En 1937 firmó Pío XI dos documentos condenando tanto el nazismo como el comunismo, respectivamente.

 5. Pío XII (de 1939 a 1958): el papa diplomático

A este papa le tocó vérselas con los regímenes en medio de la II Guerra Mundial. Se vio recluido en el Vaticano por el régimen nazi. Había sido nuncio y luego secretario de Estado con el papa anterior (Pío XI) y suyo propio, cosa que llamó la atención, aunque él conocía perfectamente toda la curia vaticana y el oficio propio curial. Un radiomensaje suyo en 1941, recordó los 50 años de la Rerum novarum (de León XIII). También fue el "Papa mariano", por la proclamación del dogma de la Asunción de María (en 1954). Contrariamente a lo que se suele decir, falseando la verdad, ayudó a los judíos en su pontificado, de muchas maneras: directa e indirectamente; no condenó el nazismo porque ya estaba condenado (ver lo dicho de Pío XI) y porque podía acarrear grandes tragedias.

 6. Juan XXIII (de 1958 a 1963): el papa bueno

Su figura oronda y su faz bonachona, unidas a una gran cantidad de anécdotas suyas que rápidamente se propagaron, además de su talante bueno y positivo, hicieron que pronto se le llamara "el Papa bueno", que no significa "bonachón" en sentido peyorativo. De hecho, ese supuesto 'bonachón' convocó el II Concilio Ecuménico del Vaticano, dejando a todos con la boca abierta, pues nadie se lo esperaba. Rehabilitó a algunos teólogos renovadores pero anteriormente puestos en entedicho. Comenzó la renovación de la Iglesia. También promulgó la Mater et magistra (1961) y la Pacem in terris (1963), retomando la línea de la "Doctrina Social de la Iglesia" (DSI): por un lado eclesiológica (la Iglesia, como madre y maestra) y, por otro, la paz, en un mundo que se hallaba partido en dos, por la llamada "guerra fría", que él supo deshelar a base del calor que infunde la caridad y la oración.

7. Pablo VI (de 1963 a 1978): el papa sabio

Fue el Papa del Concilio Vaticano II, pues lo llevó a término, lo clausuró, y orientó su puesta en funcionamiento. Del mismo modo, convocó los primeros Sínodos monográficos en Roma, para toda la Iglesia. Promulgó la Populorum progressio (1967) y también la Octogesima adveniens (1971), a los 80 años de la Rerum novarum (de León XIII), en doctrina social de la Iglesia. Fue muy pensativo y conocido por su sabiduría, reflexión y moderación. Para los temas complejos, nombró comisiones; una de ellas trató los temas bioéticos, y ello dio lugar a la Humanae vitae (1968), la cual causó gran revuelo porque, básicamente, se trataba de temas sensibles para la sociedad.

8. Juan Pablo I (1978): el papa sonriente
El Papa sonriente. Ésa es la imagen que ha quedado de este papa de tan breve pontificado (apenas un mes): la de su gran sonrisa, que ya mostró en la anterior responsabilidad como patriarca de Venecia (antes de ser papa) y luego al ser elegido en el cónclave. Se acercó a todos, especialmente a los niños y, desde ellos, explicaba toda la doctrina católica con palabras muy sencillas, fáciles de entender para todos los públicos, plasmadas en sus cartas, tituladas como Ilustres señores (publicadas en la BAC minor). Quiso renovar la curia vaticana, pero no le dio tiempo.

9. Juan Pablo II (de 1978 a 2005): el papa viajero

Este gran papa (ha sido llamado ya: "Juan Pablo II el Grande" o "Juan Pablo II Magno") llevó el papado a la calle, a todos los continentes y países a los que alcanzó con sus numerosos viajes (más de un centenar) durante su larguísimo pontificado (27 años). Se inventó las JMJ o Jornadas Mundiales de la Juventud, por eso también es llamado "Papa de los jóvenes".  Fue el primer papa no italiano en el siglo XX y, además, el primero polaco de toda la historia de la Iglesia. También "Papa mariano", como Pío XII, con la constante de la Virgen de Fátima en su pontificado (incluso en las interpretaciones del grave atentado que sufrió). Protagonista de la caída del Muro de Berlín, primer papa que visitó Cuba y la Cuba comunista de Fidel Castro... Es el papa de "la primera vez que el Papa hizo esto o aquello", por lo cual será recordado de múltiples modos y en numerosos lugares, donde hoy se alzan grandes estatuas que lo conmemoran. En DSI, promulgó la Laborem exercens (1981), la exhortación postsinodal Sollicitudo rei socialis (1987: sobre el papel de los laicos en el mundo de hoy) y la encíclica Centesimus annus (1991), ésta a los 100 años de la Rerum novarum (de León XIII, en 1892). Como vemos, pues, aquella encíclica de León XIII ha hecho un recorrido memorable y conmemorado a lo largo y ancho del siglo XX. Consiguió cruzar el umbral del siglo XXI y del III milenio (como le había profetizado el cardenal primado de Polonia y su mentor); y sobre ello escribió varios documentos (la Tertio millennio adveniente, para preparar el Jubileo 2000 y la Novo millennio ineunte, donde habla de la espiritualidad de la comunión: gran redescubrimiento de cara al siglo XXI, para la Iglesia y el mundo).
 (No están descritos Benedicto XVI ni Francisco por haber sido elegidos papas en el siglo XXI.)

18.11.16

Padrenuestro de la Alegría (C. Seoane)

(En homenaje a Carlos Seoane, que celebra estos días su cumpleaños, republico esta antigua entrada de agosto de 2013)


Curiosamente me encontré -como se encuentran las cosas interesantes: por curiosidad- el siguiente vídeo del cantautor católico Carlos Seoane (en vivo y en directo) ante un público entregado, al que regalaba El Padrenuestro de la Alegría, canción suya de buen humor y sobre el buen humor de Dios.

Creo que es muy bueno, muy justo y muy necesario tenerlo en cuenta y practicarlo, rezarlo, cantarlo, y reírse de uno mismo, de las tontadas (o "babosadas", como dicen en Nicaragua) que uno va esparciendo por ahí sin darse cuenta..., reírse de lo malo para transformarlo en bueno y, a la vez, provocar sonrisas, evitar caras largas -como dice el mismo Seoane- dentro de la Iglesia... El mismo Papa Francisco ya ha echado su trece de bastos al asunto: y es que no para de sonreír, de bromear con propios y ajenos, de soltar pequeños dardos humorísticos ante las grandes y pequeñas asambleas... ¡Genial!

Aquí, pues, el enlace al vídeo mencionado, tomado de Religión en Libertad, donde lo vi recientemente:


La letra de la canción es muy sencilla; la pongo aquí:

«Padre nuestro que estás en la alegría,
que sea cada día santificado tu gozo.
Que venga, Señor, tu risa a nuestras caras
y en cielo y tierra se haga tu buen humor.
Y danos hoy nuestra sonrisa cotidiana;
perdónanos porque nos cuesta contagiarla,
como nosotros perdonamos caras largas
Y no nos dejes creer que esta vida es amarga.
Y líbranos del mal... humor, líbranos del mal humor».
 
.

27.1.14

Espiritualidad de la empresa (en 13 preguntas-respuestas, con recursos, blog, conceptos y bibliografía)

Haciendo un juego o cambio de palabras, se podría decir que lo que hizo Jesús de Nazaret fue una excelente empresa, que involucró a su familia y a sus amigos (como en algunas franquicias) y se extendió por todo el mundo; y a partir de ahí, se podría tirar del hilo y elaborar algo con tintes espirituales, sin salirse de la doctrina católica.

Pero no es de eso de lo que pretendo tratar al hablar de “espiritualidad de la empresa”. Es de otra cosa…

 
Empresa, negocio, administración y dirección de empresas
Trabajadores, empresarios, patronal, sindicatos...
 
Derecho laboral, riesgos del trabajo, médico de empresa...
Recursos humanos, capital humano, sector servicios...
 
Publicidad y relaciones públicas, comerciales, consultores, formación para empresas, márketing, liderazgo, competitividad...
 
Gestión, mercado, accionariado, bolsa, movimientos empresariales, fusiones, transferencias, opas, absorciones, compras, ventas, préstamos, cesiones, donaciones...
 
Empresa solidaria, ecológica, empresa local, familiar
 
Multinacionales, empresa privada, pequeñas y medianas empresas (pymes), empresas públicas (funcionarios), empresas sociales...
 
Un sinfín de conceptos, de ideas, de realidades… tan cotidianas como la vida misma.
 
Todo ello nos habla y nos recuerda la vida de la empresa y todo lo que tiene relación con ella.
Muy bien; hasta aquí, de acuerdo.


Ahora, unas preguntas, con respuestas breves:
 
1) ¿Tiene algo que ver la espiritualidad con todo ello? Sí que tiene que ver. Veámoslo:
 
2) ¿Es útil? Sí, y mucho.
 
3) ¿Para qué sirve? La labor empresarial desde el punto de vista espiritual (y al reves: la espiritualidad desde el punto de vista de la empresa) es utilísima para crecer y para afianzarse con importantes cuotas de mercado; además es altamente competente.

4) ¿Qué se necesita? Precisa sólo de un fuerte esfuerzo en sensibilización, en formación y mantener los índices de compromiso espiritual.
 
5) ¿Aporta ganancias? Al decir "ganancias" pensamos en el resultado de la inversión: ¿aporta, pues, ganancias? Depende del riesgo que se corra en la inversión, especialmente en el I+D+i (que es la sigla para decir: Investigación + Desarrollo + innovación): directamente proporcional, cuanto más, más; pero ha de tenerse en cuenta la ley de oro: discreción, que es la que atempera todas las virtudes (para evitar burbujas inmobiliario pseudo-espirituales, vanos paraísos fiscales-religiosos y demás zarandajas pseudo-profundas y pretendidamente comprobadas).

6) ¿Cuánto cuesta? Cuesta algo, porque -según el dicho- lo bueno algo cuesta.
 
7) ¿Tiene seguridad social? Sí que tiene seguridad, más que social, trascendental, que incluye lo social y llega más allá.

8) ¿Qué tiene que ver la espiritualidad con la empresa? Es un modo cristiano por el cual la empresa puede sobrevivir al mercado, a las leyes de mercado (intervenido o no por el gobierno), a las ideas económicas, a las fluctuaciones y, especialmente, a las crisis más profundas (las que matan el espíritu).

9) ¿Y cómo es ese “modo”? Muy sencillo: un ramillete de virtudes, afianzadas en una moral de máximos (no de mínimos) y apoyadas en la fe en Dios (que es comunidad de amor) y en la Iglesia (que es asamblea de creyentes).

10) ¿Puedes decir algunas de las características de la empresa, desde la espiritualidad? La empresa, desde esta orilla, es familia, lugar donde se da el discernimiento, la confianza y el afianzamiento, lugar donde se personalizan los valores y las virtudes; se potencia a la persona. Por eso, se incluye la conciliación laboral, la justicia en la distribución de tareas y bienes, se vela por la dignidad de la persona, previendo los riesgos de la deslocalización y de otras técnicas de mercado.

11) ¿Con qué medios? Con unos medios sencillos: el buen hacer y el apoyo mutuo, el servicio como máxima principal (servir para regir: liderazgo; servir para co-crear: cadena de montaje; servir para comunicarse y comunicar el producto: márketing; etc.).

12) ¿Cuál es la finalidad? Es el modo de deconstruir Babel (el símbolo bíblico de la confusión completa entre los hombres y la desunión de éstos con Dios) y, en cambio, construir o reconstruir la Jerusalén futura (imagen bíblica de la ciudad santa), la que bajará vestida de novia, cuando se instaure el reino de Dios en la tierra.
La finalidad, por tanto, es construir el reino de Dios, también desde el ámbito de la empresa.

13) ¿Y en qué tiempo? Es algo lento, la verdad, y el resultado final quizá no se alcance a ver en vida del empresario ni en la de la misma empresa: sólo resultados parciales; pero el convencimiento que da la esperanza, hará trabajar a todos con fe y con amor, que es otro modo de llamar al servicio; recordemos: He venido para serviros.

Así se pone en práctica la espiritualidad de la empresa.

Otro día veremos más. Hasta entonces, sed felices.
Y recuerda: busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo o adquiérelo (ver los pasajes evangélicos de Mateo cap. 6, versículo 33 y cap. 7, versículo 7; y también la 2ª Carta de S. Pablo a los Corintios, capítulo 13, versículo 11). Porque ese lema comercial y empresarial (muy famoso en la España de los 90) es como decir: Examinadlo todo, y quedaos con lo bueno (frase de la 1ª Carta a los Tesalonicenses, capítulo 5, versículo 21).

EMPRESA
Recursos en internet para la formación permanente:
1) Definiciones de "empresa", con explicaciones escritas y vídeos pedagógicos: ver aquí. 
2) Fases del desarrollo de una empresa: ver aquí (fuente de la cuarta imagen del doctor auscultando).
3) Para ver las partes que tiene o de que se compone una empresa de consultoría de empresas: aquí.
4) Otro artículo interesante (sobre los servicios): ver aquí

ECONOMÍA
Para entender la economía (y, dentro de ella, la empresa) desde una clave cristiana, recomiendo muy encarecidamente visitar el blog de mi amigo y profesor Enrique Lluch Frechina:
 
Por una economía más humana

CONCEPTOS
- la Doctrina Social de la Iglesia,
- el comercio justo,
- la justicia distributiba y la redistribución de la riqueza,
- las ONGD (organizaciones no gubernamentales para el desarrollo),
- la caridad fraterna y la comunión de bienes,
- la ecología y la espiritualidad, junto con el cuidado de la tierra,
- la dignidad de la persona, en torno a sus derechos y obligaciones,
- la necesidad de realizar un trabajo y la co-creación del hombre en el mundo,
- el servicio a los hermanos, (por medio de la actividad empresarial y económica),
- la austeridad (gastar y consumir lo necesario, no lo superfluo)
- no crear necesidades ficticias para el enriquecimiento egoísta,
- no acumular capital innecesariamente sino distribuirlo para crear mayor riqueza,
- la misericordia y la justicia con los excluídos de los sistemas económicos y empresariales,
- el apoyo a los emprendedores,
- los riesgos de la deslocalización, del despido libre, de los minijobs, de los sobresueldos...
- la comunicación intraempresarial, y la comunicación del producto (publicidad, márketing),
- la conciliación familiar-laboral, la igualdad de salarios entre varón y mujer, y zonas geográficas
- la formación y el apoyo a los trabajadores y a los empresarios...

BIBLIOGRAFÍA
Muchas de estas ideas están reflejadas en las diversas encíclicas papales y documentos pontificios, por ejemplo la encíclica del beato papa Juan Pablo II, Laborem exercens, o también la del papa emérito Benedicto XVI, Caritas in veritate [una introducción en pdf aquí] o la exhortación apostólica del papa Francisco Evangelium gaudium. Son documentos muy importantes.

Y todo ello se ve resumido en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado en la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), Madrid, tomo de la BAC maior 79. (Aquí, índice y presentación.)

Consultable ese Compendio en internet, dentro del sitio web del Vaticano, clic aquí. O también, lo mismo, pero viendo el índice en pantalla y luego descargándoselo en formato PDF, clic aquí. Y una síntesis de dicho compendio, en formato PDF, realizada por un equipo de trabajo chileno: aquí