7.12.13

Figuras de Adviento: María I: INMACULADA CONCEPCIÓN


 
La Virgen María (I): la Inmaculada Concepción

María de Nazaret, la Virgen María, Santa María, la Madre de Dios, se la llame como se la llame (son todas la misma, evidentemente), es una de las figuras principales del Adviento. Lo es también el profeta Isaías, porque anuncia remotamente al Salvador. Lo es también san Juan Bautista, porque anuncia cercanamente al Salvador. Y lo es la Virgen María porque da a luz al mismísimo Salvador, nuestro Señor Jesucristo.

a) Dos advocaciones o dos momentos de la Virgen María

Las advocaciones de Nuestra Señora son innumerables: se encuentran advocaciones marianas tanto en pueblos como en ciudades; las hallamos referidas a regiones o a países enteros, incluso para todo un continente; hay advocaciones marianas propias de congregaciones religiosas o aplicadas a ciertos oficios como patrona de los mismos.

Por su parte, el Adviento posee ciertas connotaciones marianas muy importantes a tener en cuenta para el calendario litúrgico: por un lado encontramos la gran solemnidad de Adviento que es la Inmaculada Concepción de María, de la cual vamos a hablar un poco; y por otro lado hallamos a la Virgen María en el portal de Belén, en postura única (arrodillada ante su hijo), cosa que no se registra en el resto de fiestas del año litúrgico.
 
b) El primer momento: la Inmaculada Concepción de María

b.1. En Oriente y en Occidente

Al concluir esta primera semana de Adviento y comenzar la segunda semana de Adviento, nos encontramos con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. Es el día 8 de diciembre. En España es fiesta civil porque es la patrona del país. Y en el ámbito litúrgico para la Iglesia católica de rito latino tiene la categoría de solemnidad.

Así también las Iglesias orientales la celebran solemnemente, con la connotación positiva de la belleza y de la limpieza (tota pulchra est Maria: “María es hermosa, toda ella”) y no tanto en connotación negativa de sin-mancha, que eso significa inmaculada: in-maculada, sin mácula, sin mancha.

Tenemos, pues, que Oriente la ve en positivo; y Occidente la ve en negativo, aunque para llamar la atención de la gran acción de Dios: no tiene mancha, no tiene pecado, porque Dios le concedió este don sobrenatural. Para la Iglesia católica es dogma de fe, declarado universalmente en 1854; y dio fe de ello todo lo acaecido en Lourdes (apariciones de la Virgen, milagros, peregrinaciones…).

b.2. Porqué en Adviento

Y ¿por qué es figura de Adviento? ¿No sería más lógico haber colocado esta fiesta de la Virgen en otro lugar más lejano de la Navidad, como a nueve meses vista? No lo estimó así la Iglesia, porque seguramente habría pasado inadvertida esta fiesta y no hubiera servido de fiesta vehicular para el Adviento, como sirve en la actualidad; por el contrario, teniéndola en el tiempo de Adviento, sirve como anuncio de la Navidad.

¿Y eso cómo es? Si nos centramos en la “concepción”: María concibe a su Hijo por obra del Espíritu Santo (la Anunciación ya la celebramos hace mucho tiempo; hoy celebramos su concepción, que además es inmaculada). Por su parte, el creyente está llamado a concebir en su seno a Cristo, como María la Virgen; la diferencia es que María lo concibió sin pecado (porque recibió esa gracia especial de Dios) y nosotros lo concebimos en medio de nuestros pecados, orgullos, envidias y egoísmos malsanos. Pero el Espíritu obró en ella del mismo modo que puede obrar en nosotros, si le dejamos, y dar a luz a nuestro Salvador. Que así sea.



Fuentes de las imágenes: aquí, aquí y aquí.
Para saber más sobre la Inmaculada Concepción, ver aquí

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