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10.7.12

Decálogo del estudiante noctámbulo



1.   Lo que puedas hacer esta noche no lo dejes para mañana.

2.   La noche es el reino del silencio: ayuda a concentrarse y a estudiar más horas seguidas.

3.   El sueño es el enemigo, hay que vencerlo continuamente.

4.   Dormir es siempre cosa de vagos; duerme sólo cuando estés cansado.

5.   Estudia esta noche, ya descansarás mañana.

6.   Desde antiguo, el anochecer ha sido el momento preferido para realizar las grandes obras. Con el silencio nocturno llega antes la inspiración.

7.   Si hoy dormiste durante el día, no te preocupes; tienes la noche para estudiar. Porque Nunca es tarde si se estudia bien.

8.    Las grandes obras necesitan normalmente largas horas de trabajo. El día no basta para ello; la noche puede ayudar…

9.   Saca el mayor partido a tu tiempo; también al de la noche.

10.   Muchos pierden el tiempo durante el día y en la noche duermen tranquilos. Tú, al menos, aprovecha el tiempo en la noche.

Un estudiante trasnochador.


(Escrito en Roma, 1999.)

9.7.12

Decálogo del desconfiado

 
1.     Todo el mundo es sospechoso de algo (habrá que investigar de qué), hasta que demuestre lo contrario.

2.     No es seguro que tu sombra te siga a todas partes. Camina a oscuras, para que no te persiga.

3.     No te fíes ni de tu madre.

4.     Teme las enfermedades y a los enfermizos. Te pueden contagiar algo.

5.     No creas todo lo que te dicen ni creas todo lo que dicen no saber. Normalmente debieran callarse lo que te dicen y decirte lo que se callan.

6.     Los sentidos te pueden engañar. Piensa, utiliza la mente. Pero si también te falla, echa mano de la intuición. ¿Y si te equivocas? Es mejor que te equivoques tú a costa de otro que no se equivoque el otro a costa de ti.

7.     Si la vida es un sueño, ¡que viva la muerte!

8.     Di la verdad siempre, excepto cuando sea necesario ocultarla.

9.     Aprende a leer entre líneas y a entender más allá de las palabras. Éstas no contienen toda la verdad y quizá ni una pequeña parte de ella.

10.   No tengas miedo ni de las cosas ni de las personas. Es mejor que ellas tengan miedo de ti, para que así te muestren toda su verdad.




(Escrito el 20.04.2006. [Inspirándome en las extrañas actitudes de un desconfiado])