25.1.17

Los abrazos papales

En el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos... (comenzado por Paul Watson en 1905 y continuado hasta hoy -2017- en todo el mundo...), ofrezco esta breve reflexión:
 
(Reflexión sobre los abrazos entre Papas y Patriarcas ortodoxos en los siglos XI-XXI)
 
Abrazo entre el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, y el Papa (Patriarca de Roma, Occidente), Pablo VI
Jerusalén ("Tierra Santa"), 1964
(910 años después del Cisma de Oriente, en 1054, en que Roma y Constantinopla se alejaron definitivamente;
previamente al abrazo, ambos líderes cristianos revocaron las sendas excomuniones que se habían dado en 1054)

Abrazo entre el Papa Francisco (Patriarca de Occidente) y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé
Jerusalén ("Tierra Santa"), 2014
Encuentro acordado por ambos, a los 50 años del abrazo entre sus predecesores, Pablo VI y Atenágoras I, respectivamente

 
1. La Ortodoxia, de acutalidad [1]
 
De todas las Iglesias orientales, la Iglesia Ortodoxa es la más importante y la que cuenta con más miembros[2]. Los últimos datos publicados dicen que las Iglesias ortodoxas cuentan, en conjunto, con unos 250 millones de fieles, siendo la Iglesia Ortodoxa Rusa, con 165 millones, la más numerosa[3].
 
La Ortodoxia oriental tiene una Iglesia especial, la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla, cuya cabeza es el Patriarca Ecuménico de Constantinopla (antes Bizancio, hoy Estambul), representante, cabeza simbólica, espiritual y en cierto modo organizativa de toda la Ortodoxia oriental.
 
Es una Iglesia no muy grande en número, pero sí que fue antiguamente la 2ª Roma, la Roma de Oriente...
De hecho, a partir del siglo XVI, la otra gran Iglesia, la Ortodoxa Rusa, quiso hacer de Moscú la 3ª Roma... (porque la Roma italiana era la primera, estaba claro; y la 2ª Roma era Constantinopla —todos lo sabían—; y, por tanto, la otra gran sede eclesial, la 3ª Roma, querían o quisieron que fuera Moscú...)
 
 
2. El reciente abrazo entre Francisco y Bartolomé I
 
El abrazo del Patriarca ortodoxo de Constantinopla con el Papa de los católicos representa el reencuentro de los apóstoles y hermanos Andrés (en la persona del actual patriarca Bartolomé I) y Pedro (en la persona del papa Francisco)[5].
 
Esto es tanto como decir: el reencuentro de las dos grandes Iglesias —la ortodoxa y la católica—. Ambas Iglesias fueron hermanas durante el primer milenio de la cristiandad (podríamos decir: desde el año 30, por ejemplo, [aproximado de la muerte y resurrección de Jesús] hasta el año 1054, cuando el cisma de Oriente).  
  
Encuentro y abrazo entre Francisco y Bartolomé I en el Vaticano (2013), un año antes de ir a Tierra Santa.
Este abrazo no fue tan sonado, evidentemente, pero preparó el reciente abrazo en Tierra Santa (2014).
   

3. Un milenio desde aquella separación...
  
Pero al comenzar el segundo milenio (en 1054) sobrevino la separación (como a veces ocurre entre hermanas..., pero, precisamente por ser hermanas, esa separación dura poco... y a los pocos días o a las pocas horas, alguna de ellas, si no ambas a la vez, después de reflexionar, se levantan, se ponen en camino hacia su hermana y le piden perdón: porque son hermanas y tienen un mismo Padre, que es el Dios de las misericordias, Dios del consuelo, Dios del perdón...).
 
Pero... está a punto de pasar el segundo milenio desde entonces —o sea: 1054-2054—, estamos de camino al año 2054 (total quedan 40 años hasta entonces: 2014-2054), de camino a esa fecha simbólica..., parece que ambas Iglesias se apresuran a reencontrarse, a perdonarse, a curarse las heridas producidas por la incomprensión, por el alejamiento, las sospechas, la falta de caridad...
 
Y por eso, hoy, vuelve a ser noticia la Ortodoxia.
Y vuelven a estar de moda los abrazos papales y patriarcales.


4. El valor de los abrazos

El abrazo entre un papa católico y un patriarca ortodoxo (y, en general, entre dos grandes lídderes o jefes de Iglesias) va más allá de un simple signo: supone un marcado compromiso por la unidad, la misma que Cristo quiso para los que estaban llamados a la salvación.

El papa Francisco y el patriarca Bartolomé I han puesto de actualidad a la Ortodoxia, con sus abrazos, sus gestos en Tierra Santa[6] y el mensaje conjunto que ambos hicieron público[7] con ocasión del 50º aniversario del primer abrazo entre el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla, 910 años después del cisma de Oriente (1054-1964): el que se dieron Pablo VI y Atenágoras I en 1964, un año antes de finalizar el Concilio Ecuménico Vaticano II; abrazos reproducidos por los sucesores de ambos hasta hoy[8].

El Papa Benedicto XVI ya se encontró y se abrazó con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I (ver aquí). Como tantas otras cosas del pontificado de Benedicto XVI, ésta pasó desapercibida para la opinión mediática, pero no para los verdaderos observadores de la marcha de las Iglesias, y para los cristianos comprometidos de Oriente y de Occidente.

 
5. Los abrazos papales ecuménicos[9]

Los abrazos papales tiene gran significado e importancia. Hay que huir de las poses y tácticas político-estratégicas[10]; hay que evitar el «ecumenismo romántico», que podríamos llamar sentimental, traducido en un abrazo: «¡Si todo fuera tan simple como darse un abrazo!»[11]. A salvo todo ello, los abrazos papales facilitan el posterior diálogo teológico, precedido por un acercamiento de afectos, de posturas, de entendimientos[12].

Los abrazos entre los representantes de las respectivas iglesias tienen su misión, pues «nosotros jamás podremos llegar a la unidad en un congreso de teología. Hay que caminar juntos, rezar juntos, trabajar juntos», como ha afirmado el papa Franciso en la rueda de prensa informal que tuvo con los periodistas a bordo del avión que le llevaba de vuelta a Roma, tras el reciente viaje a Tierra Santa[13], en el que han sido muy llamativos sus abrazos con judíos y musulmanes (así como los abrazos con los líderes políticos de Israel y Palestina[14], en el Vaticano, en el encuentro realizado posteriormente a dicho viaje, siendo fruto del mismo).

Abrazos no sólo ecuménicos, sino también interreligiosos: el gesto de un abrazo papal..., viene a ser el símbolo del abrazo de 3 religiones: cristianos, judíos y musulmanes, las tres grandes religiones monoteístas, presentes en Tierra Santa (Israel, Palestina, Jordania, Líbano, Siria, Egipto...): el siempre conflictivo Oriente Próximo... Un abrazo por la paz...


Como muestra, un botón. Uno de los mejores cronistas españoles del Concilio Vaticano ii, habiendo desestimado los abrazos (ubicándolos en el “ecumenismo romántico”) en su crónica de unos días antes, ahora se corrige a sí mismo con gallardía y aboga por ellos:

«La mejor noticia del día: también la Iglesia griega de Constantinopla tendrá en esta tercera sesión observadores oficiales. Hoy se ha sabido que, aparte del archimandrita Scrima, representante personal de Atenágoras, vendrán dos observadores oficiales: los profesores Romandis y Radopoulos. ¿Quién dijo que el abrazo de Jerusalén [entre Pablo vi y Atenágoras] había resultado un gesto estéril?[15] Nunca ha habido un amor estéril. Y nunca sopló el viento sin que la barca avanzase unas pulgadas. Hoy registramos con gozo el nuevo avance. Dios sea bendito. Y muchos ojos comienzan a ponerse en la reunión de Rodas, dentro de mes y medio[16]. ¿Veremos llegar ya en esta sesión a los representantes de todas las otras Iglesias ortodoxas que aún faltan?»[17]. Según el cálculo del P. Congar, hubo en el Vaticano ii hasta 98 observadores[18].
 
 
 
 




[1] La relación ortodoxo-heterodoxo, en Edward G. Farrugia (dir), Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano (en adelante: DEOC), Editorial Monte Carmelo, Burgos 2007, p. 321.
[2] Christopher O’Donnell – Salvador Pié-Ninot, Diccionario de Eclesiología, Editorial San Pablo, Madrid 2001, p. 513.
[3] Ecclesia 74 (2014), p. 406.
[5] VV. AA., «Andrés y Pedro: reencuentro en Jerusalén», en Ecclesia 74 (2014), pp. 745, 747, 750-751, 773, 779. (Incluye: reportaje, varias noticias, comentarios y documentación diversa al respecto.)
[6] Cf. Ecclesia 74 (2014), pp. 825, 827, 829, 846-861; Vida Nueva n. 2.897 (7-13 de junio de 2014), pp. 1, 6, 32-33, 36-37, 40; Ecclesia 74 (2014), pp. 785, 787, 789-793, 816-822; Vida Nueva n. 2.896 (31 de mayo al 6 de junio de 2014), pp. 1, 5-6, 8-15; Ecclesia 74 (2014), pp. 745, 747, 750-751, 773, 779; Vida Nueva n. 2.895 (24 al 30 de mayo de 2014), pp. 1, 5, 23-30, 42-43.
[7] Francisco y Bartolomé I, «Peregrinación a Tierra Santa con ocasión del 50 aniversario del encuentro en Jerusalén entre el papa Pablo vi y el patriarca Atenágoras (24-26 de mayo de 2014). Declaración conjunta» (25.5.2014), mensaje publicado con otro título en el semanario religioso madrileño Ecclesia 74 (2014), pp. 847-848. A éste, ha seguido un discurso (tras el encuentro) a Su Santidad Aram I, Catholicós de la Iglesia Armena Apostólica de Cilicia, el 5 de junio pasado (sobre el título de katholicós, cf. DEOC, p. 376). Los encuentros se suceden con normalidad; y, tras ellos, los mensajes, discursos y declaración de intenciones por ambas iglesias en pro de la reconciliación, de la unidad y de la justicia (justicia-paz).
[8] «A partir del 1054 el nombre del papa dejó de mencionarse en la liturgia [ortodoxa], como signo evidente de la ruptura de la comunión (...). A pesar de los intentos de unión llevados a cabo en el concilio de Lyon ii (1274) y en el concilio de Florencia (1439), a mediados del siglo xv el cisma era total. Esta ruptura suponía un vivo contraste con la situación del primer milenio, descrita así por el Vaticano ii (...) (UR 14)» (Diccionario de Eclesiología, p. 513). Hubo una breve unión (8 años) bajo el emperador Miguel Paleólogo: cf. DEOC, p. 445. Un breve perfil necrológico del Papa Juan Pablo II (al poco de morir en 2005) redactado por el Patriarca de Constantinopla Bartolomé I, aquí.
[9] También el ecumenismo se entiende como conversión; por ejemplo, la obra colectiva editada por P. Sgroi – R. Giraldo (a cura di), Ecumenismo come conversione. Omaggio a Tecle Vetrali. I.S.E. “S. Bernardino” (Quaderni di Studi Ecumenici), Venezia 2007.
[10] Cf. Hans Küng, Verdad conquistada. Memorias, Trotta, Madrid 2007 (4ª ed.), pp. 538-539.
[11] José Luis Martín Descalzo, Un periodista en el Concilio. Segunda Etapa (t. 2), Propaganda Popular Católica (colección "Cosas de Dios", 19), Madrid 1963 (3ª ed.), p. 211.
[12] Sobre el ecumenismo, las Iglesias ortodoxas y otras Iglesias orientales: cf. Diccionario de Eclesiología, pp. 381-384 (cf. ib., pp. 373-392). Ver DEOC, p. 141 (monasterio de Chevetogne), 163-164 (concilios ecuménicos); 165-167, 496-497 (Congregación vaticana para las Iglesias orientales, creada en 1917), 207-209 (diálogos entre ortodoxos y católicos), 216-217 (presencia de los dominicos en Bari), 223-225 (eclesiología), 226-229; 342-343 (revista Irenikon), 347-348 (revista Istina), 488-490 (término griego "oikonomia", para entender el origen etimológico, teológico, espiritual y pastoral del "ecumenismo"), 552-555 (asociación o movimiento Pro Oriente, impulsado por el cardenal Franz König, arzobispo de Viena y gran protagonista del Concilio Vaticano II).
[13] En la revista semanal madrileña Vida Nueva n. 2.896 (31 de mayo al 6 de junio de 2014), p. 14.
[14] Sobre Palestina, cf. DEOC, pp. 516-520; y sobre Jerusalén, ver ibíd., pp. 355-359.
[15] Acerca de Pablo vi, cf. DEOC, pp. 512-513; sobre Atenágoras, ver ibíd., pp. 90-92.
[16] La I Conferencia Panortodoxa fue en Rodas, 1961; luego, la II y la III se celebraron también en Rodas, coincidiendo curiosamente con los tiempos de preparación y de celebración del Concilio Vaticano II; véase Diccionario de Eclesiología, p. 382. Sobre los ortodoxos: ver DEOC, pp. 165, 327, 449 (cuestión del catecismo ortodoxo); 43-44, 249-250, 605-606, 631 (ortodoxos en América); 80-82, 98-99, 464-465 (Asiria, Iglesia Asiria); 92 (Monte Athos); 121-122, 454-456 (ortodoxos en Bulgaria); 138-139 (en la República Checa y en Eslovaquia); 141-142 (en Chipre); 182-183, 456-458 (ortodoxos coptos); 245-246 (ortodoxos en Eritrea); 264 (en Estonia); 265-266, 294-296, 301 (en Etiopía); 283-284 (en Finlandia); 302-305, 407-408, 409-411, 458 (en Georgia); 273-277, 308-310, 458-460 (en Grecia); 325-326 (en Hungría); 351-352 (en Japón); 418-419 (en Macedonia); 438-439 (Iglesia Melquita); 540-541 (ortodoxos en Polonia); 575-576 (en Rumanía); 285, 360-361, 378, 460-461, 463-464, 576-579, 607-608, 656-658 (en Rusia); 608-9 (en Serbia); 616-617 (en el Monte Sinaí); 502-507, 612-613, 620-623; 625-626; 631-632, 655-656 (teología ortodoxa); 378, 576, 677-680 (ortodoxos en Ucrania); 691-692 (cuestión del Viejo Calendario en el seno de la Ortodoxia); 321 (la corriente espiritual ortodoxa del hesicasmo); 92, 449-461 (monaquismo ortodoxo); 54-55, 204-207 (relaciones de los ortodoxos con los anglicanos); 207-209 (relaciones de los ortodoxos con los católicos); 209-210, 508-509 (relacines de los ortodoxos con los luteranos).
[17] J. L. Martín Descalzo, Un periodista en el Concilio. Tercera Etapa (t. 3), Propaganda Popular Católica (colección "Cosas de Dios", 26), Madrid 1965, p. 54.
[18] Yves Congar, Diario de un teólogo [1946-1956], ed. de É. Fouilloux, Trotta, Madrid 2004. Sobre Congar: Diccionario de Eclesiología, pp. 225-228; Juan Bosch (dir.), Dominicos que dejaron huella. A propósito de los 700 años de la Provincia Dominicana de Aragón, Edibesa, Madrid 2000; Id., A la escucha del cardenal Congar, Edibesa, Madrid 1994. Ver también La Vie Spirituelle 92 (2012), pp. 221-242. Finalmente, sobre el Concilio Vaticano II, ver DEOC, pp. 686-688.

Más información: aquí (fuente de la 2ª foto) y aquí (otro encuentro de Benedicto XVI y Bartolomé I).
 

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