Acabamos de rezar completas
(hora canónica última del día, dentro de la Liturgia de las Horas), que "completa" la jornada. Y, al acabar, como de costumbre, hemos cantado una antífona mariana (en concreto, la que aparece en la partitura, a la izquierda: el avemaría sencillo). En latín; en canto gregoriano. Y me ha servido de ayuda un cierto Liber Chori (1955; 1ª ed.), con 672 páginas (en papel 'biblia'), publicado por la editorial Sígueme, de Salamanca; pero impreso en Barcelona (por la famosa Imprenta y Editorial Altés). Me parece que es un librito ya olvidado. Yo lo tengo gracias a una donación bibliotecaria. Buscando, buscando, he visto que este librito no se encuentra en el fondo de Iberlibro (portal internacional que tiene a la venta más de 140 millones de libros -que se dice pronto-, en multitud de idiomas). Tampoco está en la Biblioteca Nacional de España (la cual alberga cerca de dos millones de monografías en sus fondos bibliográficos); allí sólo tienen la 2ª edición del Liber Chori (de 1958). Y al tenerlo en las manos (aunque sólo sea para las antífonas marianas de completas y algún que otro canto o parte cantada de la liturgia eucarística), me doy cuenta de que, por lo general, estas pequeñas cosas pasan totalmente desapercibidas en nuestro vivir cotidiano. Por eso, he querido señalar la curiosa singularidad del librito... Y eso que no es gran cosa (y, sin embargo, resulta de gran utilidad para una buena ejecución del canto -sencillo y digno-), en pentagrama y en gregoriano. Los libritos..., esos animales domésticos de compañía...
