20.5.19

El Espíritu Santo, según santa Teresa de Jesús (del P. Jesús Castellano, ocd)

(Publicación del escrito mecanografiado de 2 páginas sobre El Espíritu Santo, escrito por el padre Jesús Castellano Cervera, carmelita descalzo valenciano, nacido en 1941 y muerto en 2006.)


El Espíritu Santo

El Espíritu Santo está hoy presente en la Iglesia. Hablan de él los teólogos como quizá no lo han hecho en otros tiempos; lo invocan los fieles con una convicción inusitada. Ya no es el "gran desconocido", como se ha podido afirmar en otros tiempos. Y a este conocimiento e invocación respond el Espíritu con una abundante presencia de sus carismas y sus frutos.

Para Teresa de Jesús, el Espíritu Santo no fue un Dios desconocido. En el Congreso de Pneumatología celebrado en en Roma en el mes de marzo, un teólogo preguntó si había en los místicos católicos una sensibilidad a su presencia y citó entre otros a Santa Teresa. La respuesta es obvia. Teresa de Jesús es sensible a la acción del Espíritu y subraya en sus escritos la función que tiene en la vida cristiana.

De la devoción personal a la experiencia mística. El primer recuerdo explícito de una devoción particular al Espíritu Santo en la vida de la Santa lo encontramos en Vida 24,5. El confesor de Teresa en el momento que lucha por estabilizarse en la conversión es el P. Juan de Prádanos; de él viene este consejo: «Él me dijo que lo encomendase a Dios unos días y rezase el himno de "Veni Creator" porque me diese luz de cuál era lo mejor». Mientras Teresa recita el himno litúrgico recibe una de las primeras gracias místicas. En un rapto oye la palabra del Señor que hace en ella una operación singular: la sana definitivamente en lo que para ella había sido durante muchos años su debilidad: su afectividad. Experimenta a la vez equilibrio en el amor y libertad; dos dones característicos del Espíritu Santo: amor verdadero y libertad de los hijos de Dios. La devoción de la Madre se concentra, al ritmo del año litúrgico, en la fiesta de Pentecostés con su preparación y su octavam en lo que entonces se llamaba, y Teresa nos conserva la memoria, «La Pascua del Espíritu Santo». Se puede afirmar que el Espíritu pagó con creces la devoción teresiana otorgándole gracias singulares de auténtico sabor litúrgico en esas fechas; la más sonada fue la de Pentecostés de 1563 cuando ya la Santa estaba en el Carmelo de San José, relatada en Vida 38,9-11; se trata de un episodio que hay que saborear en toda su gracia, tal como nos lo confía la Madre; precede la lectura del Cartujano sobre la fiesta de Pentecostés; sigue la conciencia que ella demuestra de poseer, por los frutos que ve en su vida, el Espíritu; y mientras su lengua pronuncia oraciones de alabanza, siente sobre su cabeza un aleteo de una singular paloma que le deja en el corazón la presencia de «tan buen huésped» con efectos de amor y de sosiego interior que le duran durante varios días. Es hermoso recordar la coincidencia de la expresión teresiana con la palabra litúrgica de la Secuencia de Pentecostés «Dulcis Hospes Animæ». Pero en la descripción teresiana están marcados como en filigrana los dones del Espíritu: quietud, gozo, consuelo, gloria, «subido amor de Dios» y fortaleza grande. Es el Pentecostés de la Madre, recordado siempre por ella con inmenso agradecimiento (cfr. Relación 67).

El inspirador de sus escritos. Uno de los rasgos más característicos de la iconografía teresiana es la presencia de una paloma, símbolo del Espíritu Santo, que con sus rayos ilumina a Teresa en su actividad de escritora. Simbolismo audaz que coloca a la Santa bajo la gracia de una inspiración del Espíritu y hace de sus escritos "celestial doctrina" como recuerda la liturgia. El símbolo iconográfico responde al testimonio [cambio del folio 1 al folio 2, en el mecanografiado original] teresiano. Cuando la Madre se adentra en las Moradas espirituales, las que más quedan caracterizadas por la acción del Espíritu, es espontáneo el gesto de pedir luz al Señor e invocar la acción sugeridora del Santo Pneuma. Así empieza las IV Moradas: «Para comenzar a hablar bien he menester lo que he hecho, que es encomendarme al Espíritu Santo y suplicarle de aquí adelante hable por mí, para decir algo de las (moradas) que quedan de manera que lo entendáis». De manera implícita al iniciar las quintas moradas: «Enviad, Señor mío, del cielo luz para que yo pueda dar alguna (luz) a estas vuestras siervas...» (Moradas V 1,1); y de nuevo en el paso de las quintas a las sextas moradas, cuando aumenta la inefabilidad, la súplica al Espíritu y la confianza en Él se afianzan: «Si su Majestad y el Espíritu Santo no menea la pluma, bien sé que será imposible... Pues vengamos con el favor del Espíritu Santo a hablar de las sextas moradas...» (Moradas V 4,11 y VI 1,1). Estamos en las moradas de las «maravillas de Dios» donde el Espíritu se hace presente a través de dones, carismas y operaciones espirituales que parece derramar con abundancia en el corazón de Teresa. Y todavía en las séptimas la alusión implícita: «Plega a su Majestad si es servido menee la pluma y me dé a entender» (Moradas VII 1,2). Nos sorprende la actitud de confianza y de docilidad que por otra parte confirman las "gracia" que fluye en la precisión teológica y en la riqueza expresiva con que la Madre ha plasmado, bajo la acción del Espíritu, páginas densas de espiritualidad que resisten al reto de los tiempos.

La mediación del Espíritu en la oración y en la vida. Con tres pinceladas características la Santa ha descrito con precisión teológica la acción del Espíritu Santo en la vida cristiana. La primera es la acción del Espíritu en la oración del cristiano; después de haber comentado las resonancias bíblicas de la palabra «Padre» en un diálogo intenso con el «Hijo» que con nosotros es maestro y orante, la Santa escribe: «Entre tal Hijo y tal Padre forzado ha de estar el Espíritu Santo, que enamore vuestra voluntad y os la ate tan grandísimo amor, ya que no baste para esto tan gran interés» (Camino 27,7). La oración cristiana del «Abbá: ¡Padre!» está suscitada por el amor mismo del Espíritu que enamora y ata nuestra voluntad para orar como debemos. La segunda alusión es la afirmación teresiana [de] que toda la vida cristiana se realiza «con el calor del Espíritu Santo» (Moradas V 2,3); intuición feliz que coloca toda la economía de la gracia y de los sacramentos bajo la acción cuasi maternal del Espíritu que con su calor permite la plena eficacia sacramental y el crecimiento del alma en su conformación con Cristo; toda la vida cristiana pero especialmente todo el sentido de la aventura cristiana como transformación progresiva en Cristo hay que atribuirla a la acción santificante del Espíritu. Finalmente, y esta es la tercera alusión, una experiencia de la Santa asumida como categoría teológica de gran hondura: «Paréceme a mí que el Espíritu Santo debe ser medianero entre el alma y Dios y el que la mueve con tan ardientes deseos que la hace encender en fuego soberano, que tan cerca está» (Conceptos de Amor de Dios 5,5). En efecto, el Espíritu con su presencia en el hombre constituye la mediación absolutamente necesaria para la presencia de Cristo y de cualquier realidad sobrenatural. Teresa lo ha sentido en muchas ocasiones cuando la santificación progresiva ha ido marcando nuevas presencias y nuevos frutos de amor.

No se agota aquí la doctrina teresiana acerca del Espíritu Santo. Pero puede bastar esta síntesis de un aspecto. Para despertar el interés no tanto por un capítulo de su doctrina sino por una realidad de nuestra vida que Teresa ha vivido con clara conciencia y devoción singular: la presencia del Espíritu Santo en el cristiano.

P. Jesús Castellano Cervera, ocd.
Una breve necrológica del P. Jesús, a los pocos días de haber fallecido en 2006, se puede hallar en la página de noticias que tenía entonces la Orden del Carmelo Teresiano en su página web antigua (véase aquí). 

El presente escrito parece que es un inédito del padre Jesús, conclusión sacada tras haber consultado la más completa bibliografía del padre, elaborada por el padre Dionisio Tomás Sanchis, ocd, y publicada en 2007 en la revista romana y carmelitana Archivum Bibliographicum Carmeli Teresiani (Teresianum, Roma), nº 47. A falta de consultar el "addendum" a la misma, hecho por el mismo P. Dionisio, y publicado en la misma revista, como uno de los artículos de su número 50 (en 2010).
Una edición muy teresiana de esta entrada, en el blog de Mª José Pérez, ocd, llamado Teresa de Jesús, de la rueca a la pluma (en Para vos nací, - V Centenario del nacimiento de la Santa, 1515-2015): http://delaruecaalapluma.wordpress.com/2014/02/07/el-espiritu-santo-en-teresa-de-jesus/ 

3.12.18

Figuras de Adviento: María I: INMACULADA CONCEPCIÓN


 
La Virgen María (I): la Inmaculada Concepción

María de Nazaret, la Virgen María, Santa María, la Madre de Dios, se la llame como se la llame (son todas la misma, evidentemente), es una de las figuras principales del Adviento. Lo es también el profeta Isaías, porque anuncia remotamente al Salvador. Lo es también san Juan Bautista, porque anuncia cercanamente al Salvador. Y lo es la Virgen María porque da a luz al mismísimo Salvador, nuestro Señor Jesucristo.

a) Dos advocaciones o dos momentos de la Virgen María

Las advocaciones de Nuestra Señora son innumerables: se encuentran advocaciones marianas tanto en pueblos como en ciudades; las hallamos referidas a regiones o a países enteros, incluso para todo un continente; hay advocaciones marianas propias de congregaciones religiosas o aplicadas a ciertos oficios como patrona de los mismos.

Por su parte, el Adviento posee ciertas connotaciones marianas muy importantes a tener en cuenta para el calendario litúrgico: por un lado encontramos la gran solemnidad de Adviento que es la Inmaculada Concepción de María, de la cual vamos a hablar un poco; y por otro lado hallamos a la Virgen María en el portal de Belén, en postura única (arrodillada ante su hijo), cosa que no se registra en el resto de fiestas del año litúrgico.
b) El primer momento: la Inmaculada Concepción de María

b.1. En Oriente y en Occidente

Al concluir esta primera semana de Adviento y comenzar la segunda semana de Adviento, nos encontramos con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Es el día 8 de diciembre. En España es fiesta civil porque es la patrona del país. Y en el ámbito litúrgico para la Iglesia católica de rito latino tiene la categoría de solemnidad.

Así también las Iglesias orientales la celebran solemnemente, con la connotación positiva de la belleza y de la limpieza (tota pulchra est Maria: “María es hermosa, toda ella”) y no tanto en connotación negativa de sin-mancha, que eso significa inmaculada: in-maculada, sin mácula, sin mancha.

Tenemos, pues, que Oriente la ve en positivo; y Occidente la ve en negativo, aunque para llamar la atención de la gran acción de Dios: no tiene mancha, no tiene pecado, porque Dios le concedió este don sobrenatural. Para la Iglesia católica es dogma de fe, declarado universalmente en 1854; y dio fe de ello todo lo acaecido en Lourdes (apariciones de la Virgen, milagros, peregrinaciones…).

b.2. Porqué en Adviento

Y ¿por qué es figura de Adviento? ¿No sería más lógico haber colocado esta fiesta de la Virgen en otro lugar más lejano de la Navidad, como a nueve meses vista? No lo estimó así la Iglesia, porque seguramente habría pasado inadvertida esta fiesta y no hubiera servido de fiesta vehicular para el Adviento, como sirve en la actualidad; por el contrario, teniéndola en el tiempo de Adviento, sirve como anuncio de la Navidad.

¿Y eso cómo es? Si nos centramos en la “concepción”: María concibe a su Hijo por obra del Espíritu Santo (la Anunciación ya la celebramos hace mucho tiempo; hoy celebramos su concepción, que además es inmaculada). Por su parte, el creyente está llamado a concebir en su seno a Cristo, como María la Virgen; la diferencia es que María lo concibió sin pecado (porque recibió esa gracia especial de Dios) y nosotros lo concebimos en medio de nuestros pecados, orgullos, envidias y egoísmos malsanos. Pero el Espíritu obró en ella del mismo modo que puede obrar en nosotros, si le dejamos, y dar a luz a nuestro Salvador. Que así sea.



Fuentes de las imágenes: aquí, aquí y aquí.
Para saber más sobre la Inmaculada Concepción, ver aquí

22.11.18

Memoria de los libros leídos (6ª parte)

Vamos con la 6ª entrega de mi propia memoria lectora (de libros y artículos leídos). Para las otras entregas véase: 1ª parte (aquí); 2ª parte (aquí); 3ª parte (aquí); 4ª parte (aquí) y 5ª parte (aquí). Como siempre digo, animo al lector a elaborar pacientemente su propia memoria (listado) de lectura, pues se dará cuenta entonces de todo el conocimiento adquirido, de toda la sabiduría que ha ido acumulando con el tiempo, de todo aquello que le influyó (aunque en principio no se acuerde y sólo lo recuerde al hacer memoria de todo ello).



  • (Anónimo), La Provincia Veneta dei Carmelitani Scalzi. Verona, gennaio 1996. 56 pp. [Pro manuscripto - edizione in proprio. Provincia Veneta O.C.D. «S. Giovanni della Croce».]  
  • BARICCO, Alessandro, El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin. Una reflexión sobre música culta y modernidad. Siruela (Biblioteca de Ensayo, 62 [serie menor]), Madrid 2016. 128 pp. [Original italiano: L'anima de Hegel e le mucche del Wisconsin. Una riflessione su musica colta e modernità. Garzanti Editore, 1992, 1996. Traducción al español: Romana Baena Bradaschia. Copyright: Siruela, Madrid 1999, 2016. Depósito Legal: Madrid, 2016.]   
  • BRADSHAW, Gillian, Teodora. Emperatriz de Bizancio. Diario EL PAÍS (El País. Novela histórica, 32), Madrid 2005. 336 pp. [Original inglés: The Bearkeeper's Daughter, 1987; anterior edición española, de la que dependa ésta: Emecé Editores, 1996. Traducción: Mª José Gassó.] 
  • CHATEABRIAND, René, Amor y vejez. Postfacio de Marc Fumaroli. Acantilado (Cuadernos del Acantilado, 28), Barcelona 2008. 56 pp. [Original francés: Amour et Vieillesse. Traducción: José Ramón Monreal Salvador. Acantilado. Quaderns Crema, Sociedad Unipersonal. Postfacio: «La temporada en el infierno de Chateaubriand», pp. 21-52.]  
  • CHRISTIE, Agatha, Diez negritos. Espasa Libros (los clásicos de Agatha Christie), Barcelona 2016. 232 pp. [Uno de los 10 libros más vendidos de todos los tiempos. Original inglés: And then there were none (1939). Traducción de Orestes Llorens. 1ª ed.: septiembre de 2015; 2ª impresión: enero de 2016; 3ª impresión: mayo de 2016; 4ª impresión: octubre de 2016; 5ª impresión: diciembre de 2016. La novelista más vendida de todos los tiempos. La novela de misterio más vendida de la historia, 100 millones de ejemplares. La obra maestra de Agatha Christie. En 2015 se celebró el 125 aniversario del nacimiento de Agatha Christie y el 75 aniversario de la publicación de Diez negritos. (Frases tomadas de la cubierta {la primera, antes del dato del original} y de la contracubierta {las demás y últimas}.)]  
  • DICKENS, Charles, Historia en dos ciudades. Editorial Cultura y Progreso (Literatura universal, 4), Bilbao 1977. 152 pp.    
  • HANNAH, Sophie, Ataúd cerrado. Un nuevo caso de Hércules Poirot. Agatha Christie. Espasa Libros, Barcelona 2016. 368 pp. [Original inglés: Closed casket (2016), Agatha Christie Limited. Traducción al español: Albert Vitó i Godina. 1ª ed.: octubre de 2016. «En 2014, los albaceas de su legado [de Agatha Christie] aprobaron por primera vez la creación de una nueva novela protagonizada por Hércules Poirot, el personaje más querido de la Dama del Crimen. Los crímenes del monograma (España, 2014) fue publicada en más de 50 países y traducida a 35 lenguas con gran éxito de ventas en todo el mundo» (p. 5). Un nuevo caso para Hércules Poirot, uno de los más difíciles de su vida. (Frase de la cubierta). La novelista más vendida de todos los tiempos. El detective más famoso de la historia. En el centenario de su creación, vuelve Hércules Poirot. (Frases de la contracubierta). Tras el éxito en todo el mundo de Los crímenes del monograma, vuelve Hércules Poirot en uno de los casos más difíciles a los que se ha enfrentado en toda su carrera.]   
  • HARFORD, Tim, El poder del desorden. Para transformar nuestra vida. Editorial Conecta (Penguin Random House Grupo Editorial), Barcelona 2017. 336 pp. [Original inglés: Messy; original de 2016. Traducción: Alfonso Barguñó Viana. «¿Por qué nos resistimos al desorden en lugar de abandonarnos a él? Descubre los beneficios que el desorden aporta a nuestra vida y cómo permite alcanzar nuevas metas.]
  • SHARPE, Tom, Reunión tumultuosa. Anagrama (Compactos, 3), Barcelona 2016. 256 pp. [Original inglés: Riotous Assembly, Martin Seckler and Warburg, London 1971. Traducción al español: J. M. Álvarez Flórez. 1ª ed. en la colección «Contraseñas»: abril de 1984 (la ilustración de la portada: el encuadre de la portada original proviene de esa colección, realizada por Peret); 1ª ed. en la colección «Compactos»: junio de 1989; en la misma colección: 2ª ed.: noviembre de 1992; 3ª ed.: junio de 1994; 4ª ed.: octubre de 1996; 5ª ed.: marzo de 1998; 6ª ed.: septiembre de 2000; 7ª ed.: mayo de 2002; 8ª ed.: mayo de 2007: 9ª ed.: enero de 2016. Copyright: Editorial Anagrama, 1989. Depósito Legal: Barcelona, 2007. Fechas del autor: Londres, 1928-Llafranc, Ampurdán, 2013. Primera novela del autor.]     
  • STOWE, Harriet Beecher, La cabaña del tío Tom. Traducción directa del inglés, prólogo y notas por Antonio Guardiola. Aguilar (Crisol, 143), Madrid 1956. 630 pp. [3ª edición.]  
  • TAFT, Robert F., Storia sintetica del rito bizantino. Libreria Editrice Vaticana [=L.E.V.] (Collana di Pastorale Liturgica, 20), Città del Vaticano 1999. 96 pp. [Original inglés: The Byzantine Rite. A Short History. The Order of St. Benedict, Inc., Collegeville (Minnesota) 1992. Traducción del inglés al italiano por: Enrico Baldassare, Edmondo Caruana OCarm y  Andrea Braghin; traducción revisada por Edward Farrugia, SJ.]   
  • VV. AA., Así era Lev Tolstói (1). Edición y traducción del ruso y del inglés de Selma Ancira. Acantilado. Quaderns Crema (Cuadernos del Acantilado, 76), Barcelona 2017. 144 pp. [Contenido: Serguéi Petróvich ARBÚZOV {1849-1904, lacayo}, «El camino a Óptina pustyn», pp. 7-51; Piotr Ilich CHAIKOVSKI {1840-93, compositor}, «El día que conocí a Tolstói», pp. 53-55; George KENNAN {1845-1924, periodista}, «De visita en casa del conde Tolstói», pp. 57-126; Notas, pp. 127-133; Índice de nombres, pp. 135-138.]   
  •  

     
    Total páginas leídas (en la presente entrega):           2.786  pp.  

    Total páginas leídas (en todas las entregas):           181.867  pp.  


    16.3.18

    Domingo de Ramos (evangelios sincronizados o juntar en un texto lo que dicen los 4 evangelios de este día)

    Siguiendo el ejemplo que ya hice hace unos cuantos años, relativo a hacer una "sinopsis" o juntar en un solo texto lo que dicen los 4 Evangelios (Marcos, Mateo, Lucas y Juan) respecto de un mismo acontecimiento (en su caso, fueron los momentos siguientes: lo que ocurre el Jueves Santo por la tarde (clic aquí); lo que ocurre el Jueves Santo por la noche (clic aquí); lo que pasa el Viernes Santo por la tarde-noche (clic aquí); lo que pasa el Sábado Santo por la noche (clic aquí); lo que pasa el Domingo de Resurrección por la mañana (clic aquí), y también lo que ocurre al cabo de dos días por la tarde (en el episodio de los discípulos camino de Emaús; clic aquí), he decidido hacer lo propio para el momento en que en toda la Iglesia cristiana (en todo el mundo: tanto católicos, como protestantes y también ortodoxos -aunque sea en una fecha diferente [ya que éstos siguen un calendario distinto]-) se celebra en la mañana del llamado y muy conocido "Domingo de Ramos", es decir, justo una semana antes del Domingo de Pascua de Resurrección (o sea: 5 días antes de la Pascua judía, como se deduce de Jn 12,1; esto es: justo 7 días antes de la Pascua cristiana, tenida en la Vigilia Pascual-Domingo de Pascua).


    He aquí, pues, lo que he hallado en cada uno de los 4 Evangelios respecto de ese día (ya forma parte del ciclo llamado "de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo"; y se suele leer al inicio de la denominada "Procesión de Ramos", encabezada por el sacerdote presidente).


    Lo que presento a continuación no se lee tal cual en ninguna iglesia, en ninguna celebración, puesto que es el resultado de haber sumado los 4 textos referentes al momento celebrativo que llamamos "Domingo de Ramos".

    El texto final que va aquí debajo es, en consecuencia, el trabajo de intercalar los 4 textos evangélicos con respeto por los textos y, a la vez, con perspicacia, detectando los textos absolutamente iguales y no repitiéndolos uno tras otro; por eso no es un 'copia y pega' de los 4 textos, uno tras otro, ya que se han descartado las repeticiones, dejando solamente alguna frase que, aunque muy parecida a la anterior, añade algún punto de información (y, por tanto, no resulta un texto muy largo: como sería la suma de los 4 textos, sino un texto básicamente corto, como lo es el evangelio que se lee antes de la dicha Procesión de Ramos). El texto final se ha modificado en lo mínimo posible algún que otro elemento (para que cuadre una frase con otra, en busca siempre de la coherencia del texto final) o, en su caso, alguna añadidura insignificante (tales como un "con ella" o un "o bien" o cosas similares [las cuales siempre van entre corchetes], que muchas veces ni siquiera hace falta añadirlos, pues se sobreentiende gracias al contexto o bien al resto del texto).



    Éste es, pues, el resultado que he obtenido (hay diversos colores: uno para nombres de persona; y otro para nombres de lugares): 


    Texto resultante de la suma de los siguientes textos: Mateo 21,1-11; Marcos 11,1-11; Lucas 19,29-38; y Juan 12,1-11.12-19


    [Sinopsis de los 4 Evangelios para el Domingo de Ramos]
      
      
    [Para contextualizar cronológicamente el suceso, añado este texto o perícopa previa de Juan: Jn 12,1-11, resaltando solamente el inicio, con los protagonistas, y dejando en gris el final de dicho texto]: 

    «Jesús, seis días antes de la pascua, fue a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los comensales. María, por su parte, tomó una libra de perfume de nardo puro, de gran precio, y ungió los pies de Jesús, enjugándolos luego con sus cabellos, por lo que la casa se llenó del olor del perfume. (...).
    »Muchos judíos supieron que Jesús estaba allí y acudieron no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Por eso los sumos sacerdotes determinaron matar también a Lázaro, pues por él muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús».            [fin de la perícopa mencionada del Evangelio según san Juan] 
      
      
    «Al día siguiente [=cinco días antes de la Pascua {cf. Jn 12,1.12}], al acercarse a Jerusalén [Jesús y los doce, con los discípulos], llegaron cerca de Betfagé y de Betania, junto al monte de los Olivos; Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: "Id a la aldea de enfrente; a la entrada encontraréis una borriquilla atada, y con ella un pollino, sobre el que nadie ha montado aún; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice: '¿Por qué hacéis eso?' [o bien] os pregunta: '¿Por qué lo desatáis?', decidle: 'El Señor los necesita, y en seguida os los devolverá'". 
      
    »Los discípulos hicieron como Jesús les ordenó. Los enviados fueron y lo encontraron como Jesús les había dicho: encontraron la borriquilla, y [con ella] el pollino atado a la puerta, afuera, en la calle, y lo desataron. Mientras ellos desataban el pollino, sus dueños (y algunos de los que estaban allí) les dijeron: "¿Por qué desatáis el pollino?". Ellos respondieron lo que les había dicho Jesús: "El Señor lo necesita";  y los dejaron.

    »Llevaron la borriquilla y el pollino a Jesús. Sobre ellos pusieron encima sus mantos, y Jesús se montó en el pollino. 

    »Esto ocurrió para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:

              "Decid a la hija de Sión:
              No temas, ciudad de Sión
              Mira que tu rey viene a ti
              humilde y montado en un asno,
              en un pollino,
              hijo de animal de carga".

    »La gente que había ido a la fiesta [para celebrar la pascua en Jerusalén dentro de 5 días], al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramos de palmas y salieron a su encuentro. 

    »A medida que avanzaba, muchos extendían sus mantos en el camino a modo de alfombra, alfombrando el camino con sus mantos, y otros con ramas que cortaban de los árboles en los campos. Al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, todos los que iban con él, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto. Los que iban delante y detrás [de Jesús] gritaban: 

              "¡Viva! 
              ¡Viva el hijo de David
              ¡Bendito el que viene,  
              en el nombre del Señor
              ¡El rey de Israel! 
              ¡Bendito el reino que llega, 
              de nuestro padre David
              ¡Paz en el cielo! 
              ¡Viva Dios altísimo!". 

    »Los discípulos no comprendieron estas cosas entonces; pero cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas de él y que así habían ocurrido. Los que estuvieron presentes cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos daban ahora testimonio de ello. Por esto también la gente le salió al encuentro, pues se habían enterado de que había hecho este milagro. Los fariseos se dijeron: "Veis que no adelantamos nada. Mirad cómo todo el mundo se va tras de él".

    »Algunos fariseos de entre la gente le dijeron [a Jesús]: "Maestro, reprende a tus discípulos". Él les dijo: "Os digo que si éstos se callaran, gritarían las piedras". 

    »Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió; decían: "¿Quién es este?". Y la gente respondía: "Este es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea".

    »Entre los que habían ido a Jerusalén para dar culto a Dios en la fiesta [de la pascua] había algunos griegos. Éstos se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le dijeron: "Señor, queremos ver a Jesús". Felipe se lo fue a decir a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús. Jesús les respondió: "Ha llegado la hora en que va a ser glorificado el hijo del hombre". (...) {añadir: Jn 12,24-36}  

    »Y entró en el templo [de Jerusalén] y, después de haberlo visto todo, ya tarde, salió con los doce para Betania». 


    (Esta perícopa evangélica suele estar precedida por el título siguiente: «Entrada triunfal en Jerusalén», que no forma parte del texto, sino que es un añadido de los editores.) 




    ----- 

    Nota bibliográfica breve (y breve justificación filológica de la traducción): 

    Los textos bíblicos de arriba se han tomado de la traducción al español hecha desde las copias manuscritas disponibles, a cuenta del equipo de especialistas bajo la dirección del doctor en ciencias bíblicas D. Evaristo Martín Prieto, publicada por la editorial San Pablo (con la aprobación de la Conferencia Episcopal Española: en Madrid, 11 de febrero de 1988; publicada luego en Madrid, San Pablo, 1989; he utilizado la 19.ª edición: 2007; pp. 1.429-1.430 [Evangelio según san Mateo], p. 1.461 [Evangelio según san Marcos], p. 1.505 [Evangelio según san Lucas] y pp. 1.535-1537 [Evangelio según san Juan]; las traducciones típicas suelen decir -en los gritos y aclamaciones a Jesús- "Hosanna" en vez de "Viva": aquí es una traducción real; ya que en español no existe la aclamación "Hosanna", puesto que se trata de una aclamación en lengua hebrea, lo que otros traductores suelen hacer es no traducirla sino copiarla literalmente o hacer una transliteración de los caracteres hebreos a los caracteres propios del español; pero dicha palabra ha sido traducida también).

    23.2.18

    Figuras del Adviento y de la Cuaresma: JUAN, el hijo de Zacarías - JUAN, el Bautista


    Juan, hijo de Zacarías


    1. Una forma antigua de llamar a las personas
     
    Sabemos que la sociedad judía del siglo I a.C. era machista (mucho más lo eran las sociedades de su entorno); y que la mujer no contaba mas que como una posesión de su marido, que era quien en realidad contaba: el padre, cabeza de familia agrícola o ganadera de signo patriarcal («Tu esposa será como parra fecunda en la intimidad de tu casa; tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa. Así es bendecido el varón que teme al Señor»: Salmo 128[127],3).

    Esto se denotaba al llamar a las personas: se llamaba a los varones (no a las mujeres, mas que en excepciones), que eran conocidos por su filiación paterna, eran “hijos de su padre”, no “de su madre” o “de su padre y de su madre”. Por ejemplo: los apóstoles Santiago y Juan, hermanos, vienen designados como “de Zebedeo” o “los de Zebedeo”, nombre del padre de ambos, pero nunca se les llama “los de su madre” (de hecho, no se dice el nombre de su madre, ya que la única vez que aparece [Mt 20,20-21] se la denomina “madre de los hijos de Zebedeos”: solo cuenta en función de haber engendrado a 2 varones, hermanos entre sí e hijos de Zebedeo, marido de ella). Solo los exegetas dicen que era Salomé (Mc 15,40-41; 16,1), de las 3 mujeres seguidoras de Jesús.


    2. Juan, el de Zacarías
     
    Figura del Nuevo Testamento. Es el primer personaje humano que aparece como protagonista en algunos Evangelios, como el de Marcos (Mc 1,4) o el de Juan (Jn 1,6). (Mateo antecede la genealogía jesusana; Lucas se dirige primero a Teófilo, luego habla de Juan: Lc 1,5-25; 41.44.57-80; 3,1-22: es quien más datos da de él: nombre de su padre, Zacarías; nombre de su madre, Isabel –dar el nombre de la madre es, pues, aquí, la excepción que confirma la regla).

    Pero es que Lucas se fija en especial en las mujeres: tanto en su evangelio de la infancia (Lc 1-2) como en el resto. En aquél habla de: mujer 1, mujer 2 (Isabel y María); varón 1, varón 2 (Zacarías y José); niño 1 y niño 2 (Juan y Jesús). Responde a un esquema ‘típico’, basado en varios typos, en función de la fe en Dios de cada una de esas personas (tipos de fe, modelos de fe). Centrémonos en el ‘niño 1’: Juan, el hijo de Zacarías.
     
    Juan (el de Zacarías, el Bautista) es una figura de Adviento
    (pero también es una figura de la Cuaresma)


    Juan, el Bautista
     
    3. Juan, el Bautista 
     
    Normalmente es éste el nombre que le damos, el que nos es más conocido y agradable a los oídos. Pero no era su función primordial; solo es ésa la función que aparece primera en los evangelios (repetida en los cuatro), y por eso la tradición le puso ese sobrenombre: el bautista.
    Pero hay “otro” Juan, el el que nació y creció sin haber nunca bautizado a nadie. Era el Juan, hijo de Zacarías. Volvamos, pues, al hilo del discurso que dejamos en el apartado anterior.


    Juan (el bautista, el hijo de Zacarías), pintado por Leonardo Da Vinci

     

    4. Dos Juanes (que son el mismo): el de Zacarías (Adviento) y el Bautista (Cuaresma) 
     
    Digamos que la liturgia actual (postconciliar) ha creado dos personajes distintos o un mismo personaje pero diferenciado según los momentos litúrgicos. Es nuestro Juan, como vemos.
     
    Para Adviento los liturgistas seleccionan unos textos donde sale Juan, pero no se hace hincapié en su función de bautizar; eso se deja para después.
    En la Cuaresma –el 'después'– sí que aparece este personaje en su función más conocida, la de bautizar, para la conversión. Porque bautismo y conversión van unidos íntimamente: el de Juan es un bautismo de conversión. El de Jesús lo será en el Espíritu.

    Y en Adviento ¿qué? En Adviento, Juan predica, amonesta, da testimonio; pero antes, mucho antes de eso, en Adviento Juan nace del seno de Isabel, otro personaje del Adviento, al igual que su padre Zacarías (cobra menos importancia que su mujer); Juan es niño –por un lado– y es mayor –por otro–.

    Juan es anunciado, es nacido, es crecido... Juan se marcha de casa (suponemos) y se pone a predicar. Parte de eso lo tenemos en Adviento y parte lo tendremos en Cuaresma.

    Los dos Juanes: Juan el de Zacarías y Juan el Bautista; uno para Adviento y otro para Cuaresma (al gusto del consumidor litúrgico).
    Juan de Adviento y Juan de Cuaresma. En Adviento: nos quedamos con el Juan de Adviento: el hijo de Zacarías. Y en Cuaresma: nos quedamos con el Juan de Cuaresma: el Bautista.
    
     

    21.2.18

    Tipos de 'inteligencias': para ser más feliz

    .
    La inteligencia está de moda.
    Las inteligencias están todavía más de moda.
    Porque no hay una sola inteligencia.
    Hay muchas inteligencias.
    Cada una de esas "inteligencias" nos hace más felices, más personas, más desarrollados, más completos y humanos.
    Para aprender algo más sobre nosotros, leamos lo siguiente:

    TIPOS DE INTELIGENCIAS:

    - cognitiva: se la inventó el psicólogo francés Jean Piaget, y ha servido de base para muchos investigadores siguientes, para construir muchas teorías de cómo pensamos, cómo nos calentamos los cascos al aprender, cómo reaccionamos ante algunos estímulos y demás.
     
    - corporal o kinestésica: capacita para utilizar el propio cuerpo con el fin de resolver problemas o realizar actividades (se educa con el ejercicio físico, el deporte, la danza, las artes escénicas y todo tipo de actividades locomotrices); da capacidad para un gran dominio del cuerpo, conociendo límites y necesidades, por medio de hábitos físicos saludables.
     
    - creativa: propuesta por el profesor de estética (y creador de la Escuela de Pensamiento y Creatividad) y religioso sacerdote mercedario español, Alfonso López Quintás, este tipo de inteligencia nos abre al mundo de los ámbitos, de los ámbitos del pensamiento y de la vida cotidiana presentándola no como una rutina, sino como una oportunidad de abrirnos a lo infinito y creativo, a las posibilidades inmensas de reaccionar positivamente ante la realidad y transformar nuestro modo de pensar para vivir más felices y, así, transformar la realidad.
     
    ejecutiva: la que se propone ejecutar ideas e intenciones exitosamente en cada situación (sirve para la educación desde los tres primeros años de vida: averiguar si el bebé y niño se descentran de sus actividades, si tienen déficit de atención, si son hiperactivos, si responden a los estímulos que el mundo de los mayores ejerce sobre ellos pedagógicamente, etc. = así se logra subsanar muchos errores de la pedagogía, se consigue saber si tienen alguna enfermedad neuronal o psicosomática -como las depresiones- y se logra que sea más feliz).
     
    - emocional: intenta integrar-gestionar las emociones propias y ajenas en todo momento, haciendo de la vida cotidiana (sentimientos, intenciones, objetivos, proyectos, sensaciones, pensamientos) algo no sólo vivible y habitable, sino además lugar de disfrute y de desarrollo personal (tanto propio como ajeno), de modo que las emociones cotidianas formen parte integral y ajustada a la vida completa de la persona (no fuera o desjagadas de ella). De ella ha escrito tanto el ensayista Daniel Goleman que no para de publicar sobre ello el hombre...

     
    - espacial y visual: faculta para reconocer y elaborar imágenes visuales, distinguir a través de la vista rasgos específicos de los objetos, crear imágenes mentales, razonar acerca del espacio y sus dimensiones, manejar y reproducir imágenes externas e internas (la emplean los profesionales varios capaces de anticipar, antes de la construcción física, problemas y situaciones que se deben solventar: los hábiles para la pintura, la construcción de modelos tridimensionales y la decoración de espacios: medir, calcular, relacionar volúmenes y espacios antes de medirlos físicamente); la favorecen el vídeo, la televisión, el ordenador y las tecnologías de alto componente visual. 
     
    - espiritual: la que se propone hacer interno lo externo y viceversa expandiendo la persona (se pregunta por el sentido de la vida, del más allá, del más acá, reúne todas las otras inteligencias y abre a la persona un mundo infinito de posibilidades creativas, desde todos los puntos de vista posibles; tiene que ver con el ámbito religioso, pero no se identifica con él, así como no necesita de una profesión de fe concreta, aunque si la hay, se amplía más).
     
    - nutricional: la que se propone nutrirse y nutrir bien, no sólo comer o alimentarse sin más (emplea el pensamiento y la lógica, también la experiencia acumulada, el saber de la medicina y de la dietética, así como también toda la medicina natural y recursos caseros; no se propone hacer una filosofía de los alimentos, sino integrar el ámbito nutricional en el desarrollo completo de la persona, de modo que ésta se experimente más feliz desde el punto de vista del menú, de las reacciones corporales a su alimentación, integrando todo ello en la cotidianidad -ejercicios, trabajo, vida familiar, etc.- de cada persona, siendo más feliz). 
      



    - interpersonal o social: nos faculta para entender y comprender a los otros; da especial habilidad para las relaciones sociales, para establecer vínculos y alianzas empáticas con los semejantes, lo cual es especialmente útil para generar proyectos en equipo y cohesionar grupos de trabajo (es lo que comúnmente se llama el don de gentes).
        
    - intrapersonal: nos permite el conocimiento de los aspectos internos de nuestra propia identidad (formarnos una imagen veraz y precisa de nosotros mismos, para distinguir lo que somos de lo que representamos en el plano de las relaciones sociales; y comprender las necesidades más hondas y los deseos fundamentales que emergen de nuestro ser). 
     
    - lingüística: nos da poder para usar las palabras y para aprender distintos lenguajes e idiomas; capacidad de pensar en palabras y de utilizar el lenguaje para comprender, expresar y apreciar significados complejos; faculta al ser humano para articular lenguaje, ya sea de orden verbal o no verbal (hablar, saber escuchar, leer y escribir: traducir, pronunciar y escribir los signos, moverse en lenguas: usa de lo visual, auditivo, fisiológico y cognitivo).
     
    - lógico-matemática: nos faculta para resolver problemas mediante procesos inductivos y deductivos, aplicando el razonamiento, los números y patrones abstractos (solucionar diversos problemas usando la lógica); reúne las dotes de cálculo y capacidad científica. En ella se basan los test de coeficiente intelectual. 
      


    Dibujo del psicólogo Howard Gardner para explicar dónde está cada una de esas inteligencias dentro de nuestro cerebro: dónde actúa cada una. (Ver abajo bibliografíacuriosidades)

    - musical: facilita la capacidad de reconocer patrones tonales, con alta sensibilidad para los ritmos y sonidos (cultivando la música, la composición, el cante); también las personas autistas pueden tocar maravillosamente un instrumento aun careciendo de otros tipos de inteligencia; sirve para transformar unos signos o sonidos en melodía y creatividad. 
      
    - naturista o naturalista: faculta al ser humano para observar atentamente el entorno natural y estudiar los procesos que tienen lugar en él; capacita para la buena observación de los fenómenos y para sugerir hipótesis explicativas a lo que acontece en la naturaleza.
      
    - visual: ver arriba espacial y visual.  


    Bibliografía:
    a) Francesc Torralba, Inteligencia espiritual, Editorial Plataforma, Barcelona 2011, 4ª ed.
    b) Luis Jorge González, Pensar. Un arte renovado por PNL, Publicaciones Monterrey, Monterrey (México) 1999, 1ª ed. (De él tomo las referencias bibliográficas c, d, e y h).
    c) Daniel Goleman, La inteligencia emocional, Vergara Editor, México DF 1997.
    d) Howard Gardner, Estructuras de la mente, Fondo de Cultura Económica, México 1994.
    e) José Antonio Marina, Teoría de la inteligencia creadora, Anagrama, Barcelona 1996.
    f) José Antonio Marina, Inteligencia ejecutiva, Editorial Ariel (Biblioteca de la Universidad de Padres), Barcelona 2012.
    g) Magda Carlas, Inteligencia nutricional. Aprende a comer de forma saludable, Editorial Plataforma, Barcelona 2012.
    h) Alfonso López Quintás, Inteligencia creativa. El descubrimiento personal de los valores, Biblioteca de Autores Cristianos (colección BAC normal, nº 595), Madrid 1999.

    Curiosidades:
    1) Existe una titulación universitaria: "Experto universitario en inteligencias múltiples"
    2) La teoría de las inteligencias múltiples la propuso un tal Gardner en 1983; aquí el artículo de la Wikipedia que lo explica. Resulta que a ese buen señor le dieron el Premio Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales en 2011, así que no es un cualquiera, vaya...