6.11.13

Meditaciones del Salmo 104 (103)


Oh Señor, nuestro buen Dios,
Padre querido y anhelado,
Buen Jesús grande y poderoso,
Espíritu Santo creador...

Oh Señor, tú lo sabes todo,
Me conoces y me sondeas hasta
lo ínfimo de mi intimidad;

No hay nada oculto a tus ojos,
Mis pensamientos y mi sentir
tú los conoces, Señor.
 

Todo es tuyo, la creación toda,
mi cuerpo, mi alma y mi espíritu,
mi ser, mi actuar, mi callar
y mi palabra, que no es
nada sin la tuya.
 

Yo quiero, Señor Jesús, presentarme
hoy todo yo, toda mi persona,
(decir el propio nombre) tal y como tú me ves,
pues tú me ves en espíritu y verdad
tal como soy realmente.

Acógeme, Tú que todo lo puedes,
Tú que me amas;
a ti, que te amo,
que quiero amarte más y mejor...
 

Preséntame al Padre,
intercede por mí ante nuestro Abbá,
Señor, Dios misericordioso...

Y tú, Espíritu Santo, santifícame,
quémame como al madero.................................(ver San Juan de la Cruz, "Noche Oscura", 2º libro, capítulo 10)
para transformarme en ti del todo
(no sólo cada vez más, sino del todo).


San Juan de la Cruz
Espíritu Santo, abrásame con tu amor,
 con el amor del Padre y del Hijo,
del Abbá y de Jesús Amigo...
Renuévame, hazme una persona,
y una persona nueva,
luz de tu Luz
amor de todo Amor
que eres Tú...
hazme buena noticia para los demás,
 naciente de la única Buena,
de toda Buena Nueva que es Jesús.
 

Ámame infinitamente para poder
amar infinitamente a los hombres,
a las mujeres, a los niños, a los jóvenes, a los adultos, a los ancianos,
a las esposas, a los maridos, a los abuelos, a los hijos y a las hijas,
a los hermanos, a las hermanas, a las madres, a los padres, a los solteros,
a los casados, a los sacerdotes, a los consagrados, a las consagradas,
a las viudas, a los peregrinos, a los forasteros, a los caminantes,
a los huérfanos, a los pobres, a los ricos, a los mediocres,
a los sabios, a los tontos, a los listos, a toda persona,
a los enfermos, a los débiles, a los tristes, a los alegres,
a los guapos, a los feos, a las guapas, a las feas, a los altos y a los gordos,
a los bajos y a los delgados, a los deformes, a los que tienen taras (mente, corazón),
a los de movilidad reducida, a los enfermos (físicos, mentales y espirituales),
a los soberbios, a los humildes, a los poderosos,
a los que tienen autoridad, a los que no la tienen,
a los charlatanes, a los tristes, a los olvidados,

a los que no tienen voz porque nadie se la escucha,
a los que no tienen boca porque nadie se ha fijado en sus labios,
a los que no ven porque nadie los ha mirado,
a los que no tienen nombre porque nadie ha pronunciado el suyo (“¡María!”)...


A los animales, a las plantas, a las rocas, las aguas y la tierra,
los truenos y relámpagos, el frío y el calor, la lluvia, el granizo, la nieve,
el sol, las nubes, el arco-iris, los montes, valles, ríos, collados, llanuras, cuestas,
caminos, senderos, mares y océanos, el cielo y el fondo del mar,
los volcanes y las islas, los continentes y las penínsulas...


Todo cuanto ha sido creado
por la mano de mi Señor
sea alabado y bendecido con Él,
sea amado por tener su huella,
por llevar su impronta en
el rostro imperecedero.


Amén.

Meditación (1º) y sueño (2º) del abad san Virila...

(Oración o meditación inspirada al leer y meditar el salmo 104 [103], durante la mañana del miércoles 15 de abril de 1998, en medio de unos Ejercicios Espirituales en el Centro de Espiritualidad "Santa Teresa de Jesús" del Desierto de Las Palmas, Benicàssim, Castellón, España, ejercicios predicados por el P. Antonio Viguri, ocd; meditación escrita a la sombra de la Ermita de Nuestra Señora de Montserrat, distante del convento del Desierto a un cuarto de hora caminando...)

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